19 de Septiembre de 2018

Yucatán

Al padre Ángel lo podemos poner en un pedestal: Arzobispo de Yucatán

La ceremonia, con la presencia del arzobispo Gustavo Rodríguez, se realizó en la rectoría de San Antonio de Padua, en San Antonio Kaua.

El padre Ángel Vargas al micrófono durante la celebración de sus 50 años como sacerdote. A su izquierda está el Arozbispo Gustavo Rodríguez. (Fotos: Jorge Acosta/Milenio Novedades)
El padre Ángel Vargas al micrófono durante la celebración de sus 50 años como sacerdote. A su izquierda está el Arozbispo Gustavo Rodríguez. (Fotos: Jorge Acosta/Milenio Novedades)
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William Sierra/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Cuando un sacerdote llega a su año jubilar es para alegrarse, como es el caso del padre Ángel Alfonso Vargas Góngora, que sigue siendo un testimonio para nuestra comunidad diocesana, y ejemplo para los seminaristas y sacerdotes jóvenes que sí se puede, expresó el Arzobispo Gustavo 
Rodríguez Vega durante la ceremonia eucarística por los 50 años de ordenación sacerdotal del mencionado presbítero realizada este sábado al mediodía en la rectoría de San Antonio de Padua, en el Fraccionamiento San Antonio Kaua.

“Sacerdotes como el padre Ángel los podemos poner encima de un pedestal para que ilumine a todos los que están a su alrededor”, enfatizó el prelado.

Sumamente emocionado, al final de la misa, en la que lo acompañaron familiares, amigos y feligreses de parroquias en las que ha estado, y por su puesto de religiosas y unos 40 sacerdotes, entre ellos sus hermanos Heriberto y Manuel, quienes ya cumplieron más de 50 años de ordenación sacerdotal, el presbítero 
Ángel Alfonso agradeció que lo estén acompañando a este importante momento y luego añadió “Ya estamos de salida y ojalá surjan más vocaciones, que puedan servir al señor”.

En su homilía, Monseñor Rodríguez Vega mencionó que 50 años no sólo son muchos, sino también es un número bíblico, simbólico de la salvación, del caminar del pueblo de Dios.

“Desde el Antiguo Testamento, el número  de la plenitud, era el siete.Siete veces siete era la máxima perfección,  después de 49 años venía el año jubilar, para dejar descansar la tierra, para perdonar, para reconciliase, para vivir la fraternidad de una manera muy concreta, de todo el pueblo”

“Ahora se constituye en la iglesia cada 50 años, que como madre misericordiosa, dividió ese ttiempo en dos partes. Para reconciliarnos con Dios, y el prójimo, de ahí viene que los cristianos celebremos nuestros 50 años en la realización propia, de los que se consagran en vida religiosa, el júbilo de una persona, en este caso del  padre Ángel Vargas. 

La vocación

También destacó que la vocación sacerdotal es un don de Dios, “un joven puede tomar la decisión hacia el sacerdocio, pero siempre y cuando venga inspirada de Nuestro Señor”.

“La vocación es algo divino, de Dios. Él toma la iniciativa, él da la gracia y depende de nosotros responder y  aprovecharla para perseverar. También es un misterio, pues no se puede razonar o comprobar. La inmensa mayoría de las vocaciones se descubren en la niñez, la vamos descubriendo poco a poco y confirmando con forme pasa el tiempo. 

En su caso, Monseñor Rodríguez Vega mencionó que muchos se han asombrado cuando les dice que él tenía muy clara su vocación sacerdotal a los nueve años,  y aún más sorprendente es con el padre Ángel Vargas, que desde los cuatro años. “A esa edad ya servía en el altar al ser monaquillo. ¿Cómo es posible esto?, con la gracia de Dios”.

Los errores

“Hay quienes descubren su vocación a los 20, 25 años, no depende de nosotros, pues es algo que descubrimos en un momento dado. Lo intuimos, Dios me quiere para él;  Iniciativa divina, respuesta humana, que bien puede ser negativa, que nos puede llevar al seminario y no concluir, una decisión, incluso, que puede llevar al sacerdocio y fallar dentro del ministerio, porque como humano somos muy capaces de eso. 

“La falla de un sacerdote no debe desanimar, nos debe más bien hacer voltear la mirada a Dios y decir, Señor somos obra tuya, ayúdanos a no fallarte”. 

El Arzobispo subrayó que los sacerdotes están llamados a encabezar la tarea de la iglesia, de alimentar al pueblo de Dios con su palabra, que es un alimento necesario, con sus sacramentos, especialmente la eucaristía. Igual es un compromiso de pregonar la caridad y apoyar a los más necesitados.

“Sucesores de los apóstoles, colaboradores de los obispos para cumplir con la encomienda que Dios nos ha dejado. Bendecimos al señor por esta respuesta perseverante del padre Ángel y sus compañeros, Jorge Carlos Villegas y Antonio, y todos aquellos sacerdotes que han pasado por este año jubilar y siguen dando testimonio al pueblo de Dios.

Poco antes de que el Monseñor Rodríguez Vega diera la bendición un matrimonio le llevó un presente al homenajeado, un  cuadro con una bendición Papal, en la que dice: “al presbítero Ángel Alfonso Vargas Góngora en ocasión al 50 aniversario de su ordenación sacerdotal, e invoca por  intercesión de María Santísima abundante en gracia divina”.

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