20 de Septiembre de 2018

Yucatán

Muere por robarle un 'juguete' a un alux

Una piedra en forma de 'pelotita' recogida en la grutas de Calcehtok 'provocó' la muerte de un joven extranjero.

En estas grutas inició lo que tuvo un final trágico. (Jorge Moreno/SIPSE)
En estas grutas inició lo que tuvo un final trágico. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Agencias
MÉRIDA, Yuc.- En las pirámides de Egipto se habla de una maldición fatal que ha recaído sobre los saqueadores de tumbas, y a lo largo de la historia se cuentan por decenas las muertes de personas que han “robado” algunas reliquias (aunque hay quienes afirman que las defunciones han sido sólo casualidades).

En Yucatán, recientemente ocurrió algo parecido que terminó en tragedia, específicamente en las grutas de Calcehtok, las cuales pertenecen al municipio de Opichén, en el poniente del estado.

Me enteré de esto el domingo 13 de enero del año en curso. Me lo platicó uno de los guías del sitio, durante una expedición que hice en el interior de estas grutas, las más grandes del estado.

Es sabido que no es bueno llevarse objetos, como vasijas, piedras o reliquias que se encuentren en los cenotes, pirámides, grutas y ruinas mayas; de hecho, en la mayoría de estos sitios hay letreros que así lo informan a los turistas. Legalmente es un delito (robo o saqueo) y espiritualmente se considera un sacrilegio de acuerdo con los antiguos mayas.

Por desgracia, muchas personas aprovechan su visita a estos lugares para llevarse clandestinamente un recuerdo, incluso a sabiendas de que están cometiendo un delito, quizá de forma inocente piensan que no tiene nada de malo (muchas veces se llevan simplemente una piedra en el camino), pero lo que a continuación narramos tuvo un desenlace fatal.

En diciembre de 2012, vinieron a Yucatán cuatro turistas extranjeros y, entre los sitios que visitaron estuveron las grutas de Calcehtok. Uno de los jóvenes, que decía ser coleccionista (quizás sólo fue el pretexto) se llevó una piedra que le llamó la atención debido a que era muy redonda, casi como una pelotita.

Regreso inesperado

Un mes después (es decir el viernes 11 de enero de 2013), el guía se percató de la llegada de un grupo de aproximadamente 20 personas que pidieron permiso para entrar, pero en compañía de un sacerdote maya para hacer una ceremonia especial…

Se trataba de tres de los cuatro anteriores visitantes extranjeros, así como varios familiares; faltaba uno, el que se llevó la piedra. Había muerto días antes…

Según cuentan, al momento en que llegaron a su país, empezaron a sucederle cosas extrañas, se enfermó de forma inexplicable y los doctores no encontraban la cura, fue cuando entonces, buscando un posible motivo, relacionaron la reliquia que se había robado con sus males, y pensaron que podría ser esa la razón; estaban desesperados.

Por desgracia, el muchacho perdió la vida y sus tres compañeros decidieron –asesorados por un experto- regresar a Yucatán y devolver lo que se habían llevado.

Cuando vio la piedra el sacerdote maya, entendió que se trataba de un “juguete” de los aluxes que ahí habitan. Su juguete preferido, dada la magnitud de la tragedia.

Realizaron la ceremonia en Calcehtok, devolvieron la prenda y al parecer, todo volvió a la normalidad, pero, sin duda, esos jóvenes jamás olvidarán lo que les sucedió.

Pocos días después entrevisté a un h’men, que me dijo que para que haya muerto la persona, es que sin duda tuvo que haberse robado un objeto de mucho valor para el alux:
“Tuvo la mala suerte, el joven, de llevarse el juguete preferido del alux, para que fallezca en menos de un mes, eso tuvo que haber ocurrido. Muchas personas recogen del piso una piedra en estos sitios sagrados y no se imaginan lo que puede ocurrir”, advirtió.

Cabe destacar que, el día en que me enteré, en realidad había acudido a explorar nuevamente Calcehtok (la última vez que estuve ahí fue hace varios años) para corroborar unos datos sobre casos de aluxes y fantasmas que se veían en el interior y como suele pasar, me llevé una sorpresa al enterarme de otro caso reciente y además de fuentes más fidedignas.

Al salir de ahí (totalmente lleno de tierra, pues es imposible salir de otra forma después de andar decenas de metros pecho tierra en orificios tan angostos en los cuales apenas y cabe el cuerpo), nos dirigimos a Muna y Ticul, pero esa es otra historia que pronto les platicaré…

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