15 de Diciembre de 2018

Yucatán

Kanasín, ciudad de brujos y exorcismos

El insistente llanto de un niño, durante las madrugadas, aterrorizó varios meses a vecinos de un fraccionamiento de la vecina ciudad.

El diablo toma diversas formas para logar apoderarse de almas confiadas. (Jorge Moreno/SIPSE)
El diablo toma diversas formas para logar apoderarse de almas confiadas. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy hablaremos de la ciudad de Kanasín, sitio a donde he ido muchas veces por diversas investigaciones paranormales. Me he dado cuenta que ahí la gente cree mucho en la brujería y con frecuencia acuden con hechiceros para que les curen presuntos embrujos, o bien, para solicitar 'trabajos' relacionados con la suerte, trabajo, salud y amor.

Uno de los casos más sonados en Kanasín fue sobre una liberación demoníaca (exorcismo) que no se hizo bien, y que causó pánico y temor a una familia y a todos los vecinos del rumbo.

La investigación inició cuando, según fuentes fidedignas que por temor declinaron proporcionar sus nombres, relataron lo siguiente:

“Hace seis meses empezamos a escuchar por las noches los gritos de un niño de unos 5 o 6 años que venían de la casa de uno de nuestros vecinos. Pensamos que era algo normal, quizás el niño estaba enfermo, o lo habían castigado por portarse mal.

“Sin embargo, pasaron más de 15 días y esto siguió ocurriendo todos los días, sin excepción, a partir de las dos de la mañana, por un lapso de más o menos una hora. Ya se comentaba entre los vecinos de la cuadra, no tanto porque no nos dejara dormir el niño, sino por la pena que nos daba el hecho de que estaba sufriendo.

"Pasaron los días y los lamentos continuaron, eran llanton y gritos, como de dolor, mucho se especuló hasta que un día llegó una patrulla, quizás algún vecino, que de plano, prefirió llamar a la Policía y desde las ventanas muchos observamos a los agentes para ver qué iba a pasar, pero nadie salió del predio en cuestión  y como no había orden de cateo, todo se quedó así.

“Al día siguiente, no faltó quien dijera que se debía de llamar al DIF. Hasta que de pronto uno de nuestros vecinos dijo algo que nadie había tomado en cuenta:

¿Y los niños?

“Oigan, hace como tres meses que ese matrimonio vino a vivir al fraccionamiento, pero, ¿alguien ha visto a algún niño entrar o salir durante el día?

“Todos nos quedamos callados al mismo tiempo que nos volteábamos a ver. Era verdad, conocíamos al matrimonio (el señor de unos 40 años, con facha de chilango y la señora de una edad similar, pero hablaba como veracruzana), pero nunca habíamos visto que tuvieran algún niño, siempre entraban y salían solos de su vivienda…

“A partir de ello se empezaron a hacer muchas especulaciones, como la señora era jarocha (a una vecina le había dicho que era de Coatzacoalcos) la empezaron a relacionar con brujería.

“Resulta que, a pocos días del incidente con las patrullas, la familia se fue. Los llantos continuaban y quizá, por temor a las molestias, decidieron devolver la casa, la cual no permaneció mucho tiempo cerrada, ya que en menos de dos semanas fue rentada una nueva familia.
 
“A menos de una semana de que los nuevos inquilinos se pasaran a vivir al predio, se escucharon los gritos de nuevo por la madrugada, ¡eran idénticos a la misma voz y llanto que toda la cuadra había estado escuchando con la anterior familia!

“Pero estos gritos no correspondían a los dos niños que tenían los nuevos inquilinos, ya que, para empezar, eran más grandes, tenían 13 y 15 años de esdad, respectivamente.

Exorcismo necesario

“El papá no se anduvo con rodeos. Como era de una religión, la cual no recuerdo el nombre pero que cree en el mal y a menudo hacen exorcismos, decidió llamar a su pastor para que fuera a liberar la casa, ya que le habíamos comentado lo que había ocurrido con la anterior familia.

Para mi sorpresa, en ese momento, la persona a quien estaba entrevistando empezó a lagrimar, y tras una breve pausa me dijo:

“Me invitó para estar presente, pues el pastor decía que debían estar dos personas que tuvieran más tiempo viviendo en esa cuadra. Más por curiosidad, que por creer en lo que iban a hacer, acepté. Les juro que lo que vi me dejó helado: mientras el pastor oraba en la sala y comedor de la vivienda, se empezó a sentir bastante frío, y cuando entraron a uno de los cuartos se escuchó, primero como lejos y luego cada vez más cerca ¡el mismo llanto! ¿Pero cómo era posible si no había nadie ahí? En ese momento me salí de la casa y me fui. Yo estaba temblando.

“Al día siguiente vi a mi vecino y me platicó lo que ocurrió esa noche: 'Cuando se empezó a escuchar el llanto, el pastor invocó a los espíritus para que desaparecierea esa voz, la cual corresponde al demonio, quien, en forma de niño, trataba por todos los medios de arraigarse en esa casa y hacer mal en toda la colonia’.

"-¿Y la familia anterior?, le pregunté.

“Ellos son los que precisamente trajeron el mal a esta casa. A lo mejor eran brujos o gente dedicada a ‘plantar’ esos trabajos, pero lo bueno fue que de inmediato se pudo revertir esta situación gracias a mi pastor.”

Aquí finaliza el relato del vecino de este fraccionamiento (el cual está cerca de la clínica del Seguro Social), pero lo que más pendiente me da es que, según el pastor, esa familia dedicada a “plantar” el mal, este tratando de hacer lo mismo en algún otro lugar de Kanasín, de Mérida o de algún otro municipio.

Así que, si en las madrugadas escucha de forma persistente el llanto de un niño, busque ayuda de inmediato…

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