23 de Octubre de 2018

Yucatán

'La Sagrada Familia', única y excepcional

Era única y excepcional puesto que obedecía todo un plan de Dios preanunciado por los profetas y que ellos viven y llevan a cabo.

Vivió como todo ser humano, con una vida sencilla, pero muy apegada a María y José en un contexto de humildad, San José es el carpintero de una pequeña comunidad habitacional. (santuariodefatima.org.br)
Vivió como todo ser humano, con una vida sencilla, pero muy apegada a María y José en un contexto de humildad, San José es el carpintero de una pequeña comunidad habitacional. (santuariodefatima.org.br)
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Is 9, 1-3;  Sal 95;   Tito 2, 11-14;    Lc 2, 1-14.

Domingo después de Navidad.

Jesús ha querido iniciar la redención del mundo en el marco de una familia.

Vivió como todo ser humano, con una vida sencilla, pero muy apegada a María y José en un contexto de humildad, San José es el carpintero de una pequeña comunidad habitacional.

Lo primero que santifico Jesús fue su hogar, ahí transcurrió sus primeros años de su vida sin que sucediera nada extraordinario, su comportamiento fue como el de cualquier otro niño, escuela, juegos, diversión como lo vivía esa misma comunidad. 

José asumió el papel de jefe de familia como papá legal de Jesús y sostenía a su familia con su honesto trabajo. Él fue quien recibió el mensaje del nombre que debía ponerle a su Hijo “Le pondrás por nombre Jesús” y veló aprecio de enormes sacrificios por la protección del niño, obedeciendo el mandato “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto” Mt 2, 13. Posteriormente “Levántate toma al niño y vuelve a tu patria, no vayan a Belén sino a Nazatert”. Mt 2, 20. 

De sus papás Jesús aprendió todo lo que aprende un niño, observó usos y costumbres, dichos, aseo, acomodo de casa y todas esas costumbres que servirían posteriormente para todos los ejemplos y enseñanzas tan pedagógicas de Jesús.

Por ello nuestra Madre y Maestra la Iglesia, quiere subrayar el valor de los papas de Jesús en un contexto familiar y de ubicación geográfica, para comprender mejor donde Jesús nació, fue formado y creció siguiendo la tradición. La escena nos conduce hacia la ciudad de Jerusalén pues ellos cumplen con la tradición de ir a celebrar la Pascua en la ciudad santa. (Ex 23, 14), lo que para un Judío era un anhelo.

La Sagrada Familia era única y excepcional puesto que obedecía todo un plan de Dios preanunciado por los profetas y que ellos viven y llevan a cabo.

María

En primer lugar, la elección de la Virgen María (Mt 1, 18 y Lc 1, 26)

Una joven mujer de Nazaret que gracias a la elección gratuita de Dios y por el poder del Espíritu Santo se hace fecunda sin perder su virginidad.

Ella una vez aclarada su objeción, acepta y gozosamente colabora en la realización del designio de salvación. (Lc 1, 26).

La Sagrada Familia era muy piadosa y obediente de la ley.

Esta pedía que todo Israelita procurará ir al templo tres veces por año: 

1) En la Pascua. 2) fiesta de las semanas. 3) Fiesta de las tiendas.

Para los niños la obligación comenzaba a los 13 años, pero solían llevarlos para que se fueran acostumbrando y así se explica que Jesús fue cuando tenía 12 años, Jesús no regreso de inmediato con la caravana, sino se quedó 3 días. Era costumbre en la caravana que los niños y jóvenes fueran juntos y hasta la noche se juntaban con la familia por eso se dieron cuenta ya tarde.

Autores, como el Santo Padre Benedicto XVl, relacionan este acontecimiento con los 3 días que transcurren entre la Cruz y la Resurrección, para ver esa continuidad en la vida de Jesús, con mensaje de redención y significado.

Fue momento de sufrimiento para la Santísima Virgen, complicándose de esa manera la profecía de Simeón de que: “Una espada te traspasará el alma”. (Lc 2, 35)

Plan del Padre verdadero

Cuando la Virgen María angustiada le preguntó a Jesús “Hijo. ¿Porque nos has tratado así?, mira tu Padre y Yo te buscamos angustiados”. 

La respuesta de Jesús indica que lo que ha hecho es cumplir con el plan de su Padre verdadero que es Dios.

El Santo Padre Benedicto XVl explica así: “Estoy precisamente donde está mi puesto, con mi Padre, en su casa”.

Jesús se quedó en el templo como quien obedece con la misma obediencia que le llevará a la Cruz y a la Resurrección.

Por dos veces en el mismo capítulo Lucas nos dice: “Que María guarda estas cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2, 51).

Siguió el plan de Dios; bajó Jesús con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y gracia ante Dios y ante los hombres”. (Lc 2, 52).

En la primera lectura habíamos escuchado de la familia de Ana y el Caná que tuvieron milagrosamente un hijo el gran profeta Samuel, y que quisieron que se consagrara al servicio del templo en gratitud a Dios. Y San Juan nos dice en su primera carta que nosotros somos hijos de Dios, integrados a la gran comunidad de la Iglesia por el bautismo y por ello con todos los creyentes podemos recitar con tanta confianza: ¡El Padre nuestro! “Pues nos llamamos hijos de Dios y lo somos”. (1Jn 3, 2).

Hoy más que nunca necesitamos fortalecer nuestras familias que es uno de los más grandes regalos que Dios nos da y que debemos cuidar, cultivar, fortalecer; todo sacrificio hecho en favor de las familias será bendecido y multiplicará los buenos frutos.

Interrogantes

Podemos preguntarnos: ¿De qué manera en mi familia cuido y conservo la fe? ¿Qué testimonio de palabra y vida doy en ella?

¿Rezamos juntos como familia, bendecir y agradecer los alimentos, el santo rosario, vamos como familia todos juntos a misa el domingo?.

¿Somos como familia Misionera que sabes llevar la Buena Nueva a otros, especialmente a los más alejados, o distantes de la Iglesia?

¿Sabemos proyectar el compromiso de atender a enfermos, débiles, marginados, apoyando a Instituciones de caridad?.

¿Procuramos vivir la espiritualidad del “hoy” de “cada día”?.

¡Ser lo que soy ahí donde estoy! Y serlo de la mejor manera como lo ha dicho el Papa Francisco: La familia debe ser un lugar de entrenamiento para el perdón y la reconciliación, y no debe de terminar el día en que se haya logrado la reconciliación, si hubiese habido durante el día alguna tención.

En la familia se debe vivir el amor y la alegría como dice el salmo: “Dichosos los que viven en tu casa… Dichosos los que encuentran en Ti su fuerza y la esperanza de su corazón”.

La base de este sentimiento de alegría profunda está en la presencia de Dios en la familia, está en su amor acogedor misericordioso y respetuoso para todos.

Pedirle a Dios el “Amor paciente”, sólo Dios sabe crear la armonía de las diferencias dice el Papa Francisco.

Nuestra humilde plegaria en esta fiesta de la Sagrada Familia: Que Jesús nuestro Señor bendiga nuestros hogares y nuestras familias, que cada uno ponga lo mejor de sí mismo al servicio de los demás para construir nuestras familias “Viviendo en armonía que se trasforma en melodía a los oídos de Dios”. Amén.

Mérida, Yuc., 27 de diciembre de 2015.
† Emilio Carlos Berlie Belaunzarán
Arzobispo Emérito de Yucatán

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