19 de Diciembre de 2018

Opinión QRoo

La red de la verdad

En nuestra realidad, la Mujer Maravilla no necesitaría de su lazo de la verdad.

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En nuestra realidad, la Mujer Maravilla no necesitaría de su lazo de la verdad. Sólo tendrá que revisar las cuentas de redes sociales.

 

Muchos se han preguntado por qué las redes sociales son tan populares, por qué los temas se viralizan o por qué lo mismo que hoy es no sólo tendencia local, sino trending topic mundial, mañana prácticamente será olvidado o una simple nota al margen para una edición en Wikipedia.

 

La razón, aunque usted no lo crea, es muy sencilla. Las redes sociales no son más que un medio poderoso para difundir una idea, cuyo empuje no proviene de Twitter o Facebook, sino de los usuarios detrás de las publicaciones.

 

Como el lazo de la verdad, las tendencias y actitudes en internet demuestran lo que en realidad pensamos sobre cualquier tema, y eso potenció también nuestras fobias. Hoy en día, en la web no es posible navegar con bandera de igualdad, pues gracias a la popularización de las redes, el tramo de lo “políticamente correcto” domina los hilos y publicaciones, desnudando la terrible realidad de los movimientos “interneteros”: no hay consenso ni voluntad colectiva, sólo individualidad egoísta.

 

En la virulencia (que no viralidad) con que se desarrollan las tendencias hoy en día, encontramos que no existe cabida para la divergencia, ni aceptación para las dudas razonables. Las explicaciones al por qué, por ejemplo, de lo inútil del “lenguaje inclusivo” en el idioma español, se ignoran o tergiversan para ahondar en los fanatismos y la división social: eres “chido” si apoyas el movimiento, y “no chido” si expresas dudas sobre el mismo. Y estas actitudes se potencian en gran medida gracias a las redes sociales.

 

A través de las publicaciones demostramos lo que en realidad pasa por nuestra mente, y lo cierto es que en la red social que desee, sólo encontramos división y ganas de “hacer bullicio”. Revise con detenimiento los tweets de su movimiento internetero favorito y descubrirá que los argumentos están escritos no para que se entiendan, sino para que se acepten sin más, para no ser cuestionados.

 

Sea el feminismo, veganismo o el lenguaje inclusivo, los argumentos en redes sociales se diluyen en la descalificación y la necesidad de los usuarios de sentirse dueños de la verdad absoluta y de darla a conocer “al mundo”, dejando los objetivos en un muy segundo plano.

 

Tristemente, a este paso, la web dejará de ser un medio para unir a la sociedad, transformándose poco a poco en la herramienta perfecta para la discordia, misma que puede ser utilizada para fines políticos, y como ejemplo de ello tenemos al Brexit, el secesionismo catalán y la elección de @RealDonaldTrump con la injerencia rusa.

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