26 de Septiembre de 2018

Yucatán

'La salvación de Dios es para todo el mundo'

Cada uno debe ser –como bautizado- un testigo en el mundo, en su comunidad y familia, del amor de Cristo y de su fe católica.

El Espíritu Santo viene revelado en dos momentos, uno de los cuales es cuando baja del cielo y de su permanencia en Jesús. (mensajesdelcielo.net)
El Espíritu Santo viene revelado en dos momentos, uno de los cuales es cuando baja del cielo y de su permanencia en Jesús. (mensajesdelcielo.net)
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II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Is49, 3. 5-6; Salmo 39; I Cor 1, 1-3;Jn 1, 29-34

I.    Introducción

Iniciamos lo que se conoce como “Tiempo Ordinario” en el que usamos los ornamentos litúrgicos de color verde. Se interrumpe durante la Cuaresma y el tiempo Pascual hasta Pentecostés, bastarán alrededor de 33 semanas que así se denominan en el lenguaje litúrgico.

Es de notar que la perspectiva del leccionario “por el año” está vinculada a dos líneas que se entrecruzan en el ámbito de las elecciones bíblicas: una línea horizontal que vincula el Evangelio –en este año el de san Mateo- con la primera lectura del Antiguo Testamento; una línea vertical que invita a una lectura continua de las cartas de san Pablo, que en este año del ciclo “A” se suceden: Corintios, Romanos, Filipenses y 1ª Tesalonicenses.

Es cierto que en muchos de los domingos se pueden asumir globalmente las tres lecturas, en otras sin embargo conviene mantener una cierta línea de diferenciación entre el epistolario Paulino y las otras lecturas.

I.- Is 49, 3. 5-6

Continuamos en el contexto de la manifestación de Dios a todos los pueblos, iniciado en la Epifanía y continuado en la Teofanía del Bautismo de Jesús. El texto es uno de los cuatro cánticos del “Siervo Sufriente”, integrado en el segundo Isaías que nos presenta al personaje que reúne a todo el pueblo de Israel y lo convierte en instrumento de salvación de Dios para todos los pueblos.

El fragmento de esta lectura inicia el coloquio entre Dios y su Siervo y enseguida indica la misión y vocación del Siervo.

La restauración de las doce tribus de Jacob, la elección que hace Jesús de doce apóstoles, y la reunión de todos los pueblos en Israel es el signo de que la salvación de Dios es para todo el mundo.

a) Is 49, 3.- El Siervo es denominado “Israel” y está presente como la colectividad del pueblo, su objetivo es dar gloria a Dios. Esto sucederá al regresar el exilio y en su restauración como patria y comunidad y esto es también el inicio de una nueva época religiosa que culminará en la realización plena de la salvación. Se pone así el gran ideal, la parte mejor del pueblo, el “pequeño” resto fiel de las promesas mesiánicas.

b) Is 49, 5-6.- La misión confiada al Siervo, es reconducir y reunir al pueblo de Dios, del exilio a la patria, misión histórica y política, en el que se prevee una grande superación en el sentido espiritual que ve al regreso interior a Dios y la unión con Él.

Este regreso, reunión y unión, es para ser luz de todos los pueblos, e instrumento de invitación de todos los pueblos a la salvación.Esta vocación y dignidad adquiere plenitud y culminación de expresión en Jesús. Por ello Simeón saludará al niño diciéndole que es: “Luz para iluminar a las gentes y gloria del pueblo de Israel”(Lc 2, 32).

II.- I Cor 1, 1-3

Esta carta pertenece al ciclo de los grandes textos paulinos, es menos solemne que la de los romanos, más personal y apasionada que lleva –como siempre en san Pablo- en el centro de su corazón a Cristo. Este escrito compuesto alrededor de la Pascua del año 57 (Hech 18; I Cor 6-18; 16, 8) es una verdadera radiografía de la Iglesia particular más amada por Pablo, y con frecuencia más difícil y más feroz en relación con el apóstol (II Cor).

Corinto posee las coordenadas geográficas de ciudad importante en el tráfico del mar mediterráneo,
•    Sociológicas: ciudad cosmopolita, muy dividida y resquebrajada
•    Culturales: capital de las corrientes más exóticas religiosas e ideológicas
•    Morales: ciudad de la corrupción y de la vida inmoral del Imperio
creaban a la comunidad cristiana una serie de problemas que aún ahora, se vuelven a proponer a la pastoral de los grandes centros urbanos occidentales.

