22 de Octubre de 2018

Yucatán

Mi postura por la legalización de la mota (2)

La persona adicta a la marihuana puede experimentar dos fenómenos: tolerancia, o síndrome de abstinencia...

Al parecer, el efecto pasajero del consumo de la marihuana podría convertirse en permanente si la droga se consume con frecuencia. La imagen cumple funciones estrictamente referenciales. (Archivo/Agencias)
Al parecer, el efecto pasajero del consumo de la marihuana podría convertirse en permanente si la droga se consume con frecuencia. La imagen cumple funciones estrictamente referenciales. (Archivo/Agencias)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- La semana pasada comenté que mi posición ante la legalización de la marihuana  con enfoque lúdico o de entretenimiento no es de mi agrado, pero por el hecho de no estar de acuerdo no voy a juzgar a quien tiene una visión opuesta a la mía, y respeto su punto de vista, solo que simplemente no la comparto.

En el caso de usos terapéuticos, por supuesto estoy a favor, al grado que urge facilitar los trámites burocráticos para su uso. Interesante me resultó recibir una lluvia de preguntas y observaciones, y en este último sentido, algunos incluso me señalaron como fanático religioso o evangelizador, ya que de acuerdo a ellos lo que mencionaba eran datos producto de mi imaginación. En contraparte, me enviaron más testimonios y puntos de vista muy interesantes con respecto a los daños que esta droga produce. Cada dato que presento fue obtenido de trabajos serios por y eso presento la bibliografía que también ubiqué en Internet para facilitarles su comprobación, y si tienen alguna duda u observación por favor escríbame. Muchas gracias a todos por sus comentarios.

Aclarado este punto y continuando con el tema que nos ocupa, la persona adicta a la marihuana puede experimentar dos fenómenos: tolerancia -que cada vez necesita dosis mayores para sentir los mismos efectos- o síndrome de abstinencia que es el conjunto de molestias desagradables (a veces graves) que se presentan cuando no se tiene la droga para consumirla. 

La marihuana puede causar placer al consumirla pero también provocar efectos secundarios indeseables que se incrementan con dosis más altas como por ejemplo la disminución de la memoria a corto plazo, alteración de la percepción y destrezas motrices, pánico, paranoia o psicosis aguda. La cantidad y consecuencia de estos efectos varían de un individuo a otro o de la cantidad de marihuana utilizada. 

Con frecuencia, la marihuana se reemplaza con alucinógenos y otras drogas más potentes que tienen efectos secundarios más graves que la misma marihuana, como lo sería la hipertensión arterial aguda con dolor de cabeza, dolor torácico, perturbaciones del ritmo cardíaco, hiperactividad extrema y violencia física, ataque cardíaco ,convulsiones, accidente cerebrovascular o desmayo súbito entre otros.  

Efecto permanente

Las investigaciones señalan que la marihuana afecta la función de las neuronas relacionadas con la memoria; por ello, durante la intoxicación el consumidor presenta dificultad para recordar los hechos recientes, el aprendizaje se entorpece en gran medida y lo mismo ocurre con la realización de tareas que requieren del seguimiento de pasos sucesivos para su conclusión.

A largo plazo también se altera la capacidad de atención y de concentración. Los exámenes psicométricos así lo demuestran, aun cuando éstos se apliquen en etapas de abstinencia. Parece ser que el efecto pasajero puede convertirse en permanente si se consume por años. Se ha hablado mucho sobre la posibilidad de que la marihuana cause enfermedades mentales. 

Podemos afirmar, con base en la evidencia científica, que el uso continuo de esta droga por tiempo prolongado aumenta el riesgo de desarrollar estados psicóticos como la esquizofrenia, sobre todo en las personas predispuestas.  

Desde la época de los sesentas, se observó que jóvenes consumidores desarrollaban cierta negligencia sobre sus propias vidas, pérdida de interés en el trabajo y en las obligaciones familiares, sociales y personales, fatiga sin explicación suficiente y, lo más importante, una disminución de las motivaciones normales para su edad y situación.

Actividades que antes llamaban su atención y su participación como los deportes, la creatividad, las causas sociales, etc., perdían importancia y eran consideradas con creciente indiferencia. 
Finalmente, es frecuente que quienes fuman en compañía creen que conversan sobre temas importantes y “profundos”,  disminuyendo notablemente la preocupación por cumplir las obligaciones escolares y familiares.  

Mi correo es [email protected]; y twitter @sergiogrosjean.

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