19 de Noviembre de 2018

Opinión

Los iguales

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Las últimas tendencias en el PRI y en el PAN no se tienen que observar sólo por lo que sucede a nivel local, ya que también influye lo que acontece a nivel nacional, en donde existen negociaciones, reacomodos e intereses de los grandes grupos partidistas.

En el PRI en Yucatán, el arribo de Carlos Sobrino Argáez -por cierto cachorro de la Revolución- viene a reforzar de manera inmediata al grupo del gobernador Rolando Zapata Bello, quien está construyendo una sucesión; este movimiento apuntala al secretario de Educación, Víctor Caballero, quien tiene alianza con el diputado federal Jorge Carlos Ramírez Marín; incluso, en varias escuelas se permite participar en los programas a Ramírez Marín, en donde refuerza el tema de Escudo Yucatán. No se puede decir que esta apertura se les dé a todos los visibles aspirantes; por ejemplo, la Segey le canceló al delegado de Sedesol que acuda a una escuela a realizar el pago de uno de sus programas, porque no avisaron a tiempo y porque el invitado especial sería el diputado federal Pablo Gamboa, éste ya lo entendió y ya firmó convenio con la Segey.

La influencia del centro será determinante para el PRI de Yucatán, ya que si quiere evitar que votantes y simpatizantes migren a otros partidos tiene que proponer candidaturas que puedan darle garantías de éxito; ya se empieza a mencionar que la exgobernadora Dulce María Sauri es posible candidata al Senado, y en la gran negociación todo puede suceder, según lo que indiquen los números; el PRI de Rolando Zapata ya dio muestra de que tiene estructuras y movilidad.

El secreto de la montaña. A fines de 2005, cuando el gobierno de Patricio Patrón se apresuraba a obtener fondos federales de la Segob por el paso del huracán Wilma, se estrenaba en el cine "El secreto de la montaña" que narra la vida de dos vaqueros que en la montaña Brokeback inician un complicado y riesgoso romance.

En el silencio de una complicidad no escrita, Raúl Paz y Renán Barrera anunciaron juntos el programa “En el PAN dejamos huella”, un programa para actualizar la base de datos de los 11,124 militantes que tiene en Yucatán, lo cual volvió a poner de relevancia ese ADN panista que tiende, como una huella digital inconfundible del neopanismo yucateco, a confundir la alianza con la conjura, y abrazar, al calor de las pasiones, cualquier postura doctrinal que reditúe reflectores, simpatizantes y presuntos aliados.

Dos recientes antagonistas se unen en una relación secreta que prepara el camino a una vía tortuosa de pastoreo de la militancia y una apuesta al olvido, como cuando Renán, en busca de una diputación plurinominal, puso en peligro los acuerdos logrados entre Paz y Mauricio Vila como candidatos al Congreso y a la alcaldía de Mérida, respectivamente. Todo indica que se cae el acuerdo de buscar la candidatura al Gobierno del Estado en armonía.

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