21 de Noviembre de 2018

Yucatán

La música es vida: Judith Pérez Romero

La compositora y pianista de 93 años, es la fundadora del exitoso grupo Las Maya Internacional. Sigue activa y comprometida con la música.

"Mi vocación la traje, Dios me la dio”, afirmó la compositora y pianista Judith Pérez Romero. (Milenio Novedades)
"Mi vocación la traje, Dios me la dio”, afirmó la compositora y pianista Judith Pérez Romero. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Inmortal y mujer de oro son algunos de los adjetivos que acompañan el nombre de la compositora y pianista Judith Pérez Romero, quien a sus 93 años tiene vida plena y agradecida por sus 77 años de carrera artística.

Su invaluable presencia en la música y aportación a la historia viva de Yucatán, así como la promoción orgullosa de su cultura y esa sonrisa afable que ha tocado corazones, la convierten en una de las grandes representantes de la música del Estado.

Fundadora de numerosos conjuntos musicales y el entrañable grupo Las Maya Internacional, Judith sigue vigente, activa y comprometida con la música, pero también con la sociedad, ya que desde sus inicios y en agradecimiento a Dios por las bendiciones, ofrece conciertos a favor de causas nobles.

Clara vocación desde la infancia

“Mi vocación la traje, Dios me la dio. A los cinco años, a esa edad ya tocaba, de manera empírica. Luego mi hermana María Jesús, maestra de piano, me obligó a estudiar partituras, por eso hice todos los grupos.

Al principio la odiaba, ya que yo no quería tomar las clases, sólo quería tocar y hasta cerraba el piano cuando no quería estudiar. Ahora le agradezco su terquedad e imposición de aquel momento porque la formación es parte importante del artista”, expresó, con esa voz que aportan los años y la felicidad de hacer lo que uno ama. 

A los 13 años, mientras otras contemporáneas vivían la adolescencia sin más preocupaciones, ella comenzó a tocar al aire en estaciones de radio. Tenía clara su vocación.

Su padre, el guitarrista y cantante Luis Felipe Pérez Castro, murió cuando Judith era una niña y el cuidado de ella y sus 12 hermanos se quedó a cargo de su madre, la pianista Elvira Romero Hernández, a quien no le gustaba el ambiente bohemio y desenfadado de la música, pero aceptó la profesión de Judith porque era una forma de desarrollarse y trabajar para aportar dinero a su hogar.

“Ella estaba pendiente de mí, para que no cayera en los vicios, y yo, como la quería mucho, la obedecía”, agregó sonriendo, recordando el rostro de su madre. 

Precursora del boom de conjuntos musicales femeninos

A sus dulces 16 años, Judith debutó dirigiendo al dueto Las Margaritas, en 1936; fue la directora musical de Las Dos Morenas, en 1940; creadora del Conjunto Lira de Oro, en 1942; fundadora del sexteto Pino, en 1943, y de  la Orquesta Femenil Copacabana, en 1955; impulsora del grupo de Trova Femenil, en 1963, y, finalmente, guía y emblema de Las Maya Internacional, a partir de 1967, junto a sus entrañables amigas Yolanda Canto Pacheco, Alicia Escalante Barrera, Lía Baeza Mézquita (q.e.p.d) y María Cristina Rejón Osorio.

Judith Pérez Romero en una de las grandes representantes de la música del estado de Yucatán

La alienación de Las Maya es diferente de las originales, en parte por sus integrantes se adelantaron en el camino de la vida, o la salud se ha alejado de sus días. Judith ahora comparte escenario con Argelia Hernández Santos, Cecilia Novelo Galaz, Rubí Dzib Rodríguez y Melina Ruz López. 

“¡Larga vida a la inmortal Judith y a sus Maya Internacional!”, escribió el compositor Luis Pérez Sabido, como voz del deseo de quienes admiran el trabajo de la prolífica artista yucateca.
Este mes tiene programado un concierto.

A pesar de desarrollarse en una época en el que los hombres dominaban la escena musical, Judith y sus proyectos caminaron en alfombra roja, por la calidad de su música y el respeto en el que se desenvolvieron en la escena, donde hoy está escrito su nombre con letras de oro en la nómina de las mujeres ilustres, inmortales, como dice Pérez Sabido.
música vital

“La música es vida, me mantiene contenta, me conserva, a pesar de mi falta de movilidad como antes, me siento agradecida por mis años y mis recuerdos... el amor de mi vida, don Gonzalo Castaldi Gamboa, que me conoció tocando en la Ciudad de México y luego nos casamos, para seguir compartiendo el amor por la música. Estoy muy agradecida, no tengo más que agradecimientos para Dios y la vida”, apuntó.

Su huella

Su busto esculpido por el escultor Enrique Gottdiener Soto está en su hogar, a lado de su piano y sus recuerdos, y espera su lugar en el espacio de las serenatas del parque de Santa Lucía.

“Cuando me muera lo pondrán allí, lo que no sé dónde van a poner todos los reconocimientos, placas y diploma, será un caos”, dice sonriente, sin miedo al destino de los mortales, pero aclara: “Dios, no tengo prisa”.

Además de aportar a la historia de la música, es promotora cultural, fue socia fundadora de la Sociedad Artística Ricardo Palmerín, establecida en octubre de 1949, grabó discos con sus conjuntos, tocó con Las Mayas Internacional dentro y fuera del país y en la lista de éxitos recuerda con cariño la condecoración de Huésped Distinguida de Mérida de Badajoz, por los Reyes de España en 1978, durante el I Encuentro de las Méridas del Mundo.

Es autora de las canciones

  • Tesoro mío, con letra de Luis D. Romero;
  • Poema para una canción, con Beatriz Peniche de Ponce;
  • Supremo anhelo, con Jorge Peniche y Peniche;
  • Desconsuelo, con Ermilo Padrón López;
  • España y México,
  • Siempre el amor,
  • Bésame,
  • Cómo gozo,
  • No sé lo que te dije,
  • Tus ojos,  
  • Tú y las flores, con letras de su esposo Gonzalo Castaldi Gamboa.

Su retrato al óleo forma parte de la galería de compositores e intérpretes del Museo de la Canción Yucateca.

Perfil

  • El 30 de enero de 1975, el Ayuntamiento de Mérida le otorga la Medalla Guty Cárdenas.
  • En 1977 la Cancillería de México le confiere la presea El Águila de Tlaltelolco.
  • En marzo de 1978 es recibida en audiencia especial por los Reyes de España, y es declarada Huésped Distinguida de Mérida, de Badajoz, durante el I Encuentro de las Méridas del Mundo.
  • En enero de 1981 el Gobierno del Estado le otorga la Medalla Yucatán.
  • En septiembre de 2006 recibe la Medalla Eligio Ancona.
  • En junio de 2007 es galardonada en  el Palacio de Bellas Artes por la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música.
  • El 6 de enero de 2011, el Instituto Peninsular de Formación para Laicos y la iglesia de El Señor de la Divina Misericordia le entregaron la medalla “La Divina Misericordia”, de manos del obispo auxiliar, Monseñor José Rafael Palma Capetillo, y el párroco Alfredo Cirerol Ojeda, por su trayectoria como benefactora de obras materiales de impacto religioso y social en Yucatán. 
  • El viernes 11 de enero de 2013 recibió la Medalla de Honor Héctor Victoria del H. Congreso del Estado.

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