La fragmentación social, el pluralismo y consecuente permisivismo, relaciones e influencias con los no creyentes, la ideología cristiana (diferente a la religión) la liturgia, la unidad y pluralidad, los diferentes estados de vida, las relaciones políticas y el destino del ser humano.

A todos estos interrogantes Pablo tratará de ofrecer una respuesta y una orientación pastoral que si bien se dirige a una, vale para todas las iglesias del mundo.

Ya en el saludo inicial Pablo se presenta como apóstol de Jesucristo que saluda con el mismo término de Cristo resucitado: Shalom (“La paz esté con ustedes”).

Describe a la comunidad como “Santa”, es decir consagrada al testimonio y al ministerio, por medio del bautismo que ha sellado, a los fieles, a Dios uniéndolos a la persona de Nuestro Señor Jesucristo.

Los buenos deseos del apóstol (I Cor 1, 3) consisten en los dones mesiánicos de la salvación, la gracia y la paz. La gracia como el favor de Dios, la paz como síntesis de todos los bienes que hacen feliz la vida del ser humano; y ambos provienen de Dios nuestro Padre.

Por lo tanto, ambos se revelan que en definitiva lo que se desea es la salvación. Reafirmando con ello el monoteísmo de la fe cristiana, junto con la verdad de la dignidad divina de Jesús y de su personal distinción con el Padre.

III.- Jn1, 29-34

Estamos en el inicio del Evangelio de san Juan, que se enmarca después del prólogo y entre el primer testimonio dado por el Precursor y la llamada de los primeros discípulos. El texto ofrece algunos títulos de Jesús como compendio de Cristología y su relación con el Espíritu Santo.

En la primera parte encontramos a Juan como aquel enviado por Dios con la misión de bautizar en agua y que recibe la revelación divina para identificar a Jesús y que da testimonio de tal identidad solemne y públicamente con los siguientes tres títulos:

a) “Jesús, cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, es el primer título en el que entran tres componentes bíblicos:

  • 1. El Siervo Sufriente, del que se dice que era como “un cordero conducido al matadero” (Is 53, 7).
  • 2. El Cordero Pascual, ya que la muerte en cruz de Jesús avala la profecía de que no le quebrarán ningún hueso (Ex 12, 46; Sal 34, 21).
  • 3. El Cordero Apocalíptico, presentado como cordero inmolado (Ap 5, 6) como Cordero que guía a su pueblo, vencedor del enemigo. Como Cordero esposo de la Iglesia (Ap 19, 7).
  • Jesús reúne en sí mismo estas tres realidades.

b) Es el de que pre-existe, revelando así la vida divina que tiene con el Padre y el Espíritu Santo.

c) El otro título es el de Hijo de Dios, que es su identidad más característica, fundamento de toda dignidad, puesto que lo es no en el sentido metafórico y humano, título dado al pueblo de Israel o a su rey, sino que aquí le corresponde a Jesús en sentido real, natural y trascendente.

Dios es presentado como aquel que manda y Juan que obedece pero que además en su calidad de Precursor revela la verdadera identidad de Jesús.

El Espíritu Santo viene revelado en dos momentos:

1. En que baja del cielo y de su permanencia en Jesús
2. En el Bautismo del Espíritu Santo

Esta doble revelación del Espíritu tiene una correspondiente revelación en Jesús, sobre el cual desciende y permanece establemente. Es Jesús el que envía, da el Espíritu; sobre Él descendió el Espíritu y Él bautizará en el Espíritu Santo.

Como se ve encontramos en esta breve parte del Evangelio una Teología, Cristología y Pneumatología muy rica. Dios es fuente de toda revelación y misión.Jesús es el Cordero de Dios inmolado, glorioso, que quita el pecado del mundo, que existe desde siempre, es el Hijo de Dios, es el que posee de manera permanente el Espíritu y lo comunica.

El Espíritu Santo es el que desciende sobre Jesús en forma estable y que viene dado por Él por medio del bautismo que compromete la entera experiencia cristiana.

Cada uno debe ser –como bautizado- un testigo en el mundo, en su comunidad y familia, del amor de Cristo y de su fe católica.

Que no se avergüenza, no la esconde, no la minimiza, ni desprecia. Cada bautizado debe ser testigo de Cristo, decidido, valiente y audaz. En puestos altos o trabajos sencillos, porque se vive una sola vez y vale la pena vivir la coherencia y autenticidad sirviendo a la verdad.

Amén

Mérida, Yucatán, 15 de Enero de 2017.

+ Emilio Carlos Berlie Belaunzarán
Arzobispo Emérito de Yucatán

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