18 de Octubre de 2018

Yucatán

Una mujer de retos, fe y trabajo

Empresaria con más de 40 años de trayectoria, ha enfrentado cada etapa con actitud de aprovechar los desafíos.

Para Olivia Guzmán Durán, además del crecimiento personal y profesional, el plano espiritual es esencial en el éxito y la felicidad del individuo. (Amílcar Rodríguez)
Para Olivia Guzmán Durán, además del crecimiento personal y profesional, el plano espiritual es esencial en el éxito y la felicidad del individuo. (Amílcar Rodríguez)
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Cecilia Ricárdez/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- Sin miedo a los retos de la vida, Olivia Guzmán  Durán, empresaria con más de 40 años de trayectoria, ha enfrentado cada etapa con actitud de aprovechar los desafíos, porque asegura que nadie sabe de lo que es capaz hasta que se atreve a hacer lo que pocos hacen.

A los seis años de edad tuvo su primer trabajo junto a su madre y aprendió la cultura del esfuerzo para obtener resultados en medio de la adversidad. Con esa formación,  años más tarde, y siendo también madre de familia, se inició en la industria de los productos para el hogar con un catálogo y gracias a su empeño pasó de vender a sus conocidos a ser dueña de la empresa, estar al frente de mil mujeres y cotizar millones de pesos a la semana. 

Viajó por diferentes países, y fue en un palacio de Venecia cuando se planteó la idea de cambiar de rumbo e incursionar en el sector turístico, fue así como fundó el hotel Holly, hace 16 años.  

Actualmente, es integrante de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, de la Asociación de Empresarios de Mérida (AEME), el grupo Convivencia Femenina Turística y de la Cámara Mexicana de Hoteles en Yucatán A.C.

Origen humilde y camino al éxito

'No tengo miedo a los retos de la vida, hago lo que tengo que hacer, qué más puede pasar, que coma tortilla con frijoles, ya lo he hecho, no pasa nada, hay que arriesgarse', comentó sonriente al recordar sus orígenes en su natal Veracruz, donde desde muy joven conoció el valor del trabajo con su madre, cuando en la ausencia del padre, ambas tuvieron que buscar opciones para tener una fuente de ingresos para la familia. 

Con sólidos valores inculcados por su madre y una fe inquebrantable, sabía que con el tiempo su realidad cambiaría.

En entrevista en la terraza de su hotel, en compañía de sus hijos, evocó aquellos días en los que logró ser un elemento de la empresa a ser la directora de la misma. La actitud ante los retos fue el factor diferenciador, porque ella vio en la venta de catálogo una oportunidad para crecer, fue así como escaló a los niveles más altos y le fue conferida la responsabilidad de fundar una base distribuidora en Mérida de la empresa Tupperware. 

'Cuando me dijeron si podría abrir la empresa en Yucatán dije que sí, no sabía cómo, pero sabía que lo lograría. Vendí todo lo que tenía y me vine a vivir aquí, sin conocidos ni idea de cómo moverme, pero con fe y ganas de trabajar. La meta era superar los 70 mil pesos de ventas al mes y lograron 2 millones de venta semanales, tenía un equipo de  más de mil señoras, una flotilla de 100 autos, pero me cansé, llegó un punto que tuve desmayos, y mi doctor me dijo que eligiera entre mi salud y mi trabajo y elegí mi salud', abundó.

Conmovida y con lágrimas, confesó que a pesar del éxito de esa etapa de su vida, lo más duro fue dividir su tiempo entre la empresa y sus hijos, quienes resentían su ausencia, pero que a la vez valoraron la actitud espartana de su madre.

Durante uno de los viajes de negocios, cenando en un palacio de Venecia, en medio de las comodidades, se sintió lejana en un ambiente frío y fue cuando se planteó la idea de fundar un hotel, que hiciera sentir en casa a sus huéspedes. Sin tener experiencia previa en el ramo, se lanzó a la aventura de emprender en el sector turístico y planea en los próximos años abrir dos hoteles más. 

De esta manera, comenzó a ceder partes de la empresa que encabezaba hasta que se liberó por completo e inició la propia, en paz y con el apoyo de su familia.

Mujer de fe

'La mano de Dios ha estado en toda mi vida, si no fuera por él, no hubiera logrado nada de lo que he hecho', reflexionó Olivia, quien se considera una mujer de fe y trabajo, porque está convencida que además de buscar el crecimiento personal y profesional, el plano espiritual es esencial en el éxito y la felicidad de las personas.

Como empresaria se ha integrado a directivas de diferentes grupos de mujeres empresarias, cámaras y asociaciones empresariales. De manera paralela participa activamente en una comunidad cristiana. 

Durante la charla, su hija Andrea recordó que desde niños, en los momentos más crudos de la crisis económica en su hogar, su mamá los inspiraba con la idea de que un día viajarían por el mundo  y tendrían los satisfactores que soñaran. Cuando sus hijos le preguntaban cómo lo lograría sin ganarse la lotería o heredar una millonaria cantidad, ella respondía que no sabía, pero estaba segura que esa condición de carencia era pasajera y que con fe y trabajo transformaría su realidad. Así fue. 

Hace cuatro años, por sus características de liderazgo, fue invitada para contender como candidata al gobierno de Yucatán por el Partido Nueva Alianza. Aceptó el reto, sin embargo la experiencia le sirvió para confirmar que su vocación es la iniciativa privada. 'Descubrí que soy más una mujer de trabajo que de política'.

Como madre de cuatro hijos y cariñosa abuela, tiene la costumbre de desayunar y almorzar con su familia, porque está convencida que es la mejor inversión para la vida, cuyas ganancias trascienden el tiempo y el espacio. 

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