21 de Septiembre de 2018

Yucatán

José Guadalupe Huchim Herrera, custodio de sitios arqueológicos

El director de la Ruta Puuc del INAH heredó la pasión por cuidar del patrimonio patrimonio histórico del Estado fue aprendida de su abuelo y su padre.

Desde 1992, Huchim Herrera,  ha estado a cargo del proyecto de investigación y restauración de Uxmal y otros sitios de la Región Puuc. (Luis Pérez/SIPSE)
Desde 1992, Huchim Herrera, ha estado a cargo del proyecto de investigación y restauración de Uxmal y otros sitios de la Región Puuc. (Luis Pérez/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- La defensa del patrimonio histórico en verbo y sustantivo es una pieza esencial en la vida del arqueólogo José Guadalupe Huchim Herrera, director de la Ruta Puuc del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Yucatán (INAH). 

Huchim Herrera tiene una vocación caprichosa por la custodia de sitios arqueológicos, aprendida de su padre y abuelo, y el deseo de trascender aportando hallazgos y técnicas. Suma 28 años en la profesión, y 33 de trabajar en el instituto.

Pocas personas pueden decir que salvaron una maravilla del mundo moderno, y un templo ícono de Yucatán. 

El maestro José no sólo puede afirmarlo, sino demostrar con su trabajo de rescate que mantiene en pie al Castillo de Chichén Itzá, y que tiempo atrás hizo lo mismo por el Templo del Adivino, en Uxmal.

Cabe destacar que todos los domingos publica “Signos de la Realidad” en la sección editorial “El Poder de la Pluma”, de este rotativo.

Vocación heredada

Su abuelo Nicolás y su padre José Guadalupe fueron pilares en su vocación, pues le enseñaron a amar sus raíces y hacer de los sitios arqueológicos su hogar.

“A lo mejor la vocación es natural porque en algún momento quería ser ingeniero pesquero", indicó.

"Mi abuelo fue uno de los primeros custodios de Uxmal; empezó su trabajo en 1930. Mi papá creció con él en la zona; cuando tuvo edad para laborar empezó en el INAH, llamado entonces Dirección de Monumentos Históricos", recordó.

"Mi padre entró en 1950; trabajaba en Chichén Itzá, por lo que yo crecí ahí hasta los siete años. Luego, mi padre hizo un cambio a Uxmal, por lo que nos trasladamos. Mi casa estaba frente al Templo del Adivino, y sí, me tocó ver la restauración en el 69. Todos los niños de los trabajadores del hotel y de la zona arqueológica íbamos a una escuelita hecha para nosotros”, explicó.

Como quien cuenta una historia fantástica, el arqueólogo arma su infancia que estuvo rodeada de gigantes históricos, a los cuales rescataría y protegería en su vida adulta como si fuera la misión de un guerrero.

Al crecer, durante el periodo en el que el Gobierno exhortaba a las familias del interior del Estado a trabajar en la costa, decidió probar suerte estudiando en la Escuela Tecnológica Pesquera de Yucalpetén, Progreso, y luego en el Centro de Educación en Ciencias y Tecnología del Mar, en ciudad Campeche.

El temor de su madre y el argumento de que él era más de tierra que de mar, lo motivó a regresar y replantear su futuro.

Comienza el camino por la arqueología

En su propia voz, José cuenta cómo la vida lo regresó a sus orígenes, y lo colocó en el camino para llevar ese orgullo a otro nivel: el rescate, manejo y conservación del legado.

“Renuncié a ser ingeniero. Mi padre me dijo que podía ser custodio del INAH, y entonces probé mi suerte, pero antes ya había pasado por otros oficios", detalló.

"Cuando llegué al instituto me enviaron a trabajar a Dzibilchaltún. El trabajo era muy sencillo, tanto que me fastidiaba. Era interesante, pero en aquel tiempo casi no había visitas. Entonces me pregunté ¿tendré que hacer esto toda mi vida? En ese momento supe que podía prepararme en la materia y gracias a unos estudiantes de arqueología que conocí, me animé a inscribirme en la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY)”, apuntó.

En su camino como profesional tuvo la suerte de encontrarse con quien se convertiría en su mentor: el primer arqueólogo yucateco Víctor Segovia, al que su padre conocía por haber compartido una exploración en el cenote de Chichén Itzá.

Importancia del patrimonio en la acción, no en el discurso

Al respecto, dijo que “la defensa del patrimonio histórico debe hacerse efectiva en materia, no en discurso, porque cualquier colega se desgarra las vestiduras hablando sobre el tema, pero hay que trabajar, ser responsables, éticos, objetivos".

"Hay que pensar que el patrimonio no es propiedad del arqueólogo ni del INAH, sino de la sociedad entonces mucho del trabajo es de responsabilidad, porque si nosotros falseamos la historia, dejaremos datos erróneos”.

Perfil y trayectoria
  • José Guadalupe Huchim Herrera nació en Muna, Yucatán, el 8 de febrero 1961.
  • Es Profesor Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde 1985.
Reconocimientos
  • En 1991 se le otorgó la mención Honorifica del premio Alfonso Cazo, con la tesis “Introducción al Sistema Hidráulico de Uxmal”.
  • Ha sido profesor invitado a la Universidad del Norte de Arizona, y de Arquitectura Prehispánica en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
  • Fue codirector del proyecto “Tradiciones del Sol”, en colaboración Interinstitucional con INAH/NASA/Universidad de Berkeley.
Proyectos
  • Desde 1992 ha estado a cargo del proyecto de investigación y restauración de Uxmal y otros sitios de la Región Puuc y en 2007 fue nombrado director de la Ruta Puuc, cargo que actualmente está desempeñando.

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