13 de Diciembre de 2017

Yucatán

Las calles de Mérida (11)

Algunos visitantes pasaban días enteros intentando ubicar alguna casa debido a las extravagantes nomenclaturas de la ciudad.

Ubicar el domicilio correcto en las antiguas calles de Mérida era una tarea titánica para los carteros. (Sergio Grosjean/SIPSE)
Ubicar el domicilio correcto en las antiguas calles de Mérida era una tarea titánica para los carteros. (Sergio Grosjean/SIPSE)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En esta onceaba parte de nuestra serie “Mérida en el pasado y presente”   hablaremos de las antiguas calles de Mérida. A lo largo del tiempo, la ciudad ha tenido diversas nomenclaturas, e inicialmente, la gente se ubicaba en la ciudad por referencias, ya sea por la tienda de la esquina, la cantina, la panadería o por la casa de alguien. De la misma forma, la ausencia de una numeración adecuada obligó a los habitantes meridanos  a designar las calles  con nombres extravagantes -e incluso ridículos- tal y como lo sería  la calle 'el huech', 'el chivo', 'la jeringa', etcétera.  

Para los carteros era una rutina incierta la entrega cotidiana, ya que las cartas se recibían de la siguiente manera: Sr. Don Carlos Castillo Aguilar, calle del Chombo (Zopilote), casa contigua a la de Don Luis Bofil, y frente al Sr. Don Cuitla Lázaro. Pero esto podría resultar un juego de niños si lo comparamos con la pesadilla que le implicaba a un visitante ubicar un sitio, a tal grado que crónicas narran cómo personas se la pasaban hasta un día intentando ubicar alguna casa. 

La primera nomenclatura la tuvo Mérida en tiempos del Segundo Imperio (1864-1867) cuando el entonces comisario imperial el Sr. Ing. D. José Salazar Llarregui mandó a implantar  una numeración que tuvo como referencia a las actuales calles calle 60 y 61. Las  paralelas a la 60 eran citadas 1ª, 2ª, 3ª, acompañándolas con la señalización ya sea norte o sur;  las paralelas a la 61 eran acompañadas con el título de oriente o poniente de acuerdo al caso. 

Por cierto, este último personaje mandó a forjar el plano más exacto de la ciudad hasta ese entonces, mismo que está expuesto en el Museo de la Cudad, e invito a la población en general a conocerlo pues es un bello trabajo manufacturado en una enorme placa de piedra.

En el año de 1877 se implanta la nueva nomenclatura que le proveía de nombres de personajes ilustres a las calles. Las calle 60 es  llamada “Progreso” y la calle 61 llamada “Central”.  Finalmente, en 1895 se acuña la forma que actualmente nos rige.

De ladrillos y pavimentos

Por otro lado, hace unos días, un turista de Nuevo León le comentó a nuestro amigo Hugo Lizama que la primera calle pavimentada del país la mandó a hacer Plutarco Elías Calles durante su mandato como presidente, y esto con la finalidad de correr su moderno automóvil. 

Al respecto, quiero comentar que el plan de pavimentar la entonces polvorienta ciudad de Mérida fue mucho antes y por iniciativa del entonces gobernador el general  Francisco Cantón Rosado (quién mandó a construir el llamado palacio Cantón para que fuera su hogar), sin embargo, fue hasta el siguiente mandato encabezado por Olegario Molina cuando se cristaliza el proyecto gracias a la impresionante bonanza financiera que hubo en Yucatán;  hasta ahora nunca repetida.

Este hombre ocupa la primera magistratura en 1902, y en febrero del mismo año firmó el primer contrato para los referidos trabajos con la “Neuchatel Asphalte Co. Lmtd” de Londres para hacer de asfalto el pavimento de varias calles, y poco después fue firmado el segundo contrato con la compañía  B. H. BeillieSusc. para pavimentar con ladrillo vitrificado otras. 

La pavimentación comenzó el 16 de septiembre siguiente en la calle 59 con 58 con dirección oriente, y estuvo a cargo de la “NeuchatelAsphalte Co. Lmtd, siendo que este primer tramo  comprendido sobre la calle 59 con 58 y 52 se inauguró  el 14 de marzo de 1903. Interesante que al mismo tiempo que se asfaltaba, se hicieron 5 pozos absorbentes en cada cruzamiento de calles; uno en cada esquina y otro central.  A la par, se hicieron también las banquetas de las calles con  cemento y defensas de metal en las orillas. El primer coche a que recorrió la calle fue conducido por el auriga Marcial Canul. 

Por su parte, el pavimento de ladrillo comenzó a extenderse por la calle 60 con 59 en dirección al norte. 
Finalmente, luego también se hicieron calles de concreto, es así, que Mérida insertó a su paisaje visual 3 tipos de materiales que finalmente sepultaron sus polvorosas calles. 

***

En tema aparte, agradezco a los oficiales de la policía estatal que el sábado a las 3 am  nos apoyaron de manera muy atenta y amable en la calle 64 con 57, ya que el buitre extravió las llaves del vehículo. Muchas gracias nuevamente.

Finalmente, una para Ripley: el lunes pasado a las 5:00 pm tuvimos la urgencia de asistir al hospital CEMA, y por el mismo apresuramiento me vi forzado a estacionarme en el estacionamiento de enfrente (NO en  el del hospital). 

Podrán creer que el tonto y antipático que cobra me dijo que no podía estacionarme en posición frontal porque estaba prohibido, y por más que le pregunté cuál es la diferencia de estacionarme de frente o hacia atrás, y le expliqué que incluso  en caso de emergencia es mejor estacionarse así, pero testarudamente no me lo permitió, por lo que  tuve que salirme. Ojalá y cruce al hospital para que le inyecten neuronas. 

Mi correo es [email protected] y twitter @sergiogrosjean.

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