20 de Septiembre de 2018

Yucatán

La muerte de Jesús es el camino para la Resurrección

Cada cruz, es cruz de salvación si llevada con amor, cada discípulo debe tomar su cruz y seguir al maestro, con entereza y decisión.

La pasión y muerte de Cristo se refleja, comprende e interpreta, en la pasión de la vida de cada persona. (jestingstock.com)
La pasión y muerte de Cristo se refleja, comprende e interpreta, en la pasión de la vida de cada persona. (jestingstock.com)
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Domingo de Ramos

Is50, 4-7;  Fil 2,6-11  Lc 22, 14-23, 56

“La Cruz de Cristo, fuerza para perdonar y vivir”. La condena, muerte y crucifixión de Jesucristo indican la confrontación entre los poderes humanos y los designios de Dios. En el contexto de la vida terrena de Jesús los poderes humanos son políticos y religiosos, que cuando deben enfrenta a uno más fuerte, se alían.

El poder religioso que esa época había decretado su muerte: “Es mejor que uno muera por todo el pueblo” .Así, la excusa de la acusación fue la blasfemia, ya que siendo un hombre, se había declarado Dios .

La verdad profunda era otra, estaban llenos de envidia, porque crecía el éxito de Jesús y ellos perdían poder. Y de esto era consciente el Procurador Poncio Pilatos, que sabía se lo habían entregado por envidia .

El poder y la Cruz

Jesús se había ya enfrentado al poder religioso del templo de Jerusalén en ocasión de la resurrección de Lázaro. Reunido todo el Sanedrín, Caifás que era el Sumo Sacerdote, les da la sugerencia que es mejor que muera uno por todo el pueblo , y así se fraguó la decisión de matarlo.

La autoridad religiosa de ésa época se dejó llevar por la envidia, y la autoridad civil, avaló la injusticia, con una enorme violencia y crueldad. Así la autoridad optó por aprobar una clara injusticia, pues Pilatos no encontró en él ninguna culpa . Jesús por ello se hace símbolo de la victoria sobre los poderes humanos porque Él vence en el momento del máximo escándalo humano.

Jesús se deja vencer por los poderes humanos y porque solo así el amor podrá alcanzar incluso a aquellos que lo condenaron. Jesús murió por todos, su muerte abraza a las criaturas de todos los tiempos, latitudes y continentes. Murió también por los que lo mataron, perdonándolos y disculpándolos “¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!” .

Jesús se siente responsable de la vida de cada persona por amor: “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Unigénito” (Jn 3,16). Jesucristo asume el bien y el sufrimiento, nuestros pecados y la virtud de cada uno, “en todo igual a nosotros excepto en el pecado” .

El mal continuará a vivir no obstante el amor de Dios y la muerte de Jesús, pero no se resuelve con la cacería al culpable. El que busca “culpables” es porque quiere lavarse las manos y no acepta  compartir la suerte de otros, ni ayudar a cargar la cruz como el “cirineo”.

“Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgarlo, sino para que éste se salve por medio de Él” .Desde la Cruz de Jesús, los poderes ya no podrán lanzar condenas definitivas contra los hermanos en nombre de Dios porque la muerte de Jesús no nos vuelve ni jueces ni salvadores sino por el amor de Él nos vuelve salvados junto con toda la humanidad.

Piensen como reaccionamos cuando nos interpretan mal, cuando hacen una apreciación negativa hacia nosotros, mucho peor si hacen un desprecio, o llegan a confundirnos con un malhechor, se desencadena toda nuestra ira para defender el honor, la fama, el buen nombre mancillado.

Jesús fue contado entre los malhechores y además se despojó de toda su dignidad y “tomó naturaleza de siervo,... presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte en la cruz” .

La muerte y la vida

La muerte de Jesús fue una elección del Padre, un gesto de su voluntad para volver a la verdadera vida a los hijos que se habían alejado de su designio de amor.

El camino de la Cruz de Jesús, que trae la vida, es un camino como el de cualquier persona, con sus contradicciones, contrariedades, y ambigüedades. Toda la Pasión de Jesús entra en el marco trágico delimitado por el Domingo de Ramos, y el “Crucificado” del Viernes Santo.

