20 de Noviembre de 2018

Opinión

La serpiente de la aguada Xca’amal

Hace unos días, en Abalá, me encontré nuevamente con el señor Rosendo...

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Hace unos días, en Abalá, me encontré nuevamente con el señor Rosendo López y, entre otras cosas, sostuvimos una entretenida plática acerca de sus vivencias y de su amplia experiencia como hombre de campo.

El suceso que nos comentó en esta ocasión tuvo lugar en la aguada Xca’amal, que se localiza a 45 kilómetros de la ciudad de Mérida sobre el tramo de la carretera 261 que comunica a la capital yucateca con Muna.

La aguada Xca’amal se encuentra en el costado poniente de la carretera federal y forma parte del anillo de cenotes que se desarrolla a partir de la costa norte de la península. Estos cenotes y aguadas se formaron por el impacto del meteorito que causó grandes cambios climáticos que condujeron a la extinción de numerosas especies hace 65 millones de años.

El señor Rosendo López nos refiere que, cuando fue comisario ejidal, un amigo suyo, de apellido Chay y que tenía como trabajo cotidiano trasladar alimento de cerdos desde Mérida a los poblados de Oxkutzcab, Tekax y Peto, le contó una experiencia aterradora.

Le dijo que una madrugada, cuando regresaba de Peto como a las dos de la mañana, al llegar en donde se encuentra la aguada Xca’amal divisó una enorme culebra que estaba atravesando la carretera. El gigantesco reptil media más de 60 centímetros de diámetro.

Se llevó un susto al ver a la serpiente y por las dimensiones que tenía prefirió hacerse a un lado de la carretera y esperar a que atravesara la vía. Chay le aseguró que era tan grande y pesado el animal que tuvo que esperar media hora a que atravesara el asfalto y se internara en la aguada. Fue tanto su miedo que prefirió esperar en vez de continuar ya que temía que la serpiente volteara su camión si le pasaba encima.

Frente a la aguada Xca’amal, del otro lado de la carretera, se encuentra el rancho que fue del finado Carlos Domínguez, quien en una ocasión relató que un día que vigilaba el ganado escuchó un ruido raro y al asomarse vio que una serpiente ya había tragado un becerro que estaba amarrado a un árbol, pero la serpiente no se podía ir porque el bovino estaba sujeto al árbol.

Calín se asustó, pero al reaccionar fue por una coa para destazar a la serpiente, lo cual no pudo hacer, de modo que regresó al pueblo a pedir ayuda.

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