20 de Septiembre de 2018

Yucatán

Peregrina Iglesia de Yucatán por sendas de justicia

Inicia la segunda etapa del Plan Diocesano de Pastoral el 25 de enero, fiesta de la Conversión de San Pablo.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. (Milenio Novedades)
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. (Milenio Novedades)
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Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Con motivo del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Arzobispo de Yucatán, Monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, dirige el siguiente mensaje a los todos los fieles de la Arquidiócesis:

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra del 18 al 25 de enero de cada año. Son unos días de súplica a la Santísima Trinidad para implorar el pleno cumplimiento de las palabras del Señor en la Última Cena: “Padre Santo, guarda en tu nombre a aquellos que me has dado, para que sean uno como nosotros” (Juan 17,11).

En esta ocasión, los católicos que estamos celebrando el Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI para conmemorar el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, nos unimos a los cristianos de todo el mundo para reflexionar sobre una interrogante del profeta Miqueas que es fundamental para quienes buscan la unidad de los cristianos: “¿Qué exige el Señor de nosotros?” (Mi 6,6-8).

Y la respuesta es sugerida por el mismo profeta con una invitación a peregrinar por las sendas de la justicia y de la paz. El camino para el discípulo de Cristo implica transitar por la justicia, la misericordia y la humildad. La metáfora de ‘caminar’ ha sido elegida este año para enlazar los ocho días de oración, ya que, como una experiencia activa, intencional y prolongada en el tiempo, la metáfora de caminar transmite el dinamismo que caracteriza el discipulado cristiano.

El octavario por la unidad de los cristianos nos ofrece  ocho subtemas, uno para cada día de la semana, que evocan diferentes maneras de caminar y nos permiten concretar la distintas dimensiones de un auténtico discipulado cristiano que camina “por la senda de la justicia que conduce a la vida” (Prov 12,28).

Día 1: Caminar conversando.  Es una invitación a reflexionar sobre la importancia del diálogo y de  la conversación como un medio para superar obstáculos. En este tipo de conversación auténtica podemos llegar a reconocer a Cristo con más claridad. 

Día 2: Caminar con el cuerpo partido de Cristo. Descubrimos la solidaridad entre Cristo crucificado y los “pueblos partidos” del mundo e intentamos juntos como cristianos aprender a compartir entre nosotros esta solidaridad de una manera más profunda. Se evidencia la relación entre eucaristía y justicia y se invita a los cristianos a descubrir modos concretos de un vivir eucarístico en el mundo.

Día 3: Caminar hacia la libertad. Celebramos los esfuerzos de comunidades sufrientes en todo el mundo, cuando protestan contra todo aquello que esclaviza a los seres humanos. Los cristianos comprometidos con una mayor unidad, aprendemos que la eliminación de todo lo que separa a las personas es esencial para alcanzar  la libertad en el Espíritu.

Día 4: Caminar como hijos de la tierra. Hacernos conscientes de nuestro lugar en la creación de Dios nos une los unos a los otros nos hace ver nuestra interdependencia, entre nosotros y con la tierra.

Día 5: Caminar como los amigos de Jesús. Reflexionamos sobre las imágenes bíblicas de la amistad y el amor humano como modelos del amor de Dios hacia cada ser humano. En la Iglesia, toda barrera de exclusión es incompatible con una comunidad donde todos son por igual los amigos muy amados de Jesús.

Día 6: Caminar más allá de las barreras. Las lecturas bíblicas de este día miran a distintos modos de superar las barreras humanas y culminan con la enseñanza de san Pablo: “Incorporados a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús, todos sois uno” (Ga 3, 27-28).

Día 7: Caminar en solidaridad. La Iglesia está llamada y capacitada para compartir el sufrimiento de todos y de todas a través de la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto está presente en nuestra oración por la unidad de los cristianos de esta semana.

Día 8: Caminar en celebración. Signo de la esperanza de que alcancemos nuestra unidad en los tiempos de Dios y con los medios de Dios.

Cada año Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos concluye el 25 de enero, en la fiesta de la conversión del Apóstol san Pablo y esta es la fecha elegida por nuestra Arquidiócesis en el presente año para dar inicio solemne a la segunda etapa de nuestro Plan Diocesano de Pastoral, etapa llamada de la conversión. Por eso, a  la pregunta formulada por el profeta Miqueas sobre lo que exige el Señor de nosotros podemos responder, sin temor a equivocarnos, que en este momento Dios está exigiendo nuestra conversión.

Unidos en la oración, imploro al Señor la bendición sobre todos.m

† Emilio Carlos Berlie Belaunzarán
Arzobispo de Yucatán

 

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