24 de Septiembre de 2018

Yucatán

Esta planta es capaz de blindar tu hígado

Es útil para evitar el daño hepático y renal provocado por algunos medicamentos.

El Cardo mariano (Silybum marianum) es muy útil para proteger al hígado. (floradeiberia.com)
El Cardo mariano (Silybum marianum) es muy útil para proteger al hígado. (floradeiberia.com)
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Víctor Hugo Lizama/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Se dice que el nombre del Cardo mariano (Silybum marianum) hace referencia a la Virgen María y proviene de una leyenda sobre que ella utilizó las grandes hojas de un cardo para ocultar a Jesús de los soldados de Herodes. Al momento de escapar, de su pecho cayeron algunas gotas de leche que han perdurado para siempre en esta especie para recordar aquel señalado día. Por eso se piensa que este cardo es una planta bendita y colmada de virtudes.

En la Edad Media se aconsejaba esta planta a las mujeres lactando y nodrizas a fin de aumentar la secreción de leche. Por eso su nombre en muchos idiomas se refiere a la leche y a María. Sin embargo, el Cardo mariano posee muchos más beneficios y queremos destacar que impide el daño hepático y renal provocado por ciertos medicamentos antivirales, analgésicos, antibióticos y antiinflamatorios. 

Es el más potente protector conocido con acción sobre cirrosis, hepatitis, hígado graso y envenenamiento hepático. Protege a nuestro hígado de las toxinas estimulando el crecimiento de nuevos tejidos. Esta protección es importante para eliminar los venenos biológicos de nuestro organismo.

Su acción es reforzar las membranas exteriores de las células evitando que las toxinas  penetren en ellas. Así pues, el Cardo mariano se ha ganado un lugar muy importante como uno de los principales aliados contra los problemas del hígado de manera natural.

La razón es que las semillas de Cardo mariano contienen altas dosis de silimarina que es una sustancia con propiedades antioxidantes de las células hepáticas.

Consumirlo en infusión puede no ser muy recomendable dado que la silimarina no es una sustancia que se diluye bien en agua. Se logran mejores efectos con el consumo en cápsulas o comprimidos. 

De tal manera que la recomendación es consumir una cápsula en cada una de las tres comidas principales al día. Esta dosis puede ser la indicada en caso de enfermedades hepáticas en desarrollo, como por ejemplo, una cirrosis.  Si nuestra intención es solo de carácter preventivo, dos capsulas al día pueden ser suficientes. 

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