Jesús entrega su vida libremente: “Nadie me quita la vida sino que yo la doy por mi propia voluntad” .Lo mismo se expresa con sus discípulos:“¡Cuánto he querido celebrar con ustedes esta cena de Pascua antes de mi muerte!” .

Lo mismo en el huerto: “Padre si quieres, líbrame de este trago amargo, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” , y hasta el final que dice: “¿Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado?” , que culmina con ése grito tan impactante: “Padre en tus manos, entrego mi espíritu” .

Jesús vive y vibra en sintonía con las contradicciones de la vida de cada persona, que recorremos el camino con nuestros miedos y esperanzas, angustias e incertidumbres, generosidades y mezquindades, valor y agonía.

Así, la pasión y muerte de Cristo se refleja, comprende e interpreta, en la pasión de la vida de cada persona, para que injertada a la pasión y muerte de Jesús, se transforme en camino de redención y salvación.

Cada cruz, es cruz de salvación si llevada con amor, cada discípulo debe tomar su cruz y seguir al maestro, con entereza y decisión. Cada uno de nosotros ha experimentado las caídas, males, fracasos, el pecado de irresponsabilidad, lo importante es no quedarse ahí rostro en tierra, sino levantarse de nuevo para continuar. Como el cirineo que al inicio es obligado, sin embargo cuando carga la cruz y comprende el drama del sufrimiento silencioso de Jesús, lo lleva al cumplimiento de su vocación, su misión y la salvación del género humano.

El mensaje del Evangelio

La muerte de Jesús en la cruz es el camino para la Resurrección, de la vieja a la nueva humanidad que es la Pascua y que le da significado a cada muerte que pasa por medio del sufrimiento: paso de la vieja a la nueva humanidad.

La Iglesia deberá llevar siempre este mensaje de esperanza, de significado a la vida por el don de la fe, y que se ofrezca a todos especialmente a los enfermos, viejos, marginados, manipulados, tristes, para que puedan sentarse en torno a su mesa y Él pueda sanarlos .

El sufrimiento es la llave del amor, porque el que ha sufrido comprende mejor, ensancha su corazón, dilata su horizonte, es capaz de la solidaridad fraterna. Los que tienen poder, influencia, riqueza, a veces se encuentran tan absorbidos por tantas cosas que se olvidan de Dios, “no tienen tiempo para Dios”, menosprecian las cosas de Dios.

Así sucedió que los poderosos se burlaban de Él estando ya crucificado: “salvó a otros pero a sí mismo no puede salvarse… baje de la cruz y creeremos en Él” . Es la pretensión falsa y vanidosa, que proviene del orgullo de sentenciar: quien está condenado y quien salvado, quien es de la verdad y quien del error.

Conclusiones

  • 1)En el grande marco entre el Domingo de Palmas y el de la Resurrección, se realiza la Semana Santa; en donde vivimos los acontecimientos de la oración, prendimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesús; y ello nos debe llevar a la contemplación y meditación de la Pasión del Señor.
  • 2)Cristo se revela como plenamente hombre que se solidariza con nosotros a través de su capacidad de sufrimiento, en esa fraternidad universal de la Redención.
  • 3)Palmas se contrapone brutalmente al Viernes Santo. La entrada a Jerusalén es exultante: “¡Hosanna al Hijo de David!”. El grito del pueblo el Viernes Santo es escalofriante: “¡crucifícalo!”. Así son de influenciables las multitudes, manipulables e injustas sus peticiones.
  • 4)Comprendemos a la luz de la Cruz de Jesús, el perdón, porque sólo con Él y como Él vamos a poder otorgarlo.
  • 5)Comprendemos también que la Cruz instrumento de nuestra Redención por la muerte de Jesús, es signo de amor a Dios (travesaño vertical), de amor al prójimo (travesaño horizontal) pero que para cumplirlo hay que aprender a crucificarse con Jesús.

La Cruz de Jesús es signo de Esperanza porque sabemos que la muerte no es la última realidad, sino que por ella vamos a la Resurrección, Victoria definitiva de Cristo, y en Él de todos. Amén.

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