26 de Septiembre de 2018

Yucatán

La importancia de la reconciliación con nosotros mismos

El Padre Jesús Caballero Encalada explica siete leyes que son trascendentales para el amor.

Invitados y conductores del programa  Salvemos una vida, que ya celebró su primer programa de este año 2015. (José Acosta/SIPSE)
Invitados y conductores del programa Salvemos una vida, que ya celebró su primer programa de este año 2015. (José Acosta/SIPSE)
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Coral Díaz/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Con un mensaje positivo y de reflexión acerca del amor a cargo del Padre Jesús Caballero Encalada se realizó el primer programa del año de Salvemos Una Vida que se transmite los viernes por Amor 100.1.

Las conductoras de la emisión radiofónica, Alis García y Esperanza Nieto, platicaron con el  Padre de Nuestra Señora de la Paz, en Málaga, Chuburná, sobre la importancia de iniciar el año abriendo la mente y el corazón.

Alis García dijo que se deben aceptar cosas nuevas, verlas con otro entendimiento, buscar el lado bueno y sacar el mejor de los conceptos de lo que se presente, aplicarlos a la vida y hacerse el propósito de cambiar para vivir mejor con todo lo que está en el entorno.

El Presbítero señaló que todos deben planear, porque una vida si no tiene una planeación es difícil llevarla a cabo, la persona puede tener muy buenos deseos, sensibilidad, pero no hay concientización hacia lo que se quiere, porque cuando la sensibilización pasa vuelve el desánimo.

“No hay que olvidar que estamos de paso y hay dificultades, hay piedras, no hay noche eterna, estamos hechos por la luz y para la luz que es Dios, y para la luz que somos nosotros, la imagen del Señor”, refirió.

Alis García destacó que es importante acordarse de que cada uno es responsable de su vida, quitando las circunstancias que se tengan alrededor, pero con la actitud de afrontar esas  circunstancias se puede ser feliz, “porque somos nosotros los que cosechamos exactamente lo que vamos a recibir y por eso tenemos que sembrar amor y si lo que está pasando no te gusta cámbialo empieza a dar amor”, apuntó.

De esta manera, el Padre habló de siete leyes trascendentales para el amor, la primera es la presencia, sobre todo ahora que los padres están fuera, en el caso de los migrantes que se van a otro lugar a mejorar materialmente, pero los hijos, la esposa se quedan solos.

Mencionó que es importante tomar en cuenta que además la presencia conlleva a la fidelidad con el ser amado y el termómetro del amor lleva a la fidelidad.

“Ya que hoy todo se trata de vivir o controlar a control remoto, de lejos y bien dice el refrán ‘Amor de lejos es de pensarse’, y no hay refrán que no tenga algo o mucho de verdad que el mismo Cristo nos dijo cuando regresaba después de terminar su misión, ‘Me voy, pero me quedo’, siempre está la presencia ante todo”, refirió.

Del silencio con obras

La otra ley es el silencio con obras, de tal forma que cuando ya hay un matrimonio, un compromiso, una aceptación y se ha puesto como testigo a alguien tan sagrado como es Dios mismo, no se va a manchar algo sagrado y esto se demuestra con obras concretas de salvar el amor, salvar su felicidad en la tierra. 

“Porque se puede tener un matrimonio y una casa, pero de lo que se trata es de formar un hogar que viene de hoguera, donde esté la llama del amor de Dios, porque casa quizá algunos la tengan alquilada, otros de interés social, otros ya comprada, como sea, pero que esa casa sea un hogar dista mucho”, refirió.

En el caso de esas dos primeras leyes mencionó que es importante preguntarse si realmente hay presencia en su hogar, con el ser amado y con Dios, mientras que la tercera ley es la unidad, como dice Cristo “yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo”.

“No te irás como una ramera, no te irás como un infiel con otros falsos dioses, porque tú eres mi pueblo y yo te voy a proteger, es el compromiso y tú también debes hacer los mismo, en el caso del matrimonio se debe defender al ser querido, y no decir porque te necesito te amo, cuando debe ser lo contrario, porque te amo, te necesito, me haces feliz, nos hacemos felices, como Dios nos hace felices y quiere que seamos felices”, apuntó.

Reciprocidad

La cuarta característica es la reciprocidad, es dar y dar, no crear una división, dar el amor de manera recíproca, mientras que la quinta ley son los detalles,  no olvidar que las personas no son dioses, en el amor no se requiere de cosas espectaculares para decir y manifestarlo, los pequeños detalles hacen la diferencia.

“El Papa Francisco dijo hace dos días, déjese este 2015 sorprender por Dios, esa sorpresa está en detalles, en signos, ya lo decía San Juan Pablo II, saber leer los signos del amor de tu pareja, de tus hijos, ahí se encuentra a Dios que nos está hablando”, destacó.

El sexto concepto es perdón y reconciliación, tomando en cuenta que no sólo es perdonar, sino buscar que ya no hiera lo que sucedió y concientizar  sobre lo que está pidiendo Dios, que es perdonar.

Explicó que la reconciliación es volver a tratar de restaurar lo que se había perdido, “porque un corazón reconciliado es un corazón amado, un corazón resentido nunca se sentirá plenamente feliz.

Por último, el Padre dijo que cuando se quiere a una persona se buscan los valores y que éstos tengan una buena escala.
“Porque si Dios es amor, que es la definición más bella y profunda que dice el apóstol del amor, que más experimentó el amor de Cristo, que es Juan, tiene que ser que en la jerarquía el primero de los valores sea Dios para que todos los demás que se aprecian estén en su justo lugar”, puntualizó.

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