16 de Noviembre de 2018

Yucatán

Policías viven terrorífica experiencia en el monte

Mientras buscaban a un niño en Chemax, los agentes sintieron una extraña compañía.

Mientras caminaba por el monte, el policía sentía que un ser del más allá lo acompañaba. (Jorge Moreno/SIPSE)
Mientras caminaba por el monte, el policía sentía que un ser del más allá lo acompañaba. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Por lo menos, cinco días a la semana viajo por las carreteras de Yucatán rumbo a diversos municipios, y con cierta frecuencia me detienen policías de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en los retenes ubicados en las salidas principales de Mérida, pero no porque haya cometido una infracción, sino para platicarme sus casos paranormales.

Hace unos días, un agente del retén de la carretera a Tizimín me platicó dos experiencias que vivió en carne propia.

“Hace años, antes de entrar a la Secretaría (policía estatal), laboré un tiempo como agente municipal en Temax, y ahí tuve mi primer contacto con cosas que creo no son naturales”, dijo.

“Resulta que, en una ocasión, reportaron que un niño se había extraviado en el monte, a eso de las 11 de la noche. Me encomendaron a mí y a un compañero, ir a buscarlo (tardamos como tres horas internados en la vegetación), en todo ese tiempo sentimos la presencia de un ser de otro mundo, un espíritu que estaba junto a nosotros, pues hasta escuchábamos y sentíamos su respiración, y de pronto sentimos también mucho escalofrío.

“Quiero destacar que yo, desde muy joven, ayudaba a mi papá y mi abuelo en labores del campo y estoy acostumbrado incluso a dormir en el monte, por lo que sé muy bien cuando se trata de algo que pudiera tener una explicación lógica y también conozco bien los ruidos de los animales, de los pájaros, el sonido de las ramas de los árboles cuando hay viento y las sombras que forman.

“Pero insisto, eso que viví fue anormal, incluso mi compañero (quien también está acostumbrado al monte) sintió que le tocaron su antebrazo y hasta una ligera marca le hicieron, como un rasguño, creo que lo que estaba ahí era malo, pues se sentía una muy mala vibra, como algo demoniaco, y si no lo era, si se trataba de un alma en pena, entonces creo estaba desesperada, pues eso sentíamos, como si quisiera decirnos algo, pero no podía.

“Por fortuna, el niño apareció, de hecho, no se había perdido por ese lado del monte. A los pocos días le platiqué a mi papá lo que nos pasó y me dijeron que en ocasiones hay energías negativas en el monte y es malo entrar sin permiso a ciertas áreas, aunque esto no tendría mucho sentido, ya que ahí están las miles de personas que a diario laboran en la milpa, los cazadores, etc.

Alma en pena de un anciano

“Un mes después encontré una posible explicación a lo que vivimos, una explicación que no nos tranquilizó precisamente; resulta que otro de mis compañeros nos dijo que justo en ese lado del monte, por donde entramos, falleció hace varios años un viejito, al parecer, como era de avanzada edad, se cayó y se lesionó, y como estaba solo, murió ahí sin que nadie lo ayudara, pues pasó la noche y con el frío, le dio hipotermia. Me dicen que posiblemente lo que vimos fuera su alma en pena, que aún no descansa sobre todo por la forma tan triste en que murió.

“Yo sí creo esta versión, tiene cierta lógica en lo que cabe y pues, queremos creer que aquella noche lo que sentimos en el monte era la presencia de ese pobre ancianito", indicó el agente.

Nuestro entrevistado narró otra historia, más reciente, la cual le pasó cuando estaba en un operativo en la carretera a Celestún:

“Vi claramente a un alux cruzar la carretera, me quedé inmóvil al verlo, mas que de miedo, de la sorpresa e impresión, era la primera vez que tenía una experiencia con ese tipo de seres. Lo vi muy cerca y por eso descarto que haya sido un niño o una persona pequeña, lo describo como un ser de cuando mucho 80 centímetros de altura, con una especie de sombrerito en la mano y su rostro, como si fuera un anciano de mucha edad, pues tenía muchas arrugas.

“Pasó tan rápido, que ni chance de seguirlo o hacer algo, mejor lo dejé así, pues tampoco tenía motivos para perseguirlo, además de que no tenía a mano mi celular para tomar una foto, aunque estaba tan oscuro que no creo que hubiera salido nada”, finalizó.

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