19 de Julio de 2018

El poder de la pluma

Mérida verde

El concepto ciudad jardín ya no es realista y las ciudades deben reinventarse para ser un poco más verdes y sostenibles.

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Las ciudades crecen al mismo tiempo que lo hacen los problemas provocados por el ruido, la contaminación, desertización y el impacto del cambio climático. En el siglo pasado se soñaba con el ideal de ciudad jardín, que proponía una unión entre lo urbano y lo rural. Pero las grandes urbes han crecido de forma desmesurada, tienen altas densidades de población y pocos espacios naturales.

Además, deben hacer frente a nuevos problemas como el tráfico de vehículos, la energía o la escasez de agua. El concepto ciudad jardín ya no es realista y las ciudades deben reinventarse para ser un poco más verdes y sostenibles. La mitad de la población del planeta, 3,200 millones de personas, vive en ciudades. Esas personas  buscan un modo de vida más cercano a la naturaleza en urbanizaciones de chalets y adosados.

Pero no es una opción mejor: según todos los expertos, son ecológicamente insostenibles por su consumo exagerado de suelo por persona, su gasto energético alto y la dependencia  de automóviles particulares. Otro de los grandes problemas que azotan a las ciudades tiene que ver con su gran dependencia del exterior en cuanto a recursos y su fuerte capacidad de generar residuos. Se ha calculado que en Mérida se generan 780 toneladas de residuos sólidos al día.

El camino hacia una ciudad verde pasa por mejorar en seis áreas interrelacionadas: agua, residuos, alimentos, energía, transporte y uso del territorio. El informe “Reinventando las ciudades para las personas y el planeta” del Worldwatch Institute aborda algunas ideas para mejorar la gestión de esas áreas.

En 2005 se firmaron los Acuerdos Ambientales Urbanos, una declaración de intenciones para cumplir 21 acciones (documento conocido como Agenda 21) que persiguen una mejora del entorno urbano en diferentes ámbitos que se reconocerá con la concesión a las ciudades verdes de una acreditación oficial de la ONU que va de una estrella a cuatro. Entre las acciones se hallan:

• Asegurar que haya un parque público o un espacio abierto recreacional a no más de medio kilómetro de cada uno de los ciudadanos para el año 2020.

• Reducir el consumo de energía de la ciudad en un 10% para el 2020.

• Establecer una política de reciclaje y llegar a la ausencia de desechos antes de 2040.

• Reducir la cantidad de vehículos de ocupación individual en un 10% para el 2020.

• Evitar y reducir el desperdicio de agua un 10% para el 2020 con programas de reciclaje y sistemas de planificación.

• Ampliar y mejorar el servicio de transporte público, haciendo que en el 2015 éste se encuentre accesible y a menos de medio kilómetro de cada ciudadano.

Hay quienes afirman que el urbanismo racional formará parte del futuro de las urbes, y las encaminará en el modelo de ciudad sostenible, que esj usta, ecológica, diversa y  potencia su vida propia. En la quinta década del siglo XXI el 70% de la población del planeta vivirá en las ciudades, reafirmando con ello que si no existe el firme propósito de encaminarlas en rutas de proyección futura, se heredarán grandes problemas.

¿Pero cuál es el primer paso para iniciar ese camino? La regeneración y preservación de los espacios naturales y la reproducción de zonas verdes.

Tarea que parte, de la negación a la tala indiscriminada. De igual manera, se han establecido restricciones a la construcción de edificaciones, cuyas leyes actuales exigen que garanticen la preservación del entorno natural y esencialmente su sostenibilidad. Esto acompañado de la prevención de cualquier impacto ambiental.

Asimismo, el transporte público está siendo potenciado en su conversión a no contaminante. Es necesario forjar el futuro para tener UNA CIUDAD ECOLÓGICA, que minimice su impacto ecológico, donde la relación entre espacio construido y paisaje sea equilibrada y donde las infraestructuras utilicen los recursos de manera segura y eficiente.

Considero que es momento de planear no para el futuro sino para el presente, es decir generar programas que nos permitan regular las construcciones en la ciudad de Mérida, promoviendo leyes y reglamentos más severos en donde se obligue a cumplir de maneras ambiental con los espacios verdes que se requieren para tener pulmones ambientales dentro de la misma blanca Mérida.

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