22 de Julio de 2018

Yucatán

La hamaca, aliada contra el calor en Yucatán

En pocas casas encontrarás una cama, ya que solo se utilizan por unas semanas durante el invierno.

El municipio de Tixkokob es conocido por la calidad y precio de las hamacas que ahí se fabrican. (Notimex)
El municipio de Tixkokob es conocido por la calidad y precio de las hamacas que ahí se fabrican. (Notimex)
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Agencias
TIXKOKOB, Yucatán.- La hamaca como lecho cotidiano es una costumbre muy yucateca, porque las cálidas temperaturas que imperan el mayor tiempo del año en la Tierra del Mayab han consolidado una mancuerna entre esta artesanía y los habitantes de esta región del país.

Uno de los pueblos con una historia ligada a la fabricación de hamacas es Tixkokob, municipio que tuvo una época boyante en la comercialización de este producto que con el tiempo se ha quedado como la base de su economía, pero a una escala menor, informa Notimex.

Ubicado a 22 kilómetros al norte de Yucatán, la cabecera del municipio, cuenta con una pequeña plaza principal, una iglesia con su respectivo Palacio de Gobierno, que permite a los visitantes caminar con tranquilidad y conocer éste, uno de los 106 municipios de la entidad.

Desde la entrada al poblado de Tixkokob, se puede observar la principal fábrica de hilos para hamacas “Musaraña”, donde también se venden columpios, sillas urdidas con hilos de nylon o algodón en diferentes tamaños, estilos y coloridos.

Y es que, aunque la hamaca está muy arraigada en la Península de Yucatán como en otras partes muy cálidas de México, también en otras naciones de América Latina se usa cotidianamente para dormir y descansar.

Pocas camas

En el caso específico de Yucatán, es común que no existan en las habitaciones camas como en otros sitios del país, sólo en centros de hospedaje o ciertas casas, pero en general, la gente duerme en hamacas y en invierno usa la cama por algunas semanas.

Eso sí, todas las casas del estado, desde las grandes mansiones hasta las casas de paja están equipadas con ganchos fijos en las paredes, para sostener las hamacas.

Desde la Época Colonial y hasta mediados del siglo XIX, estos ganchos o hamaqueros eran de madera, y con el paso del tiempo se hicieron de metal de diversos tipos, que con ganchos en forma de ese, es de donde penden los brazos de las camas colgantes.

Aunque no se sabe a ciencia cierta su origen, se cree que es de Haití, pues la palabra “hamaca” en taíno significa “árbol”, viene del vocablo haitiano, hamac, que significa árbol; en un principio eran confeccionadas con corteza de árbol y luego por fibra de diversos agaves, en Yucatán con la fibra del henequén, llamada oro verde.

La hamaca es una red formada por hilos gruesos en forma de gran columpio o bolsa colgante, para descansar y arrullarse al mecerse de un lado al otro con cadencia.

El proceso de hechura de la hamaca se ha ido perfeccionado, y de ser como una red de pescar con sus aberturas muy anchas entre nudo y nudo, ahora es un tejido más cerrado y suave al contacto, con hilos entrecruzados que se aprietan o aflojan a voluntad.

Relajante

En Tixkokob, la gente en sus casas urde hamacas, se ven por las ventanas los bastidores donde se pone el hilo y se va tejiendo de manera artesanal en dos palos largos perpendiculares de dos metros de largo o más, dependiendo el tamaño que se quiera hacer, los cuales están asegurados a una base de madera.

Una de las mujeres que aprendió desde niña a tejer hamacas y que enseñó a sus seis hijas es doña Lilia Méndez Araujo, oriunda de Tixkokob quien siendo ya una abuelita, deja ver su habilidad para urdirlas a buen ritmo en sus tiempos libres, lo mismo que sus hijas, aun cuando cada una tiene una profesión, tejer hamacas las relaja y son exclusivamente para su uso personal o un regalo entre familia.

Si se le dedican muchas horas al día a la hechura de la hamaca, en dos semanas se puede terminar, detalló doña Lilia, pero si únicamente se dedican ratos por semana, puede extenderse hasta dos o tres meses para verla terminada.

Una vez terminada la hamaca se le tienen que poner los llamados brazos, que es de donde se cuelga en los hamaqueros que están fijos en las paredes.

Estos brazos son una serie de hilos que miden 1.25 metros de cada lado, que se anudan en cada extremo y que acaba en una argolla en forma de pera donde entra el gancho en forma de ese para colgarla.

Precio y calidad

Uno de los comerciantes de hamacas en Tixkokob es Teodoro Canul Pat, quien heredó de su padre la tradición de hacerlas y venderlas, detalló que en la época de su padre les enseñaron a elaborarlas con hilo de fibra de henequén.

“En aquel entonces, se hacían de hilo de henequén, nosotros comprábamos la fibra, y a mano hacíamos el hilo, ya después a tejer la hamaca, luego a venderlas. Ahora se hacen de nylon y algodón”, dijo.

“La gente viene de Campeche, Tabasco, Veracruz, Quintana Roo y Guerrero a comprarlas, algunos turistas de otros países se van contentos, porque encuentran el mejor precio y calidad”, agregó.

Teodoro Canul comentó que él sale a buscar a poblados cercanos mujeres que tejen hamacas para venderlas y tener un ingreso familiar, algunas sin terminar las lleva a su taller en Tixkokob para que les pongan los brazos y puedan ser ofrecidas en su tienda.

Los tipos de hamaca que oferta son: de algodón o nylon en diferentes tamaños como individual, matrimonial o familiar, respecto a los colores asegura que es de acuerdo a la creatividad de cada urdidora.

Comentó que los precios varían desde 190 una individual, 280 una matrimonial, 420 una familiar, todas en hilos de nylon, pero si es en hilo de algodón son más caras, 320 la individual, 480 matrimonial y 620 la familiar.

Regalo útil

Para quien no llega a Tixkokob por desconocimiento o falta de tiempo, uno de los locales más acreditados para comprar hamacas es “El Aguacate”, local situado en el Centro Histórico de Mérida, cuyo propietario Wilfrido Marrufo Herrera heredó el negocio de su padre del mismo nombre.

Personajes de la política, así como del ámbito deportivo, directores de cine como Alejandro González Iñárritu o el actor Mario Moreno “Cantinflas” y expresidentes de México han disfrutado de una hamaca.

Hamacas “El Aguacate” tiene 50 años vendiéndolas y debido a que han sido promocionadas en el extranjero ahora surte pedidos a América, Europa y parte de Asia.

En México, se elaboran en estados como: Yucatán, Oaxaca, Guerrero y Campeche. Se exportan a Norte, Centro y Sudamérica, así como a Asia, Europa y Oceanía. El Banco de Comercio Exterior (Bancomext) tiene registradas 12 empresas productoras de hamacas en el país, las cuales reciben apoyos de esa institución crediticia.

La hamaca, que es utilizada desde hace mucho tiempo por las comunidades indígenas es fácil de llevar en el equipaje, también se ha convertido en un regalo de utilidad. Es muy cotizadas para las decoraciones modernas por la simplicidad de su diseño y la comodidad que ofrece para relajarse.

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