25 de Septiembre de 2018

Opinión

Historias que se repiten

Hay cosas que nos interrumpen la vida; sucesos aleatorios que no responden a un orden explícito y que llegan para marcarnos...

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Hay cosas que nos interrumpen la vida; sucesos aleatorios que no responden a un orden explícito y que llegan para marcarnos. Los hemos pasado solos, quizá con un amigo, un hermano, un padre. Lo cierto es que, en la tragedia, el instinto es mirar hacia los lados para buscar hombros dónde apoyarnos o palabras que nos sirvan de alivio.

Interrumpo momentáneamente nuestras lecturas para ocupar este espacio y mirarnos. Por supuesto que esta pausa tiene y tendrá como base cuantas letras encontremos entre nosotros; las historias se repiten y en esta ocasión, en lo que pareciera un ciclo, hemos vuelto a ser sacudidos. Y me refiero a “hemos” porque, aun en la distancia, las almas pueden estremecerse.

Un año más y en el mismo día; pareciera una historia increíble, en donde la casualidad corre debajo de la tierra que nos soporta y reaparece para estremecer las vidas de los mexicanos. Lamentablemente, las afectaciones rebasan nuestras capacidades. Las víctimas se convierten en el temor compartido; nos dolemos entre historias de alegría y otras tantas de pérdida. Lo hemos sentido, la empatía absoluta reina en el aire que nos cubre desde hace unos días.

En esta historia, que seguramente vivirá en las letras impresas de libros futuros, anhelo que el pueblo mexicano sea recordado como el protagonista.

Que los esfuerzos de quienes están dando su tiempo y su vida por el otro sean el móvil para leernos a través de ellos e imitar su ejemplo. La gente se solidariza, da de sí, da lo que tiene. No se le puede reprochar nada al pueblo mexicano porque se está levantando solo desde el instante inmediato en el que se derrumbó físicamente. Su alma sigue intacta.

Tendríamos que mirar hacia “arriba” para ver qué falta por hacer, quién no ha respondido, en dónde está la negligencia. Recordemos que hay grandeza más allá de la que es televisada. Hay grandeza en las calles y en las almas más bellas que están buscando levantar al prójimo, sacarlo de donde se encuentre. Ayudemos a distancia, sigamos el ejemplo.

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