21 de Noviembre de 2018

Yucatán

Predica el paraíso pero mata de hambre a su familia

El hombre profesa el culto de la 'Iglesia Cristiana Restauradora', que estuvo detrás del escándalo de Casitas del Sur.

Mario Alberto Hernández Jiménez, quien profesa el culto de la “Iglesia Cristiana Restauradora” deberá rendir cuentas ante la justicia por no pagar la manutención familiar.  (newslocker.com/foto de contexto)
Mario Alberto Hernández Jiménez, quien profesa el culto de la “Iglesia Cristiana Restauradora” deberá rendir cuentas ante la justicia por no pagar la manutención familiar. (newslocker.com/foto de contexto)
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Francisco Puerto/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Cuando apenas los yucatecos estaban saliendo del asombro que produjo el caso de un pastor cristiano que "profetizó" el fin del mundo, ayer salió a la luz pública el caso de otro pastor que generó polémica, no solo porque el hombre abandonó a su familia y la dejó de mantener, sino también por las creencias que profesa.

El individuo, identificado como Mario Alberto H.J., profesa el culto de la “Iglesia Cristiana Restauradora”, que es la administradora de “Casitas del Sur”, los albergues de donde desaparecieron varios menores y que generó un escándalo a nivel nacional.

Esta secta tiene algunos principios que les han ocasionado problemas, como el hecho de que puedan sustraer a niños de casas donde supuestamente los maltratan para entregarlos a otras familias.

Mario Alberto prefirió dejar su trabajo y no mantener a su familia para dedicarse de tiempo completo a su 'fe'.

Fue detenido en cumplimiento de una orden de aprehensión que otorgó el Juez Cuarto Penal por el delito de incumplimiento de las obligaciones de asistencia familiar, que denunció la señora Rubí Ortegón May.

En la denuncia, la mujer explicó que contrajo matrimonio con el indiciado y procrearon tres hijos varones, los cuales son menores de edad.

De 2003 a 2011 trabajó en la Pepsi, pero aparentemente su sueldo no era suficiente y su esposa lo apoyaba limpiando casas.

Posteriormente, él consiguió trabajo en un Oxxo como chofer, lo que le dejaba un buen dinero de 2 mil pesos.

Pero en ese tiempo, sus padres entraron a la congregación religiosa y él empezó a abandonar su familia por profesar su fe.

Eso hizo que sacara de la casa en la que vivían a su familia, alegando el individuo que su esposa quería divertirse como muchacha y eso él no lo veía con buenos ojos.

Al poco tiempo dejó su trabajo y se dedicó de lleno a su labor pastoral y dejó de cumplir con su obligación de padre, motivo por el cual fue denunciado y ahora es enjuiciado.

Principios y reglas

Los principios de la “Iglesia Cristiana Restaurada” parten de la premisa de que todas las personas son apóstatas y deben pasar por un proceso de arrepentimiento, confesión, adoctrinamiento, disciplina y restauración.

Las reglas del gran pastor Erdely implican aislar a los restaurados y crear una gran iglesia mundial. Están convencidos de que llevar niños y niñas robadas a vivir ilegalmente con familias restauradas es una obra de Dios y no un delito.

Bajo la premisa de que los maltratadores son apóstatas, Dios ilumina y autoriza por vía de su pastor que estos niños y niñas renazcan entre familias cristianas.

El argumento de Erdely para su rebaño es el mismo de Martín Lutero: “La razón es la ramera del diablo, que no sabe hacer más que calumniar y perjudicar cualquier cosa que Dios diga o haga”.

El "pastor del fin del mundo"

Respecto al pastor que "profetizó" el fin del mundo, como informamos este caso ocurrió en el municipio de Dzidzantún, donde el doctor Luis Leopoldo Magaña Aguilar, por cierto director del Centro de Salud de Yobaín, alegó que Dios le "reveló" que el pasado 31 de diciembre el mundo se acabaría al caer un meteorito en la costa de Santa Clara, lo cual generaría olas gigantes que avanzarían tierra adentro y matarían a la humanidad.

Sin embargo, se salvarían aquellos que se refugiaran en la congregación religiosa Casa de Dios, Eben-Ezer, que dirige el doctor Magaña Aguilar, quien para ello pidió a sus feligreses que vendieran bienes y sacaran dinero de los bancos a fin de reunir 100 mil pesos con los que se comprarían comida para sobrevivir. También les pidió que quemaran su ropa, pues en el comienzo de una nueva humanidad no sería necesaria.

La "profecía" indicaba que el meteorito caería a las 3:00 horas del miércoles 31 de diciembre, razón por la cual el doctor y sus seguidores se refugiaron en el templo desde las 1:00. Sin embargo, las horas pasaron y no sucedió nada.

Preocupados por sus familias, algunos hombres acudieron al templo a ver qué ocurría, y entraron en pánico al escuchar llantos de niños. Llamaron a la policía y lograron hacer que el pastor abriera el templo para rescatar a sus hijos, entre ellos un bebé de apenas unas semanas de nacido.

Antes de abrir el templo, el pastor amenazó con demandar por la interrupción de una adoración, y al salir dijo que la "profecía" había abortado porque "Dios no iba a exponer a una muerte segura a los elegidos".

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