20 de Septiembre de 2018

Opinión

Nunca es tarde

El partido más fuerte sigue siendo el PRI, pero si algo nos dejó de enseñanza la elección pasada fue que hasta el puntero se puede caer.

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De cara a la próxima elección, para la que todavía falta más de un año, los partidos ya se están organizando. Algunos con cambios en sus dirigencias, algunos con cambios en su estrategia. Sin duda el partido más fuerte sigue siendo el PRI, que gobierna el Estado, pero si algo nos dejó de enseñanza la elección pasada fue que hasta el puntero se puede caer. No es un secreto, y creo que a esta altura ya nadie lo niega, que le fue muy mal en la votación. 

¿A qué se debió? Pues fue un conjunto de circunstancias: candidatos sin carisma, campaña complicada y poco empática, uso de discursos ambiguos… pero lo más importante fue la falta de organización y de estrategia. De repente se convirtió en un partido de preferencias, controlado por un grupo al que al final le fallaron los cálculos. Y al principio los priistas se negaban a aceptar la situación, incluso decían que les había ido muy bien con los resultados electorales. Ahora, desde hace un tiempo, parece que cambió la percepción. ¿Se acuerda que antes nos decían que había sido un triunfo porque ganaron la mayoría en el Congreso? Bueno, ahora sí se dieron cuenta de todo lo que perdieron en el interior del Estado.

Unas semanas atrás se hicieron públicos algunos cambios en la directiva estatal, destacando la entrada de Rafa Chan, Carlos Carrillo y Gaspar Alemañy, los tres personas con mucha capacidad, buenos operadores y con resultados comprobados. Pero, sobre todo, la característica principal es que tienen una postura imparcial hacia los grupos. Entraron con la consigna, así lo interpreto, de garantizar lo que se perdió: igualdad de oportunidades para todos los priistas que quieran aspirar a una candidatura. Son personas que tanto se pueden sentar a dialogar con un representante vecinal que con un delegado y que tienen clara su encomienda. 

Y ese es el trabajo fácil, lo difícil es poner orden en el partido, asumir la dirigencia y escuchar todas las voces para revisar qué pasó, dónde estuvieron los errores e identificar de qué manera se pueden subsanar. Ya veremos qué tanto funciona, lo hemos dicho muchas veces, 2018 se ve difícil y mientras en algunos municipios ya quedaron curados de espanto con la alternancia, como en Progreso, donde el alcalde no sale de una para meterse en otra, hay otros en donde siguen pensando que cualquiera es mejor que el PRI. 

Lo que no deben perder de vista, además de capacitar a regidores y diputados, es que realmente a nadie más que a ellos les interesa saber que se reunieron con tal o cual. Deberían aprovechar este tiempo de reorganización para publicitar los aspectos positivos, lindos y sentimentales de su partido, para generar un sentimiento de pertenencia y una buena percepción entre los votantes. Pero ya no sigo, porque toda consulta causa honorarios.

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