17 de Enero de 2018

Yucatán

Para disfrutar de una ciudad de tres culturas... (fotos) (video)

El paseante puede hacer un recorrido por este Pueblo Mágico de Yucatán, donde hallarán belleza natural, suntuosos edificios e historia.

Izamal brinda a los visitantes exquisitos mosaicos de cultura prehispánica y española de la época de la conquista. (Foto: José Acosta)
Izamal brinda a los visitantes exquisitos mosaicos de cultura prehispánica y española de la época de la conquista. (Foto: José Acosta)
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Candelario Robles/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Hablar de Izamal es hablar de colores, olores, sabores, cultura, arqueología y religión. El recorrido recomendado para conocer a fondo este pueblo mágico de Yucatán es empezar muy temprano, a las siete de la mañana para arrancar en el mercado de la ciudad. 

En este punto se escuchan todavía los pregoneros que ofrecen sus productos muy frescos, recién extraídos de la tierra, los antojitos de la región no pueden faltar como los salbutes, los panuchos y los tacos, en especial los de tzic de venado.  

Ya para las ocho de la mañana se puede caminar alrededor del parque central de la ciudad, sobre todo si quiere artesanías de la región, puede encontrar con los expendedores desde una guayabera bordada hasta un sombrero de paja.

A sólo 45 minutos de Mérida, Izamal brinda a los visitantes exquisitos mosaicos de cultura prehispánica y española de la época de la Conquista.

Los paseantes aprovechan la mañana para evitar el sofocante calor y realizar menos esfuerzo físico para subir la empinada cuesta del acceso al convento de San Antonio de Padua, una edificación franciscana de 1561 asentada en lo que fue una enorme edificación maya.

Y es que se necesitan mucha energía para llegar a los arcos del claustro de San Antonio de Padua, y recorrer su enorme atrio, el segundo más grande del mundo, sólo precedido por el de San Pedro, en El Vaticano.

En este convento, el 11 de agosto de 1993, el Papa Juan Pablo II encabezó un encuentro con representantes de las culturas hispanoamericanas en ese atrio coronado en honor a Nuestra Señora de Izamal, la Virgen de la Concepción, traída desde Guatemala por Fray Diego de Landa en 1562. 

Los historiadores narran que bajo la ciudad colonial hay vestigios de la cultura maya, los arcos y capillas de este enorme convento fueron erigidos sobre la pirámide perdida de Pap Hol Chac, que en el siglo V fuera tan sólo una parte de la gran plaza de Izamal.

 

Convento

Antes del mediodía, la visita obligada es al convento de San Antonio de Padua. Posteriormente también se puede ir al sitio arqueológico Kinich Kakmó, a unas cuadras de la plaza central de la ciudad.

La pirámide de Kinich Kakmó es una de las edificaciones más importantes e imponentes de Mesoamérica. La escalinata para alcanzar el punto más elevado de la pirámide es apenas un callejón rodeado de casas y negocios con estilo colonial, lo que brinda una vista única de la ciudad, al abrirse paso al interior del sitio arqueológico y dejar atrás el caserío se puede observar desde lo alto el convento, el parque central y los techos de teja.

Ya entrada la tarde los paseantes pueden recargar energía disfrutando la gastronomía yucateca. Para cerrar el día se puede regresar al centro de la ciudad para observar el atardecer en pleno corazón de un Pueblo Mágico.

Personajes

Los personajes de Izamal son muy queridos por propios y extraños. También son parte importante del folclor y la tradición de este pueblo de Yucatán. Para saborear el auténtico tzic de venado hay que asistir al lugar más popular que expende estos deliciosos tacos de salpicón: el “Pelusa”, con más de 40 años de tradición. 

Es su propietario, José Felipe Ek Koo, quien heredó la receta para nada secreta de su padre. En la plática comenta que su tzic sólo lleva naranja agria, cebolla, pimienta, rábano y carne de venado salcochada, “eso sí, el toque especial es ponerle mucho corazón en la cocina”. 

A las cinco de la mañana todos los días llega junto a su hija, su esposa y demás colaboradores para instalar el pequeño puesto de madera y cristal, para que desde las 6:30 de la mañana ya estén disponibles para atender a los primeros comensales.

Otro personaje muy querido y respetado en Izamal es Eduardo Pech y Leal, un viejo forjador y tallador de hojalata con más de 80 años de edad. Desde los 15 años empezó en esta labor, que heredó de sus abuelos, y que ahora ninguno de sus hijos continuará, “solo un nieto parece que le gustó este oficio, pero se tuvo que ir a la Marina, quizá cuando regrese si me encuentra vivo le termine de enseñar

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