20 de Septiembre de 2018

Opinión

Salvemos las dos vidas

El poder de la pluma

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En Yucatán la vida se protege desde la Constitución local, pero no en todos los sitios es así, y aun cuando así se establece, la agenda abortista en México ha logrado la “legalización” con el consentimiento de la NOM-046 para todo el país.

Estos grupos que no consideran el respeto a la vida del ser humano como algo fundamental por la dignidad que le reviste, van por más y han emprendido una arremetida en diversos países de América Latina tratando de reformar las leyes para que el aborto se considere un “derecho de la mujer”; esta ofensa a la vida ha dado origen a la Ola Celeste que nos ha unido a toda Latinoamérica para alzar la voz con el lema Salvemos las dos Vidas, porque sabemos bien que se juega nuestro futuro.

En nuestro país las cosas no se presentan de mejor manera, pues quien se perfila como secretaria de Gobierno del presidente electo ha declarado que buscará el aborto legal también para México.

Argentina se juega la vida hoy miércoles 8 de agosto, pues estará en manos del Senado la decisión de proteger la vida o claudicar a favor de la cultura del descarte.
Latinoamérica y el Caribe somos un pueblo multicultural, con características propias, pero hay algo que nos une y es la defensa de los derechos humanos en toda su expresión.

Sabemos que en nuestros países hay pobreza, pero ello no justifica que una persona por ser pobre no tenga garantizado su derecho a nacer, esta visión materialista se ha tratado de imponer con fines muy ajenos al cuidado y protección de las mujeres.

Ya son muchas décadas que los países latinos, desde México hasta Argentina, sufren la embestida del gigante del aborto: International Planned Parenthood Federation (IPPF) que despliega toda su maquinaria de activismo, adoctrinamiento y recursos económicos para dirigir y financiar distintas organizaciones y personas con importantes contactos en medios de comunicación, la política, la cultura y en otros ámbitos de influencia, para tratar de conseguir lo que en países más desarrollados tienen en detrimento de la población: el aborto libre.

El avance que han registrado se ha llevado a cabo desinformando a la opinión pública sobre los derechos de la persona humana, que los tiene protegidos desde antes del nacimiento según consta en tratados internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, La Convención Americana sobre Derechos Humanos, La Convención sobre los Derechos del Niño, y en algunos países en sus propias constituciones.
Lo que nunca dicen es que el aborto es un acto de violencia por partida doble, contra la mujer y su hijo, un acto en el que uno de los dos pierde la vida y la madre pone en riesgo la suya.
Un acto que no puede ser considerado como un derecho a la salud sexual y reproductiva, porque en el aborto nunca se persigue la salud del bebé en gestación, sino su muerte.
El aborto no debe ser considerado como solución a un mal social que esconde problemas más profundos, equivale a dar una respuesta inhumana que no solo no mejora la salud de las mujeres sino que tampoco favorece su desarrollo ni se convierte en un mecanismo efectivo para prevenir las muertes maternas.
Tenemos que ser más creativos, impulsando políticas de desarrollo y protección de la mujer y su hijo, el gran reto es que ¡salvemos las dos vidas! m

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