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Hay teatros que se vuelven memoria, es decir, uno pasa por donde estuvieron y alguien dice: ¡Aquí había un teatro! Uno solo puede imaginar cómo fue en sus tiempos y qué historias se contaron en él. Hay teatros que se vuelven olvido, casi ruinas, como el “Fru Fru”, por el que a veces paso y miro con tristeza la huella que el transcurso de los años y el abandono van dejando en sus paredes. En Mérida tenemos el antiguo “Tinglado”, espacio ya mítico donde tantos extraordinarios actores representaron obras inolvidables en la memoria de nuestro teatro. Ahora leo con tristeza que el destacado director Abraham Oceransky cierra su teatro “Libertad” y me causa mucha tristeza porque en ese teatro estuvo puesta toda su vida y su incansable labor.

El Foro Shakespeare, uno de los foros más vivos de la CDMX, pronto cerrará sus puertas también; por razones del destino me encuentro actuando ahí y mi obra más reciente es la obra con la última producción de ese foro. Es terrible ver cerrar un foro tan vivo, es curioso también porque sus paredes están llenas de placas conmemorativas donde figuran los nombres de importantes dramaturgos, actores y actrices como Hugo Argüelles y Alma Muriel. Recorro los pasillos del moribundo Foro Shakespeare y pienso: ¿Dónde irán a vivir los fantasmas de este teatro ahora que sea cerrado? Lo pienso por todas las veces que vi en el extinto teatro Héctor Herrera los cuadros con las fotos de las impresionantes caracterizaciones de nuestro amado “Cholo”; muchas de esas imágenes las vi tiradas en el suelo, cubiertas de polvo y olvido. Me pregunto qué habrá sido de ellas. ¿Fueron demolidas junto con el teatro o alguien tuvo la inteligencia y el amor de conservar esas preciadas imágenes? Queda en la ética de quien entregó las llaves de ese teatro antes de que se convirtiera en un estacionamiento.

A mí me produce mucha tristeza que un teatro cierre sus puertas, porque es un espacio en el que se calla la voz de unos artistas, es un espacio en el que el público deja de mirar su realidad por un largo tiempo. Cuidemos nuestros foros independientes; en Mérida tenemos Tapanco, La Rendija, el Teatro Libertad, el Foro Rubén Chacón, hay que asistir a ellos, visitarlos, ver lo que están creando actualmente y ser solidarios con ellos, porque ser solidarios con ellos es ser solidarios con el teatro que se hace en nuestro estado y en el mundo.

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