20 de Septiembre de 2018

Yucatán

Reconciliación y misericordia

En esta ocasión estuvo en el programa Rubén García, director de Courage Latino.

Marilis Escalante, Rubén García López y Alis García durante la transmisión del programa “Salvemos una Vida”. (Daniel Sandoval)
Marilis Escalante, Rubén García López y Alis García durante la transmisión del programa “Salvemos una Vida”. (Daniel Sandoval)
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“En esta unión por nuestros hermanos más necesitados, este ‘sacudón’ que hemos tenido, nos sirve para recapacitar y preguntarnos qué estamos haciendo con nuestra vida, con la de nuestras familias y con el planeta. Es muy duro y muy triste lo vivido en los últimos días. En Salvemos una Vida hemos dicho que queramos o no, lo que hacemos es lo que atraemos. Muerte trae muerte y si queremos parar todos estos desastres, tenemos que luchar por la vida”, aseveró Alis García ayer en el programa “Salvemos una vida”, que se transmite por AMOR 100.1 FM de Grupo SIPSE.

Acompañada en la conducción por Marilis Escalante, presentó a Rubén García López, director para Latinoamérica de Courage Latino, que se encarga del acompañamiento para personas con atracción por el mismo sexo.

“No se nace con esto, son situaciones que van marcando la identidad y se va perdiendo. Es mucho más fácil ‘yo nací así’ que abrir el corazón para examinar las situaciones dolorosas que marcaron la vida de la persona, ya que esto es muy doloroso, pero a la vez muy sanador”, expresó el predicador.

“En mi caso, al fallecer mi padre me quedé con un tío que me enseñó el mundo masculino con golpes y violencia, por tanto yo no quise entrar a ese mundo y regresé al lugar seguro que es mamá. Papá no pasa a ser mi héroe sino mi mamá, si a papá no le gusta el tono de mi voz, entonces empiezo a fingir una voz suavecita como la de mi mamá. Además yo era tartamudo. Cuando el papá no le enseña a uno la masculinidad con amor, es muy difícil relacionarse con los demás niños. Yo decía, ‘no quiero entrar ese mundo masculino’, quería quedarme en el mundo femenino, al lado de mamá”, explicó.

Añadió que a raíz de esto, comenzó a experimentar una confusión tal que desarrolló atracción por personas del mismo sexo.

“A cierta edad me enteré que mis papás no eran los que me procrearon, es donde comprendo por qué mi papá nunca me dijo hijo, no me celebró un solo cumpleaños, nunca me dio un abrazo. Entonces uno va creciendo con un vacío del amor masculino y es por eso que uno empieza a llenarlo en brazos de tantos hombres. Eso lo comencé a vivir en Guadalajara, donde descubrí que había más chicos como yo”, recordó Rubén García.

Marilis Escalante comentó que un golpe marca a los niños, pero las palabras hirientes son aún más dañinas.

Rubén dijo que en las más de 800 entrevistas que ha hecho en su apostolado, la mayoría de las personas le han dicho que las primeras etiquetas despectivas en torno a su comportamiento vinieron de sus padres.

“Los papás le dicen a los niños ‘pareces niña, eres un mariquita, pareces gay’ y otras muy feas que prefiero no mencionar. Lo mismo ocurre con las niñas, les dicen que parecen hombres y otras etiquetas. Entonces cuando esas etiquetas comienzan a reafirmarse en la primaria, ellos recuerdan que en su casa el papá, la mamá o la abuela se las decían y creen que son verdad. Por ejemplo, mi papá me decía que ‘sólo los maricas lloran’, entonces me dolían los golpes, me tenía que aguantar”, mencionó.

“Por qué no comenzamos a poner etiquetas en lo positivo, los papás deben decirle a sus hijos lo que valen, lo inteligentes que son. Tristemente cuántos niños de una u otra forma porque sus padres les han dicho que no sirven para nada o los comparan con sus hermanos”, indicó Rubén García.

“Cuando llego a Guadalajara para estudiar la preparatoria me doy cuenta que hay más personas como yo y bueno, uno va buscando un grupito dónde ser aceptado. Si los papás no abrazan y apapachan a sus hijos, dejando a un lado su machismo, vendrá una persona con orientación homosexual que puede ser un maestro, un director, etc. que sí va a abrazar a su hijo y su hijo al recibir ese abrazo va a sentir que le están dando lo que usted debería darle, que es afecto, aprobación y protección, y aquel adulto le dirá a su hijo que le entregue su cuerpo sexual y genitalmente”, expresó.

