19 de Noviembre de 2018

Yucatán

Arman el 'libro de los muertos' de Yucatán

La costumbre, que murió en el siglo pasado, fue importada desde Europa.

Un equipo de investigadores de la Fototeca Pedro Guerra, realiza un labor de documentación e identificación de retratos de muertos. (José Acosta/SIPSE)
Un equipo de investigadores de la Fototeca Pedro Guerra, realiza un labor de documentación e identificación de retratos de muertos. (José Acosta/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Para promover la riqueza histórica y gráfica del acervo de la Fototeca “Pedro Guerra”, en el marco del tema de costumbres adquiridas y diluidas en el tiempo, figura la fotografía post mortem, la cual tendrá un capítulo en el próximo libro dedicado a esta institución. 

Para este fin un equipo de investigadores, encabezados por Isabel García del área de catalogación y clasificación de fototeca, realiza un labor de documentación e identificación de los retratos de muertos, una costumbre importada de Europa para preservar en ocasiones el único recuerdo gráfico de su ser querido. 

La especialista explica que la forma de “montar” la escena era diferente para niños, adultos y personas de abolengo, estos últimos destacan por sus fastuosos y masivos servicios funerarios. 

Ejemplos de esta práctica se encuentran en un archivo más de 200 fotografías, no obstante saben que existen familias yucatecas que conservan en sus hogares su propio acervo histórico de este tipo de imágenes.

Gran diferencia entre antes y ahora

La especialista explicó con el tiempo ha cambiado el significado de registro fotográfico, pasó de una modalidad íntima para mostrar sólo en familia o personas cercanas, a una modo público, porque con dispositivos electrónicos se registra la vida todos los días a todas horas. 

Abundó que antes la fotografía post mortem llegaba a ser la única forma de conservar una imagen de sus seres queridos, era trascendente y ahora con los celulares, la fotografía es “líquida y efímera”, se puede documentar minuto a minuto y dejar una amplia huella visual.

De acuerdo con sus registros, las imágenes abarcan un periodo de 1900 hasta mitad del siglo pasado. Con el avance de la tecnología, la fotografía post mortem perdió popularidad hasta diluirse con los años. 

Actualmente sólo se retratan los servicios funerarios de famosos, como personalidades de la vida política, social y cultural y se muestran fotografías de muertos de manera habitual, en la nota roja. 

La nueva obra

El libro está en proceso de publicación, cuenta con información de los fondos de la fototeca, su historia, conservación entre otros temas. La institución continúa en su proceso de digitalización de su material, hasta el momento 62 mil 967 fotografías están disponibles en su plataforma digital http://fototeca.antropologia.uady.mx/, donde se pueden consultar los archivos y solicitar la compra de los que se requieran. Generalmente quienes se interesan por adquirir las fotografías, son para fines académicos y algunas familias que desea una imagen antigua de sus consanguíneos. 

Isabel García, encargada del área de catalogación y clasificación del acervo, fue la encargada de la investigación sobre fotografía post mortem de la cual, no existen libros especializados en Yucatán, y de esta manera contribuirá a la memoria gráfica y documental del tema. Sin embargo en años pasados el académico Limbergh Herrera Balam, dedicó un capítulo para un trabajo de tesis doctoral.

Para su labor, Isabel rastreó imágenes para dar con los nombres y ubicar a los personajes en su contexto histórico, ya que los retratos originalmente no están identificados con nombres, apellidos, lugar o fecha de registro.  No obstante el material está organizado con fichas topográficas para facilitar su conservación y uso para trabajos de investigación. 

Se analizaron todas las fotografías para determinar qué comunicaba su vestimenta, contexto y hasta posición de los cuerpos. Observaron diferentes maneras de servicios funerarios de acuerdo con la clase social, mientras la comunidad más humilde posaba con sus muertos postrados en mesas, o niños de brazos vestidos con  sólo un pañal de tela, los ricos de la época aparecían a lado de sus difuntos portando traje de gala,  en elegantes féretros rodeados de majestuosos arreglos florales. 

Los detalles serán revelados en el libro con datos e imágenes y  próximamente el director de la Fototeca Pedro Guerra, Edward Montañez Pérez anunciará la publicación de esta producción literaria en proceso.

Trabajo mundial

En esta materia al nivel nacional la referencia más directa es el trabajo del ritual de la “Muerte niña” del fotógrafo guanajuatense Romualdo García Torres (1852-1930), cuyo acervo forma parte de la fototeca que lleva su nombre, en el Museo Regional de Guanajuato “Alhóndiga de Granaditas”. Su trabajo con imágenes de fotografía post mortem es conocido mundialmente.

De acuerdo con la investigación anterior de Libergh Herrera Balam, la fotografía post mortem fueron reemplazadas por las del sepelio: el cortejo, la sepultura y la lápida como último recuerdo. Esta fue la última concesión que la cultura otorgó al recordatorio mortuorio.

La Fototeca Pedro Guerra de la Universidad Autónoma de Yucatán tiene como tarea resguardar, preservar y conservar material (objetos) fotográfico producido y referente a la memoria gráfica del sureste.

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