13 de Noviembre de 2018

Opinión

Compañía lectora

Esta columna continúa su camino, el compartir la mirada lectora seguirá siendo su objetivo...

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Hace ya tres años yo escribo y tú lees; tres años que yo leo semana a semana para compartir contigo mis líneas, y ante esta suma de letras, deseo hoy iniciar dándote las gracias, por haberme leído todo este tiempo, por haberme leído en alguna ocasión, por haberme enviado tu opinión sobre las líneas que hemos compartido, por haber tú mismo compartido mi escritura.

Este ciclo dio inicio gracias a la amable invitación de Martiniano Alcocer, y es mi deseo que la columna que él ha cobijado con tanto esmero y cuidado siga en una circularidad infinita, como dice Roland Barthes que es toda significación. El título de la columna que hemos compartido es Lecturas, y ha tenido la manifiesta intención de leer, en toda la extensión de la palabra, de invitarte a que siempre seas lector.

Esta columna continúa su camino, el compartir la mirada lectora seguirá siendo su objetivo, el saberte leyendo será su principal motivación.

Y aunque los ciclos implican circularidad, siempre tienen un inicio y un final. Es por ello que este sábado de mi tercer aniversario acompañada por ti, mi muy querido lector, coloco la estafeta en unas muy amadas manos, ante los ojos más generosos que conozco. Hoy, yo hago mutis, y ella aparece en escena; y al hacer mutis, me ubico junto a ti, para ser yo también lectora de la columna.

Mónica Quintal Cortés ha estado junto a ti leyendo todo este tiempo, incluso ha sido parte de mi escritura, al igual que es parte de mi vida. Quien ha sido estudiante en mis aulas, tesista y becaria junto a mí, quien es mi colega literaria y editora, mi muy querida amiga, será, desde el próximo sábado, la autora de esta columna. Gracias Mónica, por tomar la estafeta lectora.

Quiero finalizar esta columna como finalicé la primera que compartí contigo, por ello copio, y te ofrezco:

Leer nos coloca en el centro mismo de nuestra existencia, nos sitúa en el horizonte móvil que aparenta ser punto fijo. Leer nos seduce y nos confronta, como la vida misma.

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