25 de Abril de 2018

El poder de la pluma

La muerte de El tigre

Les pregunté si no era peligroso trabajar sin protección: “Ay dios reina, nosotros ya estamos desahuciados en el Seguro Social, no ves que el polvo de la piedra se va directo a los pulmones”.

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Hace unos años, por mis despistes como conductora, fui a parar a San Antonio Hool,  vi a unos hombres trabajando y me acerqué a preguntarles; al volverse para contestarme tuve que aguantar la risa pues tenían el rostro cubierto de polvo blanco,  los ojos irritados por las horas trabajando la piedra en su pequeño taller. Les pregunté si no era peligroso trabajar sin protección: “Ay dios reina, nosotros ya estamos desahuciados en el Seguro Social, no ves que el polvo de la piedra se va directo a los pulmones”. ¿Por qué no usan máscara como los soldadores? Insistí. “Porque hay calor, fastidia trabajar así, a nosotros nos gusta trabajar la piedra, irle agarrando la forma, llegas a ver que linda queda”. Me enseñaron las artesanías que hacían: ladrillos, lavabos, columnas. “Esas columnas nos las encargaron unos gringos, pero como las querían blancas y la piedra tiene sus vetas naturales, ya no las quisieron comprar”. Pensé que podrían hacer algo con ese material que les había tomado tiempo y vida. Ellos dijeron que no, que no estorbaban. Regresé otras veces, les encargué unos ladrillos, me hice amiga del dueño,  “El tigre”. La semana pasada regresé a San Antonio, el taller ya no existe, “El tigre” murió.  Su muerte me hace preguntarme si hay iniciativas que protejan la vida y salud de los artesanos. Estamos tan orgullosos de ellos, nos ufanamos en las maravillas que hacen, pero ¿cuándo se harán campañas que los incentiven a cuidarse? Es un martirio trabajar con máscaras en una ciudad donde hace tanto calor, pero también es un suicidio lento y doloroso trabajar sin precaución. Estos hombres tienen daños en los ojos, la piel y los pulmones. Sé que la necedad va de la mano de la comodidad o la ignorancia, pero creo que sí es posible diseñar máscaras que no retengan el calor o explicarles a fondo que no cuidarse va en detrimento de su vida. Ahora se promueve una iniciativa a favor de los artistas que trabajan de manera independiente, ya que carecen de algún seguro contra accidentes y es común que en las redes sociales se armen campañas para donar a favor de tal o cual compañero que se lesionó en alguna función o ensayo y no tiene recursos para atenderse. Artistas y artesanos necesitamos generar estrategias en pro de nuestra salud. No todo son aplausos. Son tantos los compañeros que han pasado su vida en el escenario y son muy pocos los que serán recordados y apoyados en sus últimos años o en la salud precaria. Mucho por hacer, yo por lo pronto, como un día le prometí al “Tigre”, expreso mi admiración por los artesanos que dan pedazos de su propia vida en cada pieza y por los artistas que trabajan  hoy sin preguntarse quién los protegerá mañana.

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