19 de Septiembre de 2018

Yucatán

Confirman mezcla de raza maya con teotihuacana

Una investigación de la UNAM ratifica que existió mestizaje entre teotihuacanos y mayas de Xcaret.

El análisis a 40 individuos de tres barrios de Teotihuacán (foto) reveló un cruce a nivel genético con mayas de Xcaret. (Milenio Novedades)
El análisis a 40 individuos de tres barrios de Teotihuacán (foto) reveló un cruce a nivel genético con mayas de Xcaret. (Milenio Novedades)
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Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Investigadores confirman a través de ADN antiguo que en Teotihuacán existió mestizaje antes de la Conquista española, ya que pobladores de tres barrios teotihuacanos se relacionaron con el área maya de Xcaret. Así lo demuestra Ana Julia Aguirre Samudio, integrante del Laboratorio de Antropología Genética del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

En febrero de este mismo año una investigación de la UNAM reveló nexos entre mayas e incas.

“Analizamos una muestra de 40 individuos, de la cual pudimos obtener ADN de tres barrios: San  Francisco Mazapa, San Sebastián Xolalpan y La Ventilla. Lo que pudimos observar es que a nivel genético tenían relaciones con otros grupos del área maya, no hacia Centroamérica como Copán, pero sí con Xcaret, del periodo clásico. Había relación con el centro de México, lo cual se explica por el gran poderío teotihuacano que había en ese periodo, aproximadamente unos 400 años d.C:”, explica la especialista.

Estos análisis, que por primera vez se realizan en la UNAM de manera sistemática, son parte del proyecto Genética de antiguos pobladores teotihuacanos, hecho con recursos del Programa de Apoyo a Proyectos a la Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT).

Algunos motivos para que los teotihuacanos y otros pobladores antiguos de México migraran sin importar la distancia geográfica, pudieron estar relacionados con la obtención de obsidiana, ya que Teotihuacán tenía el liderazgo en esa época, además del intercambio de las semillas propias de la agricultura.

Coincidencia

“De los datos genéticos, por ciertos estadísticos que nos hablan de distancias genéticas, podemos señalar que hay una relación: estos datos los comparamos con las evidencias arqueológicas ya reportadas y coinciden en que hubo contacto de la región maya con Teotihuacán durante el período clásico. Es decir, la relación a nivel genético fue corroborada con la información arqueológica”, precisa.

Este contacto migrante del área maya hacia el centro, añade, es razonable porque “los antiguos pobladores al desplazarse se quedaban a vivir en otras regiones como Teotihuacán, que alcanzó un crecimiento urbano. En general los migrantes hacen sus movimientos para tener una mejor calidad de vida y en nuestro estudio los restos óseos analizados estaban en Teotihuacán”.

—¿Eso significa que ya existen estudios de ADN antiguo del área maya?

—Sí, aunque trabajamos con un grupo que pertenece a un osario de Chichen Itzá, niños en su mayoría, ya había una publicación de la región de Xcaret, entonces lo que hicimos fue comparar las relaciones y frecuencias de haplogrupos de datos mitocondriales, el siguiente objetivo nos llevará a realizar los análisis de secuencia.

—¿Con el análisis que hicieron de ADN se puede determinar los rasgos faciales de los teotihuacanos?

—Con el ADN antiguo no se podría decir qué características físicas tenían los pobladores de aquella época, tampoco podría decirlo con los datos que tenemos, pero sí se puede hablar del grado de variabilidad, lo que ubica a Teotihuacán como  una ciudad multiétnica.

—¿Qué se necesitaría hacer?

—Un estudio interdisciplinario donde haya una reconstrucción craneal física del rostro con valores estadísticos de confiabilidad, pero no se podría sugerir una aproximación con este dato de haplogrupo mitocondrial, como son fragmentos tan pequeños del ADN antiguo los que obtenemos, la información está incompleta.

Alternativa

“Un camino a seguir, quizá, podría ser el análisis de todo el genoma y sus variaciones, sobre todo las relacionadas con características físicas, a los cuales se les llama fenotipos. Para esto se debe considerar el estudio en poblaciones vivas hecho en Holanda que identifica cinco variantes genéticas con efectos sobre la forma de la cara, una herramienta muy útil para los paleoantropólogos que estudian la reconstrucción de homínidos extintos como neandertales”

Actualmente, Aguirre Samudio indica que estudian la evolución del gen ASPM, (que comparan el Homo sapiens con otros homínidos extintos) porque sus variantes se relacionan con el tamaño del cráneo y con el gen MCPH1, también implicado en las dimensiones craneales. “Así como estos genes, podemos estudiar otros que tienen que ver con los lípidos relacionados con la enzima lipoproteinlipasa”

¿Qué demostraría esta enzima?, se le pregunta a la genetista. “Hay muchas poblaciones indígenas actuales que tienen problemas de diabetes o del síndrome complejo de desequilibrio metabólico, una de las razones del síndrome se debe a un cambio en sus hábitos. Si se estudia la evolución de esta lipoproteína posiblemente veríamos los cambios relacionados con estos padecimientos, aunque sabemos que están involucrados muchos genes y a esto se suma la contribución ambiental”.

—¿De qué otros sitios tienen evidencia de ADN antiguo?

—En la actualidad tenemos material óseo de Chichen Itzá, Yucatán; La Joya, Veracruz; Sonora, Oaxaca y Teotihuacán. Todo lo estamos procesando, es decir, estamos obteniendo ADN.

—¿La evidencia de Teotihuacán es el material más antiguo que tienen?

—Sí, son del clásico, del 400 d.C. y las muestras de Veracruz también son del periódico Clásico.

¿Cómo obtener ADN? 

El ADN antiguo se extrae de material óseo, de fragmentos de fémur, tibia, falanges y peronés. “De todo tipo de estructura endurecida, específicamente de la diáfisis del hueso, también se puede obtener de los dientes, pero todo material debe ser analizado previamente para ver su estado de conservación”, precisa Aguirre Samudio.

—¿Qué genes estudian?

—Los genes de herencia materna que están en la célula, en la mitocondria, debido a que es uno de los organelos más abundante en la célula y  estudiamos variaciones genéticas en general de los grupos poblacionales y sus patrones de migración. También podemos determinar el sexo del individuo que estudiamos, usamos el gen de la amelogenina que se encuentra en el cromosoma X y Y, así podemos visualizar por diferencias de tamaños de bandas si era un individuo femenino o masculino.

Para saber qué un hueso contiene ADN viable de análisis, la investigadora explica que a través de microscopía electrónica y óptica, observan cómo están otros materiales biológicos, en este caso, la colágena, que es abundante en el tejido óseo de organismos vivos y va disminuyendo a partir del deceso.

“Lo que se puede observar en un hueso conservado y del que se puede obtener ADN antiguo, es el estado de los sistemas de Havers, que es el conducto por donde pasan todos los  fluidos de los huesos, si se observa de una manera regular y sus fibras de colágena tienen una disposición más o menos organizada, se puede decir que ese material óseo es útil para obtener ADN antiguo, en caso de que el individuo tenga a partir de 100 años de antigüedad”, indica.

Los investigadores que  participan en el proyecto son: Fernanda López Moreno, Diana Bustos Ríos, Sandra Leyva Hernández, Lilia Solís Arrieta, Gerado Rivero González y la responsable del Laboratorio de Genética, Blanca Zoila González Sobrino.

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