Un golpe marca a los niños, pero las palabras hirientes son aún más dañinas

El predicador dijo que es en situaciones como esa donde comienza la confusión, porque el hijo no busca una relación sexogenital, sino la aprobación de un padre que le diga que todo está bien, una protección de un abrazo paterno, un afecto y demás.

Narró que con el paso del tiempo comenzó a relacionarse con personas del mismo sexo e incluso se dedicó a la prostitución masculina vistiéndose de mujer, apartando de su vida a Dios.

“Le dije a Dios, déjame meterme con todos los hombres que yo quiera, déjame ser feliz a mi manera. Estuve a punto de hormonizarme, de transformar mi cuerpo porque equivocadamente dije que era una mujer en el cuerpo de un hombre. Sin embargo, por la misma gracia de Dios y de mi madre biológica, que a los pies de Jesús Eucaristía estuvo orando por mí, comencé a acudir a un grupo de la Iglesia y es ahí cuando en un retiro tengo un encuentro con Jesús en la Renovación Carismática”, expuso.

Rubén dijo que “Dios nos ama y ha permitido que en la Iglesia Católica surja el apostolado Courage Latino. Inició en 1978, aprobado por San Juan Pablo II, totalmente confidencial para chicos y chicas y también existe Encourage, para los padres que tengan hijos e hijas en esta situación”.

“Allá fuera podrán decirles a estas personas que la Iglesia les condena y rechaza, pero no es verdad. No estamos para señalar ni juzgar, estamos para decirles que hay un Dios que les ama a pesar de que se vistan de mujer, se prostituyan o estén a punto de hormonizarse”, afirmó.

“Últimamente de una u otra forma cuántos chicos y chicas están muriendo por sida en fase terminal. ¿Dónde está la comunidad lésbico gay? ¿Dónde están los hospitales que ellos representan? ¿Dónde está el cuidado a estos chicos y chicas? No he sabido de ninguno, pero sí he sabido de muchos lugares donde hay religiosas y sacerdotes que los están cuidando, desgastándose por cuidar a estos chicos. Hay quienes los recogen en las calles en fase terminal, son religiosas y seminaristas. Ellos toman la actitud de Jesús. La Iglesia no condena ni rechaza sino que les muestra la misericordia de Dios”, comentó.

Alis García dijo que en Yucatán existe la asociación Vida Humana Integral que tiene un albergue gratuito para personas con VIH, especialmente las que no tienen hogar ni familia que los cuide.
Rubén García López dijo que la comunidad gay en ocasiones exige tolerancia y respeto, pero no los da.

“De repente hacen sus marchas del orgullo gay, nadie va a boicotearla, pero cuando hacemos la marcha por la Defensa de la Familia sí la boicotean. Les guste o no les guste, Dios se valió de un hombre y una mujer para que usted y yo tengamos vida, entonces si exigen tolerancia y respeto, la comunidad cristiana también. Si agarro una bandera gay y la quemo ponen el grito en el cielo pero, por ejemplo, ellos sí pueden usar los hábitos sagrados de sacerdotes y obispos en sus marchas o como pasó en España, salen desnudos tapando sus genitales con un crucifijo. Yo, como parte de la comunidad católica cristiana, exijo respeto”, aseveró.

Cuestionado por Marilis Escalante sobre lo que lo hizo cambiar, Rubén dijo que al experimentar el amor de Dios en su corazón y poco a poco descubrió Courage Latino e incluso escribió el libro “Un homosexual alcanzado por la misericordia de Dios”, que se obsequia en prostíbulos y cárceles.Agregó que el apostolado no busca la heterosexualidad sino la santidad.

“Yo sigo teniendo la atracción, pero no visto de mujer y no tengo pareja, de una forma es una vida diferente en Dios. Por eso Courage Latino es muy confidencial, hay chicos que su familia no sabe que son homosexuales y también llegan hombres casados, que llevan una doble vida, que son orientados y apoyados en un grupo confidencial.

“Le pido a la comunidad gay que no generalicen, la iglesia no les condena, eso es una mentira. Lo que sí hay es un Dios que los ama y nuestra madre María que quiere interceder por ellos”, finalizó.

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