18 de Agosto de 2018

Yucatán

Kin se deja ver en varias ciudades mayas

El equinoccio de otoño, que marca el fin de la cosecha, se aprecia en Oxkintok, Chichén Itzá y Dzibilchaltún, entre otras zonas arqueológicas.

El equinoccio de otoño es, según los mayas, el momento de finalizar la cosecha para “dejar descansar la Tierra”. (Luis Pérez/Milenio Novedades)
El equinoccio de otoño es, según los mayas, el momento de finalizar la cosecha para “dejar descansar la Tierra”. (Luis Pérez/Milenio Novedades)
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Jaime Tetzpa/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- La luz del sol se desliza por el centro del arco y se prolonga iluminando un altar conocido como “marcador del tiempo”, ubicado en el centro de la plaza. 

Kin, Dios Sol, anunciaba así a los mayas el momento de finalizar la cosecha para “dejar descansar la Tierra”. Este fenómeno conocido como el equinoccio de otoño se puede apreciar al amanecer en varias ciudades mayas como Oxkintok, Chichén Itzá, Dzibilchaltún y Uxmal. 

Este fenómeno de luz y sombra se aprecia desde ayer y hasta el próximo miércoles, pero será pasado mañana lunes 22 cuando se presente el cambio de estación, de verano a otoño, a las 21:48 horas, aunque en esta ocasión para Yucatán no existirá igualdad entre el día y la noche (definición de equinoccio), por estar fuera del Ecuador.

Los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Luis Saúl Pantoja Díaz, encargado de Oxkintok, y José Huchim Herrera, director de la zona arqueológica de Uxmal y la Ruta Puuc, encabezaron la expedición que partió a las cuatro de la madrugada de Mérida. Sobre la autopista a Campeche, desviamos en el entronque con la carretera de cinco kilómetros que va hacia Oxkintok en medio de la selva.

Respecto al por qué no se le ha dado mayor difusión turística a Oxkintok, a pesar de que está en la Ruta Puuc, Pantoja consideró que es por la falta de infraestructura carretera para facilitar la llegada de los visitantes en forma masiva.

Sin embargo, señaló Huchim Herrera, “estamos acostumbrados a la pavimentación de carreteras como medio de comunicación, pero también debemos recordar que hace 40 años el recorrido por la Ruta Puuc era un paseo por la selva, lo quel le daba un toque mágico, de aventura, que lo convertía en un valor agregado para la experiencia del visitante. Es decir, pavimentar la carretera equivaldría a nulificar esa parte del atractivo natural”, comentó el especialista.  

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