16 de Diciembre de 2017

Yucatán

La Revolución en Yucatán, a la sombra del 'oro verde'

Aunque en el Península no se registraron conflictos bélicos como en otras partes, fue modelo para el ideario revolucionario.

El henequén marcó la Revolución Mexicana en Yucatán. (SIPSE)
El henequén marcó la Revolución Mexicana en Yucatán. (SIPSE)
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Agencias
MÉRIDA, Yuc.- Una economía pujante, aprovechada primero por los hacendados y luego por los revolucionarios, influyó en la ausencia de conflictos armados en Yucatán durante el proceso iniciado en 1910, sin embargo, la entidad fue modelo del ideario del movimiento.

Iniciada por José María Pino Suárez -previo al movimiento armado de 1910-, la Revolución Mexicana en lo que es hoy la península de Yucatán estuvo siempre marcada por los dividendos generados por el llamado “oro verde”.

El antropólogo y director de la Biblioteca Yucatanense, Faulo Sánchez Novelo, afirmó que pese a no existir conflictos bélicos, la entidad fue modelo de desarrollo del ideario de la Revolución, con acciones como el impulso a la educación, la creación de ligas de resistencia civil o la liberación del campesino de las haciendas.

Durante la época revolucionaria, explicó, Yucatán vivía desde el ámbito de lo social lo mismo que en otras parte del país: cerrazón política, dificultades económicas de las clases bajas, campesinos y obreros, copado todo por la élite económica, integrada por unas 10 familias vinculadas por parentesco.

Fue en este contexto, publica Notimex, donde la clase media empezó en la figura de José María Pino Suárez a manifestar molestia por la falta de movilidad social, incluso a ser parte de una resistencia armada desde la clandestinidad.

Pino Suárez, el precursor

La presencia de Francisco I. Madero durante su campaña antireeleccionista y el encuentro con Pino Suárez, así como un grupo de opositores al gobierno, fueron parte de un movimiento que poco prosperó, por cambiar las condiciones de vida de las clases baja y media.

Yucatán, destacó, vivía una bonanza económica gracias al henequén, así que la clase adinerada como el propio gobierno harían todo lo necesario para evitar que la tranquilidad que se vivía en el estado con relación a los movimientos del norte del país, se reprodujeran.

Añadió que Venustiano Carranza, se da cuenta de esta realidad y de inmediato trata de aprovechar la bonanza económica, pues eran necesarias las fuentes de financiamiento para apoyar la Revolución iniciada en 1910, como la compra de armamento.

Ese, dijo, era el objetivo claro de Carranza y por ello, manda a Yucatán al general Eleuterio Ávila para tomar el control del henequén, quien incluso llega a decretar la liberación de los campesinos de las haciendas, bajo la presión de la “casta divina”.

Pero antes de concretarse este decreto, abundó, se da marcha atrás por el impacto que tendría la producción.

Ante este fracaso, Carranza manda llamar a Ávila y en su lugar envía a Toribio de los Santos, quien su falta de oficio y tacto político provoca una sublevación de algunos militares destacados en territorio yucateco, alentados de nuevos por los hacendados.

Este nuevo fracaso de Carranza lo motiva a enviar a Salvador Alvarado, quien trae consigo un ejército de soldados bien formados en batalla, quienes logran derrotar a los sublevados -aunque los líderes del movimiento logran huir incluso con el dinero de varios hacendados.

Las cabezas de los sublevados se habían granjeado la simpatía de muchos yucatecos y quienes a pesar de ser de otras partes del país, convencieron a los locales de que la llegada de soldados carrancistas terminaría en el asesinato de muchos de ellos, en la violación de sus mujeres y el retroceso del estado.

Hasta "señoritos" en la lucha

Es por ello, que incluso, muchos “señoritos” participan en los enfrentamientos de Blanca Flor y Pooc Boc, en los límites de Campeche y Yucatán, donde fueron derrotados con facilidad y permitió la entrada de Salvador Alvarado a Mérida en marzo de 1915.

A diferencia de los otros generales, Alvarado era un militar íntegro, que no se corrompió con el poder, por el contrario, su honestidad facilitó y dio un empuje mayor a la actividad económica, favoreciendo a pequeños y medianos productores.

Una de las primeras acciones de Salvador Alvarado fue crear una instancia que controlara la producción y exportación del henequén, que además de estar controlada por sólo unas 10 familias, mantenía un contrato casi de exclusividad con una firma estadounidense.

Esta empresa también fijaba los precios máximos de compra en complicidad de autoridades locales. La eliminación de este acuerdo bajo el agua, permitió que tan sólo los recursos que se pagaban “bajo el agua” y las cantidades que además cobraba la empresa por “comisiones” beneficiara a cientos de campesinos.

Era tanto el dinero que se obtenía por la venta de la planta, que no sólo era suficiente para enviar al centro del país para financiar la Revolución, sino que además se desarrollaron acciones sociales que ayudaron a mejorar las condiciones de la población.

Aunque no era expresado de manera pública, muchos de los adversarios de Alvarado reconocían en lo privado, el empuje que había dado al henequén y cuyo volumen de producción era mucho mayor al que habían logrado los hacendados.

Con el jefe castrense, la Revolución en Yucatán permitió la concreción de diversas acciones como la vigencia de la liberación de los campesinos de la haciendas, así como de sus deudas de por vida; creó escuelas, impulsó la formación de maestros, ofreció un centro de formación en artes y oficios, organizó al sector obrero.

Renuncia Alvarado a ser gobernador

Para 1917, Carranza ratifica a Salvador Alvarado. Como pocos, renuncia a la posibilidad de gobernar al territorio de Yucatán, pues la constitución se lo impide por no nacer en esta entidad, así como por el hecho de no tener una residencia prolongadas en el estado "y antes de violar la ley, regresa al centro del país".

Por provenir del norte del país, Alvarado no concebía la idea de que los campesinos vivieran en condiciones de esclavos, pues su formación autodidacta lo llevó a tener muchos encuentros con ideólogos estadunidenses.

Muchos de sus conceptos al frente del estado, los basó en acciones que hoy las podemos denominar como emprendedurismo, en contra de la sociedad estamentaria que impiden la movilidad social.

La Revolución Mexicana en Yucatán estuvo siempre regida por una cuestión económica, por una clase social media ilustrada y resentida con la falta de oportunidades para su desarrollo y por un militar hábil que además de traer mejora económica, permitió a las clases sociales tener acceso a derechos que para ellos eran impensables.

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