12 de Diciembre de 2017

Opinión

Libros con humor

Existen muchas opciones lectoras para activar nuestras sonrisas...

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En los libros no todo es seriedad, conocimiento y formalidad como se cree también están los que nos arrebatan sonrisas e, incluso, carcajadas; los que llevan fuerte dosis de humor, una forma más amena y alivianada de contar historias y mirar la vida con mejor actitud para reír cada día un poco más. Ya lo dice un proverbio escocés: “La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz”, por eso es recomendable leer, pero también reír. Existen muchas buenas opciones lectoras para activar nuestras sonrisas, en esta ocasión les recomendaré algunas de las que conmigo lo han logrado y con quienes más me he divertido al leerlas.

Siempre se ha pensado que los libros de historia son aburridos y tediosos, pero el historiador Antonio Garci ha desmitificado esta ancestral idea, pues varias de sus obras las ha dedicado a historiar las “Pendejadas célebres de…”, como los dos volúmenes de la Historia de México y de las Elecciones; del Fútbol, de la Segunda Guerra Mundial y hasta la perversidad de la comida. Sus libros son una garantía de diversión y carcajadas, y de conocer una visión más jovial de nuestro pasado y presente.

Siguiendo esta misma línea histórica divertida, en un tono menos solemne que sus otros libros, Jorge Volpi y Denise Dresser cuentan pasajes de la historia de nuestro país en “México. Lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria”, una visión sarcástica, pero divertida de la clase política acompañada de imágenes e infografías cargadas de humor. Los libros para niños también provocan risas y son divertidos para los adultos, como “Cuentos escritos a máquina”, de Gianni Rodari; “Cuentos en verso para niños perversos”, de Roald Dahl; “Manual para corregir a niños malcriados”, de Francisco Hinojosa, y “El super burro y otros héroes”, de Triunfo Arciniegas, son tan sólo unos ejemplos.

Pero si de reírse de casos más cercanos a nuestro acontecer yucateco se trata, tienen que leer “Rascarse para casarse”, de Wilberth Herrera, y los libros del abogado Felipe Escalante Ceballos, quien recopila anécdotas muy divertidas que se tejen entre litigios y juzgados. He tenido el privilegio de reírme un gran rato leyendo “Recuerdos dispersos”, donde la manera jocosa de relatar situaciones cotidianas de la jurisprudencia nos invita a leer otros dos titulados: “Adobado con achiote” y “Más achiote”, que seguramente son igual de entretenidos.

La risa es remedio infalible contra la tristeza. Como dice el caricaturista John Steinbeck, “Sonríe, a pesar de todo”, y aquí les he dejado buenos motivos para no dejar de hacerlo.nEn los libros no todo es seriedad, conocimiento y formalidad como se cree también están los que nos arrebatan sonrisas e, incluso, carcajadas; los que llevan fuerte dosis de humor, una forma más amena y alivianada de contar historias y mirar la vida con mejor actitud para reír cada día un poco más. Ya lo dice un proverbio escocés: “La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz”, por eso es recomendable leer, pero también reír. Existen muchas buenas opciones lectoras para activar nuestras sonrisas, en esta ocasión les recomendaré algunas de las que conmigo lo han logrado y con quienes más me he divertido al leerlas.

Siempre se ha pensado que los libros de historia son aburridos y tediosos, pero el historiador Antonio Garci ha desmitificado esta ancestral idea, pues varias de sus obras las ha dedicado a historiar las “Pendejadas célebres de…”, como los dos volúmenes de la Historia de México y de las Elecciones; del Fútbol, de la Segunda Guerra Mundial y hasta la perversidad de la comida. Sus libros son una garantía de diversión y carcajadas, y de conocer una visión más jovial de nuestro pasado y presente.

Siguiendo esta misma línea histórica divertida, en un tono menos solemne que sus otros libros, Jorge Volpi y Denise Dresser cuentan pasajes de la historia de nuestro país en “México. Lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria”, una visión sarcástica, pero divertida de la clase política acompañada de imágenes e infografías cargadas de humor. Los libros para niños también provocan risas y son divertidos para los adultos, como “Cuentos escritos a máquina”, de Gianni Rodari; “Cuentos en verso para niños perversos”, de Roald Dahl; “Manual para corregir a niños malcriados”, de Francisco Hinojosa, y “El super burro y otros héroes”, de Triunfo Arciniegas, son tan sólo unos ejemplos.

Pero si de reírse de casos más cercanos a nuestro acontecer yucateco se trata, tienen que leer “Rascarse para casarse”, de Wilberth Herrera, y los libros del abogado Felipe Escalante Ceballos, quien recopila anécdotas muy divertidas que se tejen entre litigios y juzgados. He tenido el privilegio de reírme un gran rato leyendo “Recuerdos dispersos”, donde la manera jocosa de relatar situaciones cotidianas de la jurisprudencia nos invita a leer otros dos titulados: “Adobado con achiote” y “Más achiote”, que seguramente son igual de entretenidos.

La risa es remedio infalible contra la tristeza. Como dice el caricaturista John Steinbeck, “Sonríe, a pesar de todo”, y aquí les he dejado buenos motivos para no dejar de hacerlo.

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