20 de Septiembre de 2018

El poder de la pluma

La gran carrera

Me encantaría ser testigo de una carrera donde corriéramos con zapatos y necesidades de otros, esperando a los que se atrasan y admirando a los que se adelantan.

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Como parte del quinto aniversario del Centro de las Artes de San Luis Potosí, presentamos nuestra obra “El lado oscuro de la fuerza”. Esta obra con temática gay la estrenamos y mantuvimos en cartelera en el Foro Cultural Amaro bajo el auspicio de Olga Moguel. Cuando recibimos la invitación para San Luis Potosí y el D.F., tuvimos los temores propios de mover la obra fuera de su contexto y con la renuencia natural de algunos por exhibir el tema.

Sobre todo, tratándose de mujeres; porque si  la homosexualidad en los hombres es pecado… ¡en las mujeres es tragedia!  Al término de la última función fue grato charlar con la directora del Centro de las Artes, la Lic. Déborah Chenillo Alazraki, editora de oficio y con un gran bagaje como emprendedora social.

Independientemente del cargo o lugar que ocupe ha generado proyectos importantes contra  la discriminación y a favor de la diversidad. Alguna vez convocó a una carrera donde los hombres debían correr en tacones -cada uno a nombre de una causa o lugar y el que ganara donaría su premio a dicha causa- y organizó la coronación de Nuestra Belleza Gay en un espacio del gobierno, pues, a su parecer, si se puede premiar a nuestra belleza en los foros del gobierno, ¿por qué hay que discriminar otras representaciones de la belleza?

Esto generó polémica y ella es muy clara en sus ideas: Juzgar o excluir a alguien por su vida sexual, particularmente al descalificar al homosexual por sentirse atraído por alguien de su mismo sexo, es mirar al homosexual como un ente meramente sexual, poniendo en segundo plano otras facetas de su vida. 

Quizá a algunos les parezca vacua la idea de poner a los hombres a correr en tacones ¿Qué aporta eso? ¿Es sólo una chusca jotería? Yo  creo que  la simple idea de ponerse en los zapatos del otro o sentir una dificultad que nos limita a movernos con libertad, por temor a tropezar, ser señalados o hacer el ridículo, es  importante. Me encantaría ser testigo de una carrera donde corriéramos con zapatos y necesidades de otros, esperando a los que se atrasan y admirando a los que se adelantan. Quizá parte de la carrera sea aprender a correr codo a codo, con la perspectiva del otro. Dejar que se unan todos los que quieran; con tacones, boas de plumas o minifaldas.

El día que aprendamos a correr así y las verdaderas metas sean la equidad y el respeto, todos habremos ganado. Felicidades al Centro de Las Artes de San Luis, por su aniversario, por su belleza arquitectónica, por su directora, y porque al promover espectáculos que hablen libremente de la homosexualidad se unen a la carrera a favor de la equidad.

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