21 de Noviembre de 2018

Opinión QRoo

Félix, una vergüenza para Quintana Roo

Primero fue un video de un alfil del senador Félix González Canto que denunció un atentado contra su automóvil de lujo...

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Primero fue un video de un alfil del senador Félix González Canto que denunció un atentado contra su automóvil de lujo, y sin tener pruebas, culpó al gobierno del estado. Ayer, el propio González Canto, en su afán protagónico, pues ya se le escapa el poder de entre las manos, provocó un pleito sin razón, contra el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Julián Ricalde Magaña, quien no sobra decirlo, se fajó los pantalones, y puso en ridículo al ex gobernador de Quintana Roo.

Este vergonzoso actuar del González Canto, ya es típico de su naturaleza, pero sobre todo cuando quiere desestabilizar al Gobierno del Cambio. Lo hizo cuando Carlos Joaquín González era candidato a la gubernatura, destruyendo propaganda en Cozumel, y ahora, lo quiere volver a hacer, pero la intentona le salió muy mal, pues no contaba con que Ricalde Magaña no se amedrentó a las agresiones físicas y verbales del senador.

Pero fuera de esta equivocada actuación, González Canto le faltó el respeto a la investidura que representa no solo para Quintana Roo, sino para el país. Su comportamiento es un mal ejemplo para los niños, para la ciudadanía y para un pueblo que lucha por mantener, con su gobernador, la paz social, que poderes fácticos se empeñan por tratar de arrebatarnos.

Sin duda, no es así como los mexicanos solucionamos nuestros problemas, pero parece que al senador eso no le importa, pues quiere mostrarle no solo a México, sino al mundo, que los problemas se arreglan a golpes, y no por la vía pacífica. Sin embargo, la sociedad en su conjunto, que se expresó profusamente en las redes sociales, ha repudiado este acto, que pretendía manchar la celebración del cuadragésimo tercer aniversario del estado.

Ya el legislador había dado muestras no solo de este protagonismo exacerbado, sino de una insensibilidad que aún muchos no entendemos. La noche del 19 de septiembre, cuando todo México se unía para ayudar a rescatar a personas de los escombros, por los sismos que sacudieron al país, el senador hacía una fiestecita en un restaurante de lujo de Polanco, en la Ciudad de México. El hecho provocó que el dirigente de la bancada del Partido Revolucionario Institucional en el senado, Emilio Gamboa Patrón, le llamara fuertemente la atención.

Un patiño

Desde ese día, el senador buscó quien se la pagara, y primero mandó a su patiño, Carlos Mimenza Novelo, a denunciar en redes sociales un autoatentado, y después, se perfiló él mismo como protagonista de un hecho vergonzoso, tratando de llamar la atención, y lo hizo, solo que con varios golpes en la cara.

El senador lanzó un tuit para disculparse por su comportamiento con los quintanarroenses, pero va a necesitar más que eso para recomponer su muy deteriorada imagen.

Estará destinado, el próximo año cuando termine su tiempo como senador, a ser un paria en el estado que saqueó con su discípulo, Roberto Borge Angulo.

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