26 de Septiembre de 2018

Yucatán

Historias de espantos en carreteras de Yucatán

Dos experimentados choferes cuentan sus aterradoras vivencias paranormales en las vías del Estado.

Las carreteras de Yucatán encierran muchos misterios, sobre todo por las noches. (Jorge Moreno/SIPSE)
Las carreteras de Yucatán encierran muchos misterios, sobre todo por las noches. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- La semana pasada hablamos sobre la vivencia paranormal que tuvo un chofer de una empresa refresquera en la carretera a Tekax, quien pudo ver, junto con su compañero, el fantasma de una mujer que les pedía aventón.

A raíz de eso, varios lectores se comunicaron para contar sus propias experiencias, asegurando que también vivieron fenómenos paranormales mientras conducían, pero cuando lo habían platicado sus amigos no les creían o los “tiraban” a locos, por ello en ocasiones han preferido no contarlo.

Algo importante para tomar en cuenta, cuando me llega un relato de este tipo es la experiencia del conductor y la hora en que ocurre, es decir, si se trata de una persona que no esta acostumbrada a manejar en carretera o que lleva más de cuatro horas manejando ininterrumpidamente, entonces es posible que su inexperiencia o el sueño le hagan tener visiones.

Pero cuando se trata de traileros o personas experimentadas, es difícil que se sugestionen o que la mente les juegue una broma.

Un chofer de Tekantó, apodado “Lolo”, compartió un relato sobre el tema, asegurando que, en una ocasión, en un viaje a Cancún, en un auto tipo vagoneta, junto con otras personas, y durante la noche, justo antes de entrar a un poblado vio cómo un ser con las manos largas pasó frente al auto. En ese momento estaba de copiloto y entonces no comentó nada, pero el chofer volteó hacia él y le preguntó: “¿Viste algo?”, ya que los otros pasajeros estaban dormidos.

”Lolo” describió al ser como una persona con vestimenta oscura, brazos largos y que flotaba en forma vertical; también dijo que los pies tenían forma normal pero con uñas muy largas, como si fueran garras. Dijo que hacía un movimiento con las manos a modo de nado, pero en forma vertical, es decir, como parado y moviendo las manos de arriba hacia abajo, pasó de un lado a otro de la carretera de una manera lenta.

El chofer le respondió: "Exacto, eso es lo que yo vi”. Lolo había pensado no comentar nada porque pensó que sólo estaba alucinando, pero es muy difícil que una alucinación de este tipo ocurra de manera colectiva.

Niño "desvelado"

Al llegar al poblado más cercano llamaron por radio a sus compañeros del Volante para decirles lo que habían visto, por lo que varios quisieron ir a ver qué era lo que pasaba por allí, mas no quisieron regresar pensando que probablemente ya no estaría en ese sitio, pero ese extraño ser debe de estar por allá cerca porque, según la descripción, podría tratarse del algún tipo de brujo rondando por el lugar. 

Cabe mencionar que, hace unas semanas, platiqué con el alcalde de un municipio de Yucatán que me dijo que trabajó por muchos años como trailero, y en sus viajes hacia el centro del país le tocó vivir en carne propia varias experiencias paranormales.

Una de ellas fue cuando estaba por Chiapas y al bajar su velocidad cerca de un poblado para pasar unos topes, vio a uno de los niños que comúnmente vendían cosas por ahí, que corría tratando de alcanzar el tráiler, con la mano levantada junto con su mercancía: “Lo que se me hizo raro es que eran ya las dos de la mañana y era un niño como de siete años, no tendría por qué estar vendiendo a esa hora”.

Y agregó: “Tras pasar el tope aceleré, pero, al mirar por el retrovisor, ya no había nadie, lo que se me hizo más raro aún; uno o dos días después, de bajada pasé por ese mismo poblado y me bajé a comprar unas provisiones, en el mismo sitio. Platicando con el tendero me dijo que apenas 3 días antes habían atropellado a un niño con las mismas características del que vi, de hecho, crucé a ver el nicho que recién habían hecho y hasta lagrimeé de la impresión y de la pena, pues yo vi a su alma en pena que aún ya muerto trataba de vender algo y yo, la verdad, no me había detenido”.

“Lo que hice en ese momento fue sacar diez pesos de mi bolsa y ponérselo en el nicho, pues eso costaba cada producto que vendía el pobrecito”, finalizó.

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