25 de Septiembre de 2018

Opinión

De razones a razones

En la época actual impera una serie de comportamientos sociales basados en la invasión a la vida privada...

Compartir en Facebook De razones a razonesCompartir en Twiiter De razones a razones

Seguimos sacando conclusiones de juicios que consideramos equivocados, de doctrinas en las que ya no creemos, eso es por nuestros sentimientos.- Friedrich Nietzsche

Con este aforismo, Nietzsche demuestra una vez más que quiere romper con los convencionalismos sociales de su época. Considera que la gente sigue conservando estas tradiciones no obstante carecer de sustento racionalmente. Nuestro autor hace referencia a los sentimientos de las personas.

En este mismo sentido refiere Carl Gustav Jung: “El sentimentalismo es una superestructura cubriendo la brutalidad”. No todo sentimiento tiene a fuerza que ser negativo o, como dice este último autor, cubrir la “brutalidad”. Entendemos por esta última palabra algo que carece de lógica y es negativo para el mismo ser humano.

Por su parte, Enrique Jardiel Poncela considera que: “Los sentimientos deben analizarse y nunca obedecerse”. Éstos nacen del carácter de lo humano y no de un ejercicio reflexivo. Es difícil vivir siempre razonando, sin dejarse llevar en ocasiones por los sentimientos. Éstos son lo que nos hacen atinar o fallar, esto nace del alma del ser humano. No somos máquinas irracionales, vivimos en una época muy visceral donde los sentimientos juegan un papel fundamental en el éxito o fracaso de los eventos.

Con el devenir de los años, muchas doctrinas, juicios y paradigmas se han ido acabando, por carecer de un sustento real y de contenido sustancioso, se han debilitado, incluso algunos han sido superados intelectualmente. Pero, efectivamente, todavía quedan muchas personas que siguen aferradas a ellos, por varias razones: conveniencia, intereses, estatus, etc., también puede ser que aquéllos mantengan su estado de confort y dejarlos quizá signifique perder la “comodidad”.

En la época actual, influida por el utilitarismo y el hedonismo, impera una serie de comportamientos sociales basados en la invasión a la vida privada de los demás. Que si tiene tal o cual preferencia sexual, que si profesa tal religión. Oscar Wilde espléndidamente se refiere al poco valor que le otorga la sociedad a las cosas: “Vivimos en una sociedad que sabe muy bien el precio de todo, pero no conoce el valor de nada”.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios