18 de Noviembre de 2018

Opinión

Profetas de estas tierras

El Poder de la Pluma.

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“De cierto les digo que nadie es profeta en su propia tierra”, manifestó Jesucristo hace casi 2000 años, frente a un claro ejemplo de que la envidia y el miedo no te permitirán crecer por completo en tu lugar de nacimiento, como ocurre actualmente: cuando tratamos de escalar aparece alguien que desea bajarnos de nuestra nube matando sueños e ilusiones.

Solemos señalar a quien busca avanzar y comúnmente cuestionamos cómo es posible que esta persona actúe de aquella manera cuando de joven era un vago fiestero. Criticamos y visualizamos los defectos de otros, nos negamos inconscientemente a creer que puedan cambiar y caemos en el error de sentirnos superiores, no admitir nuestros defectos y mucho menos creer que otros puedan emprender o mejorar.

Platico lo anterior, pues cumpliendo con la frase del inicio, mi abuelo, Fernando Ojeda Llanes, un destacado contador y maestro en finanzas, recibió uno de los mayores reconocimientos que una institución educativa puede otorgar: se le nombró socio honorario de la Pontificia Academia Mariana Internacional del Vaticano, título equivalente a lo que conocemos como Honoris Causa.

El Dr. Ojeda recibió por sorpresa esta mágica noticia, pese a que sus hijos y nietos buscamos en estas tierras del Mayab el apoyo de universidades en las que se ha destacado para poder otorgarle el título, pero sin resultados. Me entristece saber que ha recibido reconocimientos en países de todos los continentes y localmente nada relevante, pero me entristece más saber que son miles los yucatecos que han emprendido, que se han superado, que han dejado a nuestra ciudad, estado y país en alto y tampoco reciben nuestro reconocimiento.

Lo más doloroso es que la principal causa de ello es la envidia, el rencor y el no aceptar que hay otros que nos han superado. La magia es aceptar que somos vulnerables, que tenemos talentos propios y también la posibilidad de superarnos si aprovechamos las oportunidades que se nos presenten y si éstas no aparecen tendremos que escarbar hasta encontrarlas, aunque eso implique arriesgarnos un tanto.

Felicidades abuelo por ser un ejemplo de superación así como un profeta de toda tierra que desee escuchar.

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