23 de Septiembre de 2018

Yucatán

Las cartas le dijeron que moriría y ¡le cumplieron!

Sonia creyó a pie juntillas lo que le decía una mujer que leía las cartas, hasta el día de su muerte.

Algunas personas creen a pie de juntillas lo que 'dicen' las cartas. (Jorge Moreno/SIPSE)
Algunas personas creen a pie de juntillas lo que 'dicen' las cartas. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En ocasiones, cuando realizó una investigación y entrevisto testigos, me topó con información de casos completamente diferentes, pero que son igual, o incluso, más impactantes.

Eso ocurrió hace un tiempo, cuando fui a un domicilio del fraccionamiento Juan Pablo II a checar unas supuestas apariciones de rostros en una pared y me enteré de un caso sorprendente que a continuación presento. Cabe destacar que me lo platicaron la mejor amiga y la hermana de la protagonista de este caso.

“Desde que estaba en la secundaria, Sonia era una fanática de la lectura de cartas; con mucha frecuencia iba con una señora a que le leyera su suerte y lo primero que hacía al día siguiente era platicarle a todas sus amigas, con todo detalle, lo que le habían dicho”.

“Era muy extrovertida y tenía muchos amigos en la escuela y en la colonia donde vivía, quizás por ello no tenía el menor recato en ser promotora incansable de estas artes de la cartomancia. Como podía, convencía a quien se dejara para que acudiera con la señora para que le leyeran su suerte. Era tal su insistencia, que hubo quienes afirmaban que recibía una comisión por los clientes nuevos que llevara”.

“Que si iba a conocer a un nuevo amor, que si iba a buscar un buen trabajo, que si iba a triunfar en el atletismo (su deporte favorito)... todo este tipo de cosas era sobre lo que mayormente preguntaba.

Fatal predicción

Un día llegó con el rostro desencajado a la escuela y todas sus amigas le preguntaron qué era lo que le ocurría.

- ¿Por qué tienes esa cara? Te ves muy asustada, parece que viste a un muerto -le dijeron.

- Es que me voy a morir.

- Todos nos vamos a morir algún día -le respondió Carmen, su mejor amiga.

- Sí, pero yo voy a dejar este mundo la próxima semana.

Pensando que se trataba de una broma, Carmen le dijo que no se burlara de la muerte.

- No es broma, hablo muy en serio. Salió en las cartas, me voy a morir el próximo miércoles. Me leyeron las cartas y eso salió, me voy a morir, está escrito, en mi destino -dijo Sonia.

Buscando la manera de consolarla, Carmen le dijo que no hiciera caso, que no podía ser cierto, que tenía que tratarse de un error, pues no era posible que todo lo que saliera en las cartas ocurriera al pie de la letra.

Otra persona hubiera tirado a loca a Sonia por esa ocurrencia, pero Carmen la conocía muy bien y sabía que no podía. Sabía que se tomaba muy en serio esas cosas, ese día era jueves.

Transcurrió el viernes, sábado, domingo y lunes, y el martes, la víspera del pronóstico de la bruja (como le llamaban a la señora que leía las cartas) Sonia se despidió de su amiga Carmen, quien no podía creer que siguiera obsesionada con eso.

- Es el destino, está en las cartas, no se puede revertir -decía Sonia. 

- Cuando yo muera, agregó, vas a ir a mi ataúd y antes de que me entierren me vas a poner una rosa blanca, con ello descansaré más rápido.

Vaticinio cumplido 

Al día siguiente Sonia no fue a la escuela, muchos creyeron que lo hizo para llamar la atención, pero estaban muy equivocados. Ese miércoles, muy temprano, cuando se disponía a esperar el camión para ir a la escuela, fue atropellada por un vehículo que se dio a la fuga.

Su muerte fue instantánea. Según varios testigos, el auto se voló un alto y, en su afán de no chocar con otro coche, se subió a la acera, justo donde estaba Sonia, es decir, ella no había inducido su muerte ni se intentó suicidar.

Todos en la escuela quedaron en shock al enterarse que se había cumplido la predicción de la bruja, había muerto aquel miércoles 3 de junio de 1992.

Carmen, por su parte, bañada en llanto, cumplió el último deseo de Sonia, le puso una rosa blanca en el ataúd para que la acompañara.

Cabe destacar que hace unas semanas presenté un caso parecido, en el que un brujo le pronosticó la muerte a un policía de Kinchil, lo que finalmente ocurrió.

Muchos pensarán que es casualidad, pero lo cierto es que la lectura de cartas es algo real. Lo malo es que hay muchos charlatanes que la desprestigian y sólo lucran con ella.

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