18 de Noviembre de 2018

Opinión

Dieciocho whiskies derechos

Pues “curioso” que en materia de muertes la de Dylan Thomas el 9 de noviembre de 1953 en Nueva York sea en parte leyenda.

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Dylan Thomas estaba en el hotel Chelsea cuando le dijo a su cuidadora que saldría a tomarse un trago; hora y media después regresó, y sólo habían sido cuatro o cinco, suficientes para que la muerte comenzara a imponer su reino.

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Johnny lee Paris Match y The New Yorker —le oigo decir al camaleón peripatético mientras entro al cuarto donde escribo; imita la voz de Julio Cortázar, que pronuncia las erres guturalmente, en aquella grabación que en México difundió Voz Viva de la UNAM—; mezclando su famoso (y roñoso) librito de bolsillo con poemas de Dylan Thomas y anotaciones a lápiz por todas partes…

—Claro, camaleón. El cuento “El perseguidor”, de Julio Cortázar, sobre el músico de jazz Johnny Carter, un homenaje explícito a la memoria de Charlie Parker, tiene incluso un epígrafe con que empieza un verso de Dylan Thomas: “Oh, hazme una máscara”. Pero ¿por qué te acordaste?

—Reparo en que empatan, así: entre los centenarios de nacimiento para el 2014 uno de ellos será el de Julio Cortázar, y otro igual de sonoro será el del mencionado galés Dylan Thomas. Mientras tanto, este noviembre se cumplen 60 años de su muerte, como lo resalta el sitio de internet Wales OnLine. Supongo que los galeses estarán desesperados porque lo que se sabe sobre Dylan Thomas vaya más allá de la referencia obligada: Robert Zimmerman tomó del poeta su nombre de cantante, Bob Dylan. No sé si pensaba en eso mismo el profesor John Goodby, quien acaba de publicar un libro sobre Dylan Thomas, y quien también dice ahí que el poeta “era un radical y un bohemio y lo que le seguiría”. 

—Lo curioso es que, por ejemplo, Paul McCartney modeló su canción beatle “Penny Lane” según el poema de Dylan Thomas “Fern Hill”, una hermosa evocación del sitio en que el poeta pasaba los días feriados con una tía durante su infancia.

—Pues “curioso” que en materia de muertes la de Dylan Thomas el 9 de noviembre de 1953 en Nueva York sea en parte leyenda, y en parte, parte médico: coma diabético, cortocircuito por inyecciones de cortisona y morfina; neumonía. En fin: todo lo que se mezcló mientras estaba en esa ciudad para dar uno de sus legendarios recitales poéticos.

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