16 de Octubre de 2018

Opinión

El amor: en el último destello del año…

Lucrecia tomo el último sorbo de su copa de vino, miró a su alrededor el bar casi vacio y enfilo a la puerta del establecimiento...

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Lucrecia tomo el último sorbo de su copa de vino, miró a su alrededor el bar casi vacio y enfilo a la puerta del establecimiento con un frio que erizaba la piel y una brisa que rompía el viento. La poca gente en la calle corría buscando dar alcance a la hora festiva de la media noche para compartir la sidra, uvas, manzanas y nueces con la familia en la espera al intercambio de regalos y buenas felicitaciones con albricias positivas para el próximo año. Los más pequeños la oportunidad esperada con ansias por participar en destruir las piñatas y las damas de edad prolongada adorar al niño representando al dios hebreo con canticos y oraciones para cumplir con la tradición cristiana.

Lucrecia de una belleza que no pasaba desapercibida en el encuentro con sus 3 décadas de vida, caminaba sin rumbo acompañada del recuerdo del año pasado con su amado Fidel, que muriera repentinamente en un accidente automovilístico, luego de asistir a una reunión social y provocar que el alcohol ingerido le dominara el sueño y luego al choque automovilístico que de inmediato le costo la vida. Fidel era un ferviente amante de Lucrecia, que solía cumplirle todos sus caprichos por tenerla alegre. Por su parte ella encontraba en él una especie de padre leal y amante fervoroso. Tenían 3 años de haberse matrimoniado y no había dado tiempo de procrear hijos, ante la fatalidad se interpuso en ambos.

Su viudez cumplía escasos 10 meses y sentía, que jamás sustituiría a Fidel por otro hombre. En esas divagaciones estaba sumido su pensamiento, cuando su celular que insistía en su peculiar sonido del otro lado de la línea, se encontró con la voz amable de su amiga Tarife, a la que no veía en las últimas semanas y le invitaba   a su casa, donde celebraría una cena intima con un grupo de compañeros de la oficina. Lucrecia se dispensó, de no poder asistir, pero ante la insistencia de su joven compañera le hizo prometer que iría mas tarde aunque fuera un momento. Siguió su trayectoria por una gran zona comercial y se detuvo ante los aparadores, pero sin ver realmente la moda expuesta en los anaqueles con decorados navideños y canticos de Villancicos.

Mas tarde cuando miró su reloj se percató que pasaba de la media noche de aquel 31 de diciembre y fue cuando recordó la invitación de su amiga Tarife, sacó la anotación del domicilio, tomó un taxi y se enfiló a la dirección señalada. Cuando estuvo frente  a la puerta, se retiró, de pronto resistiéndose entrar pero una voz interior le pidió seguir adelante. Tocó el timbre y salió su generosa amiga y la recibió con un abrazo cariñoso invitándola a entrar con agrado. Le presentó, con saludos de mano a cada uno repitiendo sus nombres haciéndola sentir cómoda. La música acariciante junto con las copas de alcohol surtía el efecto ensoñador de una plática errática, cambiante pero participativa en todos. 

Lucrecia comenzó a desinhibirse y la platica la eligió para Oscar, un hombre maduro que en las miradas en su encuentro motivaron un mensaje de atracción gustosa y se fueron acercando con el pretexto de que la música no les dejaba oír las platicas hasta que las bocas unieron a los labios y un besos electrizó los cuerpos de dos seres, que antes jamás hubieran pensado en un encuentro festivo, que luego del sondeo de rigor y unas caricias que fueron, paulatinamente, subiendo de tono, votaron por la huida discreta rumbo al departamento de Oscar y la diosa Eros se encargo de la nocturnidad de enlazarlos y desvelar a los cuerpos en el placer del amor retoñado. La mañana la sorprendió en cama extraña, pero con un rico sabor dulce del recuerdo nocturno y se admiró de no sentir remordimiento por la deslealtad a Fidel, Su mente reconoció al recuerdo, pero su corazón le dijo que tocaba a las puertas un nuevo amor que había traído el nuevo año. Y efectivamente Oscar fue quien le acompañó hasta que, ambos, envejecieron sin olvidar que la fecha mas rica en sus propias vidas fue la noche del 31 de diciembre.

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