18 de Enero de 2018

Yucatán

La Virgen y la gran serpiente del cenote de Tabi

Aseguran que una víbora enorme habita en las grutas de la comisaría de Sotuta y la Virgen cuida que no ataque a humanos.

Varios enigmas esconde la gruta de Tabi. (Jorge Moreno/SIPSE)
Varios enigmas esconde la gruta de Tabi. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Se cuenta que en el interior de la gruta del Ts'iuw che', ubicada cerca de la comisaría de Tabi, municipio de Sotuta, vive una serpiente cuyo cuerpo, de decenas de metros de largo, alcanza un diámetro de más de tres metros.

Don Buenaventura Cetz platica la terrible experiencia que vivieron unas personas de fuera ahí: “Yo sabía que hace 50 años llegaron tres exploradores de México y entraron con mucho equipo a conocer esta gruta. Bajaron, ayudados por gente de aquí, los escalones tallados en la roca que en ese tiempo no estaban llenos de maleza y se metieron. Las personas que los acompañaron a la entrada regresaron en la tarde a esperarlos, pero llegó la noche y no habían salido, así que se fueron a dormir.

"A la mañana siguiente regresaron por ellos y esperaron todo el día su salida, que tampoco ocurrió. Al tercer día, luego de esperarlos de sol a sol, los dieron por perdidos, pero al regresar al pueblo vieron a los investigadores junto al Chuuk Ts'ono'ot, el Cenote de la Virgen, que está en la plaza, porque fue la única salida que encontraron después de perderse en el interior de la gruta.

"Ellos contaron que iban de regreso por la tarde, reconociendo las marcas que habían dejado, cuando al llegar a un cruce de caminos vieron una pared que les tapaba el paso. Creyeron que se trataba de un derrumbe, pero al tocarla sintieron que se movía lentamente. Era una especie de serpiente enorme, que no terminaba de pasar porque, al parecer, se había quedado dormida a medio camino.

"Desesperados y temiendo que los devorara buscaron otro paso para llegar a la salida, pero se perdieron, hasta que, luego de mucho caminar, vieron una figura luminosa, como de una señora, y fueron hacia ella.

"Al llegar donde la habían visto, se dieron cuenta de que ya estaba un poco más lejos, como indicándoles que la siguieran. Así lo hicieron y terminaron asomando en el centro del pueblo, donde escucharon las voces de unos niños que jugaban cerca, por lo que gritaron pidiendo ayuda. Entonces la gente les tiró una soga y los fueron sacando uno a uno.

"Al día siguiente, se les contó que en el cenote por donde habían salido se aparece la Santísima Virgen de la Inmaculada Concepción, patrona de Tabi, quisieron ir a la iglesia para agradecérselo y ahí descubrieron que su imagen coincidía en tamaño y forma con la figura luminosa que los guió a la salvación.

Al encuentro de la sierpe

Don Buenaventura cuenta que un día se decidió y, armándose con una lámpara Coleman de gasolina y dos rollos de hilo para hamacas, que le sirvieron para ir tendiéndolo por todo el camino para no perderse al regreso, se adentró más de 700 metros en esa gruta. 

En el camino se topó con tres bellísimos cenotes, varias galerías que parecían hechas de diamante porque rebotaban la luz como en las modernas discotecas, y bellísimas columnas de cristal. Era tan bello el espectáculo que no quería salir, pero al irse acabando la gasolina de su lámpara tuvo que hacerlo.

Quince días después regresó con más hilo e hizo otro recorrido, pero al ver que era peligroso debido a un gran cenote que ahí había, lo dejó por la paz, pero retornó días después acompañado de dos amigos y avanzaron unos 40 metros guiados con la luz de la Coleman, pero de pronto ésta se apagó.

Buenaventura intentó sin resultados encenderla de nuevo y tuvieron que regresar sobre sus pasos para resolver el problema a la luz del día.

Luego de cambiar la 'camiseta' de la lámpara, entraron de nuevo, pero se les volvió a apagar exactamente en el mismo lugar. Volvieron a salir y vieron que extrañamente y sin motivo alguno la 'camiseta' nueva se había roto también.

Así pasó varias veces hasta que descubrieron una larga huella reptiloide. En ese momento se agitaron sobre ellos dos murciélagos de gran tamaño y se les apagó otra vez la lámpara.

Comprendiendo que estaban en peligro y algo o alguien les estaba dando un aviso para que salieran cuanto antes, no esperaron más y regresaron a la superficie rápidamente.

Explica que no hubo razón física alguna para que se apagara la lámpara tantas veces, dice que lo hizo alguien que tiene simpatía por los seres humanos, seguramente la Santísima Virgen de la Inmaculada Concepción, a fin de advertir que corrían peligro, concluyó.

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