21 de Julio de 2018

Yucatán

El Palmar, en peligro por invasión de jóvenes 'aventureros'

Desde hace cinco años grupos de personas entran sin permiso al área, tanto de día como de noche, y realizan festejos que dañan el ambiente.

La actividad en algunas zonas pasó de ser la producción de cocos a ser área de caza. (Milenio Novedades)
La actividad en algunas zonas pasó de ser la producción de cocos a ser área de caza. (Milenio Novedades)
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Ana Hernández/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- La reserva de El Palmar ha empezado a resentir los efectos de la erosión costera, si bien los fenómenos naturales han causado daños, el mayor problema de la zona son las incursiones ilegales al área. 

Trabajadores que cuidan y mantienen las escasas viviendas que se han construido a los lados del faro han denunciado a las autoridades y a los dueños de los predios el problema de estas incursiones, las cuales  se realizan desde hace más de cinco años, tanto día como de noche.

Marco Antonio Ramírez Muñoz, quien es farero de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) desde hace más de 24 años en la zona, indicó que los “jeeperos”, como denominan a estos grupos llegan a las playas y entran por donde se les antoja sin respetar la propiedad privada, ya que –aseguran–  tienen permiso para incursionar.

Los trabajadores aseguraron que en esa zona había un playón, pero ahora apenas hay seis u ocho metros de playa, y consideran que parte del problema se debe a  la incursión de los vehículos, que en sus maniobras han aplanado los escalones de arena que existían.

Es común la llegada de los grupos de jóvenes cuyos festejos no sólo dejan basura

En los últimos días la actividad ilegal de maniobrar en las playas y la reserva no ha sido mucha, ya que el camino apenas se está secando, pero advierten de que, pese a ello, es común la llegada de los grupos de jóvenes cuyos festejos no sólo dejan basura, como botellas de cervezas y licores, sino también de los plásticos que utilizan en sus comidas, además de la devastación del terreno.

Para esos jóvenes, explican, parte de la diversión de “correr” en esa zona radica en las maniobras que pueden hacer con sus vehículos al subir en los montículos de arena; lo anterior, aseguran, incluso lo hicieron con permiso de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), pues aunque lo reportaron y dijeron que hablarían con ellos, la actividad no disminuyó, al contrario, según el documento de autorización, se les autorizó a entrar donde quisieran.

Entrevistado al respecto, el titular de la dependencia estatal, Eduardo Batllori Sampedro, comentó que hace unos dos años otorgaron un permiso a un grupo para un recorrido controlado, pero no se repitió, por la conservación del lugar; además, quienes estén interesados en obtener la autorización deben tramitar las solicitudes ante dependencias federales.

Admitió que las incursiones ilegales continúan, ya que es un problema que no se ha podido controlar, debido a que no saben dónde se organizan los grupos para acudir, pero se comprometió a pedirle al personal que tienen destacado en esa zona a que realice rondines más frecuentes. También señaló que dado que se trata de una zona federal, cuando la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) detecte a estos grupos se procederá en ese nivel.

Surfistas
  • Algunos habitantes señalan que han contado incursiones de hasta 650 vehículos en la reserva de El Palmar, entre cuatrimotos y camionetas.
  • Incluso, observaron cómo una camioneta remolcó por la orilla a un par de jóvenes; el vehículo sirvió como lancha para que “surfearan”, a pesar del riesgo.

Una región prioritaria de conservación 

Mientras tanto, el resultado de un trabajo que presentaron investigadores del CICY indica que la reserva estatal El Palmar tenía una superficie de 50,177.39 hectáreas (en la página de Seduma la información no está disponible, ya que se está actualizando).

Los datos del CICY indican que esta zona, conocida UMA para la actividad cinegética, se ubica en la porción occidental de la costa del Estado. Incluye una franja marina y está considerada como región prioritaria para la conservación por albergar especies clave de importancia ecológica y económica. 

Fue decretada como zona de conservación ecológica el 23 de enero de 1990, bajo la categoría de Zona Sujeta a Conservación. Mediante el Acuerdo Modificado No.83 se redecretó como Area Natural Protegida bajo la actual categoría de Reserva Estatal el 14 de junio de 2006. Se declaró Humedal de Importancia Internacional RAMSAR el 27 de noviembre de 2003. 

Se han identificado 58 especies de fauna bajo alguna categoría de protección que incluyen 17 especies endémicas, el área es un gran sitio de anidación de tortugas marinas (carey y blanca).

Se apaga referente para marineros

Por otro lado, el faro de El Palmar, con sus 45 metros, es el referente para los barcos de su cercanía a la playa; el farero de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Marco Antonio Ramírez Muñoz, con más de 27 años en el oficio, y 24 a cargo de ese lugar, comenta que poco a poco la vida en esa zona ha cambiado.

“Cada vez son menos” y recordó que cuando comenzó en este oficio formaba parte de la lista de hombres a cargo de los faros ubicados desde la Sonda de Campeche hasta Las Coloradas; hoy, además de ser menos personal, también son pocos los sitios que están bajo su responsabilidad.

Ante el gran número de escalones en el faro, los trabajadores deben programar descansos

Después de un mes de trabajo, indicó, los dejaban descansar un período igual; cuando retornaban al trabajo les tocaba ir al siguiente faro, a veces en tierra firme, otras ocasiones en una pequeña isla, como Alacranes o Triángulo; en esta última ya no hay personal, el lugar lo dañó un huracán, según recuerda y ya nadie regresó al área.

Mientras que el faro en Cayo Arcas ahora está bajo la responsabilidad de la Administración Portuaria Integral (API).

Recordó que la ruta comenzaba en Celestún, El Palmar (Punta Palmas), Sisal, Progreso, Telchac Puerto y Dzilam, hasta Las Coloradas.

Los 280 escalones de ese faro están distribuidos así: primer tramo: 20 escalones y un descanso; otros 25, descanso; 24 más, descanso; dos más de 25 con sus descansos, uno de 26 con su descanso, otro de 20 y descanso, por último dos pequeñas escaleras de siete peldaños cada una y el pretil.

Cierran propietarios de predios el acceso al mar

En El Palmar existen varios terrenos privados debido a que antes de que se decretara que fuera reserva federal esa zona era coprera, pues existían varios ranchos dedicados a la producción de coco, explicó el secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Yucatán (Seduma), Eduardo Batllori Sampedro.

Hay muchos terrenos cuyo destino final es decisión del propietario, advierten autoridades

Cuando concluyó la gran actividad de la venta de cocos, en los años 50, luego la cinegética (caza) tuvo fuerte impulso en el lugar, por eso existen unos ocho “ranchos” que funcionan cerca de donde está el faro de la SCT.

En esa zona hay muchos terrenos que son propiedad privada, el destino final de cada superficie es decisión del propietario, pero ahora quienes desean edificar una vivienda en la zona, aunque tienen el título de propiedad, deben contar con un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA), que justifique y avale la obra a realizar.

Durante un recorrido por la zona es posible observar, además de las vallas de rollo de alambre colocados en maderas o postes de concreto, los letreros que advierten que son zonas privadas, situación que se extiende por kilómetros, sin permitir la entrada al mar.

Esta situación de no tener “veredas”  de acceso al mar, incluso se observa en la parte de Celestún, rumbo a El Palmar, después de que concluye la calle asfaltada, en los siguientes dos kilómetros apenas hay tres accesos públicos al mar; como en otras playas, ahí los predios están juntos, sin dejar espacio. 

(Mapa tomado de ramsar.conanp.gob.mx)

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