19 de Agosto de 2018

Yucatán

Hasta los fantasmas se equivocan

Jorge Moreno nos presenta el caso de dos ánimas que viajaron en su auto y se 'bajaron' en unos nichos de la carretera que no eran suyos.

Los nichos de los fantasmas que 'viajaron' con Jorge Moreno en su auto. (SIPSE)
Los nichos de los fantasmas que 'viajaron' con Jorge Moreno en su auto. (SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy continuamos con nuestras publicaciones especiales con motivo de los Fieles Difuntos y les presentamos el tercero de la recopilación de mis diez casos más impactantes en los fenómenos paranormales.

Se dice que cuando un pasajero fantasma se sube a tu vehículo en la carretera, éste no se baja sino hasta que pasas por el lugar donde murió, es decir, en el nicho que sus familiares construyen en su memoria, pero ¿puede un fantasma cometer una equivocación?

El 22 de febrero del año 2011, en un martes de Carnaval, viajé por la tarde a la comisaría de Cepeda (Halacho) para ver algunos detalles relacionados con la gira paranormal. Eran más o menos las 8 de la noche cuando emprendí el viaje de regreso a Mérida.

De retorno tomé un tramo carretero que comprende el municipio de Halachó hacia Maxcanú, el cual abarca más o menos 16 kilómetros de camino estrecho. Del lado derecho está un cerro que abarca la mayoría del camino y continúa hacia Campeche, lo que hace de la vista algo especial, sobre todo de noche cuando prácticamente tienes cero visibilidad si apagas tus luces, ya que no hay luminarias en esa parte.

De pronto, casi a mitad del camino, tuve la sensación de que alguien me observaba; miré el retrovisor y no había una sino dos personas en el asiento trasero. Esto no tendría nada de extraño si yo hubiera estado acompañado, pero viajaba ¡solo!

Ya me había pasado algo muy parecido un par de veces, pero lo interesante de este caso es que no habían transcurrido siquiera dos minutos cuando de pronto vi como uno de ellos se me aproximaba como si me quisiera decir algo… Estaba equivocado, no me quería decir nada, más bien como que me quería atacar; sentí un frío muy fuerte, característico en estos casos, y preferí detener lentamente el auto para no ocasionar un accidente.

Me bajé, dejé las intermitentes (aún así no podía ver más allá de dos metros frente a mí por la escasa iluminación) y noté que había un nicho y enfrente otro; supuse que no fue casualidad haberme detenido ahí y pensé, como ha ocurrido antes, que ahí se querían bajar, justo donde ellos habían perdido la vida. Pero vaya forma tan poco cortés de pedirme “bajada”.

Luego de tomar varias fotos por ambos lados de la carretera y en el monte, les perdí la pista; traté de ubicarlos en los alrededores y fue inútil, pensé entonces que ya estaban donde querían; me subí al auto, dos kilómetros después pasé la entrada de la hacienda Santa Rosa y a unos cientos de metros de ahí ¡de nuevo veo a estas dos personas en mi auto! ¡No se habían bajado! Qué ridículo me habré visto buscándolos en el monte y ellos dentro del auto.

Me detengo y observo dos nichos, uno al lado del otro, los cuales correspondían a José Cabrera y Jorge Tzuc, quienes fallecieron juntos, en octubre de 2008. Al parecer eran ellos mis acompañantes que ahora si me dejaron en paz en el resto del camino, porque ya no se manifestaron de nuevo en mi retorno a Mérida. 

Creo que quizás se equivocaron de nicho y por eso no se bajaron en el anterior cuando se dieron cuenta que no eran los suyos. Es de humanos errar… y de fantasmas también…

Por otra parte les comento que hoy jueves estaré presente en el Paseo de las ánimas que organiza el ayuntamiento de Mérida, y por tal motivo daré una conferencia gratuita para el público en el Cementerio General en punto de las siete de la noche, ahí les espero.

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