22 de Septiembre de 2018

Yucatán

La misión: multiplicar a los buenos samaritanos

Eduardo Seijo Gutiérrez, fundador de Cáritas de Yucatán, asegura que entrar a este servicio fue respuesta a un llamado de pensar en los demás.

"Que no pase uno en esta vida sin hacer nada por los demás, quizás no se resuelven los grandes problemas mundiales, pero se puede animar a que otros hagan lo mismo, para que haya menos gente en situación de pobreza y ayudar en la medida de lo posible”, dijo Eduardo Seijo Gutiérrez. (Milenio Novedades)
"Que no pase uno en esta vida sin hacer nada por los demás, quizás no se resuelven los grandes problemas mundiales, pero se puede animar a que otros hagan lo mismo, para que haya menos gente en situación de pobreza y ayudar en la medida de lo posible”, dijo Eduardo Seijo Gutiérrez. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- “Que no pase en esta vida sin hacer nada por los demás”, expresa Eduardo Seijo Gutiérrez al explicar el motivo detrás de su labor altruista que inició al fundar la obra Compartir y posteriormente Cáritas de Yucatán, las cuales se fusionaron e integraron otras acciones para formar hoy el Centro de Caridad San Francisco de Asís.

Con la premisa de extender el Reino de Dios, sirviendo al prójimo, Eduardo está al frente de este apostolado en el que participan 100 personas, en su mayoría voluntarios, quienes coordinan actividades de ayuda para cumplir la misión de multiplicar a los buenos samaritanos.

Cáritas de Yucatán es sinónimo de impacto social positivo, en sus 30 años de operación se han sumado los trabajos para ayudar damnificados de huracanes, han creado programas como la “Cruzada por la salud” que erradicó el fecalismo al aire libre en comunidades marginadas y tan sólo en el 2014 beneficiaron a 117 mil 932 personas, según difundieron en su informe.

En el 2016 cumplen tres décadas de labor y lo celebrarán trabajando, ya que retomarán el proyecto de la construcción de baños ecológicos para familias que no cuentan con este elemental servicio en su hogar. 

Respuesta al llamado. Comprendiendo las señales

“Entrar a este tipo de servicio fue una respuesta a un llamado  a pensar en los demás, y en algunos problemas de muchas personas con desventajas sociales. Que no pase uno en esta vida sin hacer nada por los demás, quizás no se resuelven los grandes problemas mundiales, pero se puede animar a que otros hagan lo mismo, para que haya menos gente en situación de pobreza y ayudar en la medida de lo posible”, recordó en entrevista.

En la charla reveló que también influyó conocer el ejemplo de otras personas que demostraban que es posible ayudar a pesar de las ocupaciones personales y profesionales, “todo con ayuda de Dios”, aseguró.

“Me inspiró la misma figura de San Francisco de Asís, porque él, siendo hijo de una familia acomodada, despreció las riquezas de su papá para dar su servicio a los demás. Hasta ahora no se ha confirmado si fue diácono, entonces se le puede reconocer como un laico comprometido y eso es un gran ejemplo para nuestra sociedad donde la tendencia es sólo atender lo nuestro y no velar por los demás”

Con esa intención de servicio, fundó la asociación Compartir, en 1986, para apoyar a sectores vulnerables, un par de años después mientras trabajaba en la obra su amigo el Canónigo Fernando María Ávila Álvarez, quien lo alentó para que instituyera Cáritas en Yucatán, pero él se reusaba porque las ocupaciones de la organización y su trabajo lo absorbían; sin embargo por la insistencia del sacerdote aceptó ir a una reunión nacional de Cáritas, allí conoció la obra y aceptó fundarla en la entidad, esto en 1988 y fue el 8 de septiembre de ese mismo año cuando se institucionalizó. 

Posteriormente,  el 14 de septiembre, el huracán Gilberto golpeó a la Península de Yucatán, dejando una ola de desolación en el estado.

“Fue ahí donde entendí todo, los tiempos de Dios son perfectos, porque en ese tiempo por parte de Compartir contaba con 100 toneladas de alimento (arroz, frijol y maíz) que fueron donadas y estaban en bodega, se fundó Cáritas y entró el huracán, justo cuando contábamos con elementos para ayudar.

"En ese instante entendí, eran como señales que venían preparando el momento, incluso con la insistencia del padre Ávila. Entonces con lo que teníamos pudimos dar la atención que se necesitaba”, abundó.

De esta manera, Cáritas nació en medio de una situación de emergencia para estrenarse con lo mejor que sabe hacer: ayudar.
Ese año (1998) se fusionó Compartir con Cáritas, y ahora es parte del Centro de Caridad “San Francisco de Asís” y la primera tiene un nuevo enfoque, se dedica a promover el amor a los bienes de la creación por el amor a Dios, al prójimo y uno mismo en tanto la parte social la atiende Cáritas, es así como la organización asume el día de fundación de Compartir y en 2016 celebrarán 30 años de fundación. A esta celebración se suma el aniversario número 25 de la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia “Juan Pablo II, la cual está albergada en dicho centro.

Balance de casi 30 años de labor

“Falta mucho por hacer, hay mucha gente generosa, pero las necesidades no se detienen son poco más de 100 personas que están  alrededor de las cinco obras, y en su mayoría voluntarios que están donando su tiempo, sólo así se puede mantener, por ejemplo tenemos doctores que dan consulta y no cobran, los que dan las conferencias, los que están en el dispensario, entre otros, donar dinero es fácil, pero donar tu persona es más valioso, la salvación se gana con obras de amor.  

La parábola del Buen Samaritano es nuestra inspiración porque sin ser religioso y despreciados por los judíos, tuvo más empatía y compasión por un enfermo postrado en la calle, que fue ignorado por los que pasaban, incluso sacerdotes; lo cuidó toda la noche y al día siguiente le pagó a alguien para que siguiera cuidando a la persona mientras trabajaba. El dinero no es lo principal, pero es útil para la obra. Lo que buscamos es dar amor, a veces los casos nos sobrepasan, pero los escuchamos para que se sientan comprendidos. A veces nos llegan casos de operaciones de 250 mil pesos y urgentes, y suceden milagros y se resuelve  la misión de multiplicar a los buenos samaritanos.

La fortaleza viene de arriba, porque son casos apabullantes, estresa compartir el dolor de las personas, es angustiante, pero uno tiene que ser fuerte porque la persona espera que la comprendas, la ayudes y no te desplomes no es algo sencillo, pero la oración fortalece espiritualmente  

La familia

 “La familia apoya, entiende la labor que hacemos, porque saben que es bueno. Dios sabe cómo va acomando las cosas”.

Perfil

Trayectoria
  • Licenciado en Economía y maestría en Administración.
  • Profesor de Doctrina Social de la Iglesia (DSI), del servicio de la Caridad y de  Democracia de la Escuela de DSI Juan Pablo II de 1991 a la fecha, así como del Diplomado en el Servicio de la Caridad en Laicos al Servicio de la Caridad (LAISEC) del 2012 a la fecha, de la Salvaguarda de Medio Ambiente en el programa Compartir Caridad del 2014 a la fecha. 
  • Es investigador de mercados y factibilidades económicas, director financiero de empresas familares, empresario de la construcción y de turismo desde hace 30 años.

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