14 de Noviembre de 2018

Yucatán

La motivación, motor de la felicidad

La Dra. Rubí Ortiz, analista de negocios y desarrollo organizacional, afirmó que es necesario avivar ese fuego interno que tenemos para alentarnos.

La Dra. Rubí Ortiz con sus anfitrionas Mary Liz Escalante y Alis García Gamboa. (Foto: Jorge Acosta/Milenio Novedades)
La Dra. Rubí Ortiz con sus anfitrionas Mary Liz Escalante y Alis García Gamboa. (Foto: Jorge Acosta/Milenio Novedades)
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MÉRIDA, Yuc.- La motivación es uno de los estímulos más importantes que tenemos para recurrir a la creatividad en busca de propósitos y metas que nos lleven a la felicidad, a crecer y desarrollarnos; ese fue el mensaje que se buscó dar durante el programa Salvemos una Vida, que se transmite cada viernes por AMOR 100.1 FM de Grupo SIPSE.

Ayer, la conductora Mary Liz Escalante y Alis García Gamboa, creadora del programa Salvemos una Vida, tuvieron como invitada a la Dra. Rubí Ortiz, directora del Florida Institute of Management, que capacita a directivos, gerentes de empresas de Latinoamérica, y también asesora a escuelas y universidades para llevarlos a estándares de Estados Unidos.

Certificada por Florida como Analista de Negocios y Desarrollo Organizacional, ha asesorado a más de dos mil ejecutivos, profesionales, empresarios, gerentes y líderes de España, Miami y Latinoamérica.

Como parte de esta capacitación, la Dra. Ortiz dijo que la motivación es trascendental para la vida cotidiana y empresarial. Explicó que muchas veces el empleado se queja diciendo que está desmotivado, por eso no quiere trabajar y se la pasa esperando que el jefe lo motive; o en la escuela con el profesor, o en la casa los padres, cuando lo adecuado es que cada uno se automotive.

“Cada quien se debe de motivar, aun en las condiciones más difíciles. La motivación es como un fuego interno, que a veces se apaga y por ello es necesario avivarlo constantemente. Las demás personas nunca nos podrán motivar, únicamente incentivar”, enfatiza.

Precisamente para lograrlo es necesario que cada quien ponga de su parte. Por ejemplo, poniendo orden, dejar limpio el lugar donde se desarrolla, crear un ambiente físicamente agradable y sin distractores.

“Hay que pedirle a Dios que nos llene de bendiciones y agradecer por lo que tenemos”

También es prioritario el aspecto psicológico, pues si se está enojado, triste, regañando a todos, esto no puede conducir a que uno se motive. Un sencillo truco para motivarse es la sonrisa. Cuando se mira a alguien y al preguntarle algo lo hace sonriente, por muy enojado o cansado, se tiende a contestar de la misma manera.

Alis García mencionó que ante cualquier situación, si sonríes, aunque sea forzadamente, automáticamente todo el cuerpo se relaja, uno comienza a pensar mejor, se alcanzan soluciones más rápidas.

La Dra. Ortiz añadió que la sonrisa hace que se activen 36 músculos, así como las feromonas y endorfinas que causan esa sensación de bienestar. “Sonrían, hagan con los brazos la v de victoria y pídanle a Dios en oración que nos llene de bendiciones, y al mismo tiempo agradecer lo que tenemos nos ayudará a que sea difícil deprimirnos”, comentó.

Algo importante es que lo que uno haga sea pensando hacerlo de la mejor manera posible y tener un propósito, especialmente en el aspecto laboral. “No es motivador pensar ‘vengo a trabajar solo porque me pagan’, si se estás así, cambia de trabajo y busca algo que te apasione”, añadió.

La invitada insistió en que es necesario avivar ese fuego interno que tiene uno para motivarse y no esperar hasta que se apague para hacer algo. “Es importante reflexionar y preguntarnos si se está en lo correcto, qué legado vamos a dejar. No es necesario ser como la Madre Teresa de Calcuta, es suficiente con el día a día, diciendo, por ejemplo, gracias a esa persona comencé un negocio, o hice tal cosa”, indicó.

Alis García subrayó que “todos somos buenos para hacer algo” y sin importar edad es necesario motivarnos, sobre todo en esos espacios cuando estamos desanimados, tristes. También manifestó que muchas veces se vive en el pasado al decir: “así era”, “eso tuve”; y tampoco caer en el futurismo diciendo “cuando me pase tal cosa”; hay que vivir motivados en el presente, apuntó.

La invitada mencionó que nadie mejor que nosotros mismos para conocernos, saber qué nos motiva y darnos eso, no esperar que otros lo hagan. En su experiencia en el ámbito laboral señaló que en la mayoría de las empresas hay una idea muy equivocada y a veces los padres de familia la promueven diciendo que “el dinero es un motivador”, y entonces cuando al hijo le va mal en la escuela lo motiva ofreciéndole, por ejemplo, si mejoras, te doy dinero para que compres tal cosa.

“El dinero no es motivador. Esta vez te fue bien, te vamos a dar tal cantidad, y si el siguiente mes hubo mejoría y no hay dinero, entonces ya no voy a estudiar. Lo mismo puede ocurrir en las empresas, cada mes no se puede ir aumentando el salario, y si el empleado está motivado por dinero, se va a desmotivar cuando no haya ese recurso”, expresó.

Narró una anécdota ocurrida en un pequeño pueblo de España donde pidieron a los muchachos que adquirieran teléfonos “inteligentes” para fomentar el turismo. Se dedicaron a tomar fotos y vídeos de los lugares y negocios y los subieron a Facebook. Al poco tiempo el turismo aumentó un 20 por ciento y, en consecuencia, sus familias mejoraron también. Estos chicos se motivaron y con orgullo podían decir, “colaboramos para que haya más turismo y mi mamá tiene más trabajo”.

En ese sentido, recalcó que hay que pensar en qué tengo y qué puedo hacer con eso, aplicándolo tanto en lo emocional como en lo material. “Con lo que se tiene puede uno hacer maravillas, sólo es cuestión de motivarse”, reiteró.

La especialista, quien radica en Florida, recalcó que es importante tener un propósito en la vida, tener al menos un minuto para reflexionarlo, preguntándose: ¿quién soy, ¿a dónde voy?, ¿qué quiero? y “qué dones me dio Dios”.

En otro ejemplo, mencionó un caso ocurrido en Guatemala, su país de origen, donde un joven humilde de un pueblito que tenía como única tarea cuidar la entrada de una puerta decidió aprender cinco idiomas, con ayuda de internet de su teléfono, lo que sorprendió a una persona que diario pasaba por ahí y que descubrió saludándolo, primero en inglés, luego, portugués y así sucesivamente.

“A esa persona le pareció interesante esto, hizo un video que subió a Facebook y a los tres días ese muchacho tenía trabajo en el aeropuerto internacional de Guatemala. Todo fue cuestión de querer”, añadió, tras enfatizar que Mérida es una ciudad linda y exhortó a seguirla manteniendo así.

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