18 de Septiembre de 2018

Yucatán

'¿Por qué no te conviertes en serpiente y sales del calabozo?'

Por un malentendido, el investigador Jorge Moreno estuvo preso en la misma celda donde un brujo se transformó en víbora.

Los relatos sobre el cementerio pasaron a segundo plano en Seyé, pues todos hablaban sobre mi detención. (Jorge Moreno/SIPSE)
Los relatos sobre el cementerio pasaron a segundo plano en Seyé, pues todos hablaban sobre mi detención. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Recuerdo que un día del año 2004 me encontraba en el puesto de revistas de mi amigo Juan Aguilar (calle 50 por 65 del centro de Mérida), cuando una persona se acercó y luego de preguntarme si yo hacía la revista 'Misterios' me dijo que en su natal Seyé (municipio ubicado en el kilómetro 27 de la carretera a Cancún) un supuesto brujo fue arrestado y tras remitirlo al calabozo, se transformó en una serpiente para escaparse entre los barrotes, ante la mirada incrédula de policías y autoridades municipales que ahí se encontraban.

"Deberías ir a investigarlo", me dijo el señor. Luego de contestarle afirmativamente me quedé pensando en lo insólito del suceso, sobre todo, el hecho de que ocurrió a la vista de la Policía y en el interior del Palacio Municipal (ahí se ubica el calabozo).

Luego de la plática con ese señor, decidí que en un futuro, durante un viaje por esos rumbos, podría desviarme a Seyé para investigar la veracidad del relato; lo que nunca imaginé fue que, tres años después de escuchar el caso, iba yo a estar en el interior del mismo calabozo, pero no precisamente investigando al brujo convertido en serpiente, sino ¡arrestado!

Esto ocurrió durante el proyecto que realicé de visitar 100 panteones en 80 días consecutivos; ya llevaba 92, estaba en la recta final y aquel 26 de octubre de 2007 tocaba el turno al camposanto de Seyé.

Para mi sorpresa, al llegar al cementerio, más de 100 personas estaban en la puerta principal y también en la calle; por un instante pensé que a lo mejor era un entierro, pero tras bajar del vehículo comprobé que me estaban esperándo; al cabo de 15 minutos, la cantidad de personas se había duplicado, al grado de que invadieron la carretera, dificultando el paso a coches y camiones que a fuerza tienen que circular por ese tramo para ir al centro de la población.

Mientras la gente me platicaba sus vivencias, llegó una camioneta con algunos policías para salvaguardar el orden; ya estaba oscureciendo y yo permanecía en las puertas del camposanto; por desgracia, algunos chavos, valiéndose del anonimato, apedrearon sin motivo aparente a los uniformados. Las piedras caían como lluvia (debido a que agarraban a manos llenas la grava que había cerca del lugar, golpeando la camioneta), por más que intenté calmar a los jóvenes, fue inútil, por lo que los agentes tuvieron que retirarse a toda velocidad, ante el festejo de muchos de los presentes (luego me enteraría que esto ocurre con frecuencia, pues esos jóvenes en verdad disfrutan retar a pedradas a los policías por cualquier motivo).

Detenido por fuerte convoy policial

Transcurrió más de hora y media desde mi llegada, de a poco la gente comenzó a retirarse, quedaba si acaso una veintena de personas, ya estaba a punto de retornar a Mérida cuando llegaron dos camionetas de la Secretaría de Protección y Vialidad (antes SPV, ahora Secretaría de Seguridad Pública, SSP) junto con otras dos unidades municipales, con más de una docena de uniformados.

Uno de los agentes preguntó quién era Jorge Moreno y cuando respondí, de inmediato me arrestó y me subió a una de las patrullas; al preguntar el motivo de mi detención, los de la SPV me dijeron que la Policía de Seyé había solicitado refuerzos a Mérida, debido a "actos vandálicos en el panteón".

En ese momento me trasladaron a la comandancia del Palacio Municipal de Seyé. Las personas que se encontraban en el panteón trataron de impedir el arresto ante la evidente injusticia que estaban cometiendo los uniformados, pero en esa ocasión eran mayoría, aunque eso no impidió que de inmediato se corriera la voz.

Ante la caravana de autos policiales (4) con las sirenas encendidas, la gente salía de sus casas preguntándose qué ocurría. Cuando llegué a la comandancia, varias personas estaban a las puertas gritando que era una injusticia; me metieron a un calabozo mientras esperaban a que llegara el Presidente Municipal o el Secretario del Ayuntamiento. Para ese entonces, los uniformados tuvieron que cerrar todas las puertas del inmueble porque muchas personas las estaban empujando y golpeando, mientras gritaban que fuera liberado (al parecer, eran más de 50 personas que amenazaban con quemar el Palacio).

En el mismo calabozo que el brujo

Mientras tanto, en el interior del calabozo, recordé el caso del brujo que se convirtió en serpiente, el cual había ocurrido justo en ese lugar. Por momentos se nos acercaban algunos policías y empleados del Palacio, quienes nos veían con curiosidad y no faltó el bromista que dijera: "Si quieres salir conviértete en serpiente como el brujo".

Media hora después, llegó el Secretario Municipal, que -según dijo- no podía creer que yo estuviera ahí; obviamente, todo fue un malentendido, los policías supusieron que había intentado entrar al panteón a pesar de que ya estaba cerrado y que, además, había ordenado que se apedreara a la camioneta oficial.

Por órdenes del Presidente Municipal y del Juez de Paz (quien también conocía mi trabajo) me liberaron de inmediato, me ofrecieron una disculpa y, tras platicarme algunos relatos paranormales que les habían ocurrido y hacerme unas preguntas del tema, nos despedimos cordialmente, invitándome nuevamente a regresar al pueblo cuando yo quiera.

Hay dos cosas que nunca imaginé que pasarían cuando inicié el proyecto de las 100 visitas a panteones, la primera, que me arrestara la policía, y la segunda, estar detenido en el mismo calabozo donde ocurrió el caso del brujo que se convirtió en serpiente.

Lo curioso del caso fue que en varios periódicos salió la nota sobre mi detención y los relatos sobre el cementerio, al menos en esa ocasión, quedaron en segundo plano. 

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