19 de Septiembre de 2018

Opinión

Gratitud

La gratitud es una de las virtudes esenciales que nos permiten disfrutar la vida al máximo...

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La gratitud es una de las virtudes esenciales que nos permiten disfrutar la vida al máximo. No todos podemos nacer con ella, pero sí podemos desarrollarla siguiendo unos pasos que aunque parecen sencillos requieren de constancia para integrarlos en nuestra vida y hacerlos nuestros. No hay una sola receta, la gratitud no es sólo una, y cada uno de nosotros debemos desarrollar nuestro propio sentido y aprender, también respetar el de cada persona y aprender de ellos.

Todos quisiéramos ser eternos optimistas, ver siempre el lado bueno de la vida, pero algunos de nosotros no nacemos con esa perspectiva y tenemos que irla desarrollando, a través de sentirnos positivos ante una situación difícil, cambiando nuestra manera de reaccionar cuando vemos que no nos funciona nuestra reacción inicial.

Josh Richardson menciona en un artículo algunos pasos para buscar la gratitud en nuestro corazón. El primero es aprender a apreciar, apreciar lo que tenemos, lo que nos sucede, con lo que vivimos.

Siempre tenemos carencias pero también tenemos otras cosas, lo que él propone es que si hoy tienes salud pero no tienes dinero, te enfoques en tu salud y en los beneficios que te proporciona para cada situación difícil; si aprendemos a buscar, encontraremos siempre razones para estar agradecidos.

Debemos dejar a un lado las etiquetas, sobre todo las etiquetas de éxito, belleza y amor que nos han sido impuestas por la publicidad, dejar de sentirnos extraños o diferentes, en la realidad no existen límites, todos somos diferentes y tenemos que aprender a gozar nuestras propias diferencias.

Comienza a tener una actitud optimista, trata los fracasos como oportunidades y las crisis como momentos de cambio y de aprendizaje, dejar atrás las críticas y las quejas y asume que tienes tu vida en tus manos y que de ti depende tu éxito y tu aprendizaje.

Deja atrás tu pasado, no lo cargues. Cualquier cosa que te haya sucedido ya pasó, no la traigas a tu presente constantemente, déjalo ir, perdona a quien te lastimó, no puedes regresar al pasado, ni el pasado puede lastimarte más si tú no se lo permites. No bases tu vida tampoco en el futuro porque casi siempre trae angustia por estar rodeado de miles de variables incontrolables. Enfócate en tu presente y disfruta lo que tienes.

Sé bondadoso, trata de hacer una acción diaria a favor de los demás, un acto desinteresado y verás cómo con cada uno se alejan la depresión y la tristeza. Deja atrás las escusas que sólo sirven para sabotear tus sueños y atrévete a vivir. No importa si en el pasado te lastimaron o no has tenido suerte con los amigos, siempre abre tus corazón a tener nuevas relaciones y dedícales tiempo porque así es como se fortalecen.

Perdona siempre, porque el no perdonar llena tu vida de sentimientos negativos. Cuesta trabajo pensar que has estado equivocado. No luches contra los que te rodean por pensar que tú tienes la razón, no vale la pena y te puede llevar a perder relaciones importantes en tu vida por querer darte esa importancia. Si continuas pensando que no puedes perdonar o sigues sintiendo culpas por tus acciones pasadas nunca vas a aprender de estas experiencias. Analízalas, entiende sus raíces, comprende por qué pasaron y luego déjalas ir, no lo tomes personal porque casi siempre lo que los otros hacen tiene más que ver con su historia que con la tuya.

No intentes impresionar a otros, la abundancia tiene muy poco que ver con las cosas materiales y mucho menos con aquellas que quieres poseer para que los demás vean tu abundancia. Debes aprender a aceptar a los otros como son, sin expectativas, y entender que así es como los demás deben aceptarte. Deben conocer a tu yo verdadero porque si usas una máscara un día y te aceptan estarás obligado a vivir usándola, y el peso de una máscara constante no te permitirá ser feliz ni vivir agradecido.

Ámate a ti mismo, y esto incluye a tu cuerpo, vive una vida sana, aliméntate de la manera correcta y ama lo que tienes.

Ten fe. Conéctate con tu espiritualidad, ya sea rezando, meditando o de la manera que sientas que te conectas con tu ser superior, siempre mantente en contacto con el espíritu, con la energía y siempre agradece tu momento. Y sueña, soñar te llena de motivación, soñar te mantiene en movimiento.

Las personas felices usualmente aman lo que hacen, pero si no pueden entonces aman lo que ellas son, y por último, aprende a compartir con otros, no sólo el dinero, comparte amor, conocimiento, tiempo, cuidado, y de esta forma no sólo obtienes el placer de dar sino que además les proporcionas a otros el placer de recibir, de ver que eres importante para alguien más. Siempre procura regresarle a la vida lo que te da y seguir dando.

Si practicas estos principios todos los días, cada vez sentirás más gratitud en tu corazón y esto te llevará a una vida más plena y feliz. Y cuantas más personas felices y sintiendo gratitud tenga una comunidad, mejor será. Recuerda que las actitudes se contagian, todos estamos hechos de amor y a cada paso que damos tenemos la oportunidad de compartirlo.

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