20 de Septiembre de 2018

Yucatán

Se comunican con alma en pena y descubren cadáver oculto

Sin querer, las hermanas Fox establecieron un sistema para comunicarse con los muertos.

Las famosas espiritistas de la familia Fox. (Jorge Moreno/SIPSE)
Las famosas espiritistas de la familia Fox. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Fueron íconos a nivel internacional del espiritismo las hermanas Fox, pioneras en crear técnicas para comunicarse con los muertos. A petición de varios lectores hablaremos de cómo se dieron a conocer en este tema.

Los Fox, que siempre se caracterizaron por ser una familia religiosa, apegada a las leyes de Dios, evidentemente no creían en lo sobrenatural, sin embargo, pronto cambiaron su opinión al respecto, pues en su propia casa se dieron hechos extraños e inexplicables.

Todo comenzó en el año 1847, en el pueblo de Hydesville, Nueva York, cuando la familia de John Fox decidió mudarse a una casa de la que se rumoraba que estaba embrujada, pues, todo aquel que intentaba vivir en ella, no duraba mucho allí. El rumor general, respecto a la casa, era que se escuchaban ruidos extraños e incluso aterradores, además de las constantes sombras que se veían pasear por el inmueble, sin explicación alguna.

La familia Fox, consciente de lo que se especulaba respecto a la casa, decidió hacer caso omiso de todos esos comentarios, pues la devoción que tenían por su religión no daba cabida a ese tipo de creencias, así que se mudaron a la casa sin la más mínima preocupación.

Había transcurrido ya un año de tranquilidad hasta que, un día, la familia Fox se percató de una serie de ruidos extraños que se escuchaban, en principio, al atardecer, pero, después de algún tiempo, se oían también por la noche. Se escuchaban golpes en la pared al igual que en los muebles; todos de origen desconocido, pero muy fastidiosos.

Al principio, la familia Fox no dio importancia a los ruidos, trataban de buscar explicaciones lógicas a dichas manifestaciones; pensaban que, quizás se tratara de algún tipo de gatos o de ramas secas que se estrellaban contra las paredes, a causa del aire.

En numerosas ocasiones, el señor Fox se levantó durante la noche para tratar de averiguar qué o quién producía los ruidos, y en cada ocasión regresaba a la cama sin respuesta a sus interrogantes. A pesar de que se le hacía raro que, misteriosamente los ruidos desaparecían cuando él se acercaba al lugar donde se generaban y se escuchaban de nuevo al alejarse, no pensó que pudiera tratarse de algo sobrenatural.

Pasos en el techo

En una ocasión, la familia Fox claramente escuchó pasos en el techo. Alarmado, el jefe de familia subió de inmediato para averiguar de quién se trataba, quién había sido el sinvergüenza que había invadido su propiedad, pero grande fue la sorpresa que se llevó al llegar al techo y constatar que no había nadie ni nada que pudiera justificar los pasos que se escuchaban.

El señor Fox no sabía qué pensar de todo eso, simplemente, se negaba a creer que pudiera tratarse de sucesos relacionados con lo paranormal, así que decidió pedir la intervención de las autoridades, con el fin de atrapar con las “manos en la masa” a los responsables.
 
Sin embargo, los ruidos y extraños acontecimientos no pararon, incluso, llegó el día en que las hermanas Fox se dieron cuenta que la actividad paranormal de la casa se centraba en torno a ellas, al grado que bautizaron al ente con el nombre de “Pata Quebrada”. Pronto, las chicas se dieron cuenta que dicho ser parecía manifestar cierta inteligencia, por lo que diseñaron un código para poder comunicarse con él.

El código consistía en una serie de palmadas y golpes, ellas preguntaban algo y el ente respondía con una serie de palmadas: ¿Es usted un espíritu?, si es así responda con dos golpes...

Una vez que la familia Fox constató que, efectivamente, un espíritu era el responsable de los extraños sucesos en la casa, decidieron mantener en secreto el descubrimiento, ya que no deseaban tener problemas en el pueblo ni ser tachados de brujos o locos.

Tras una serie de sesiones espiritistas, se descubrió que el ente que habitaba en la casa era un hombre de nombre Charles Ryan, quien había sido asesinado allí mismo en 1832.  Tras buscar el cadáver en toda la casa, finalmente lo encontraron en el sótano, entre cal y ceniza, y tenía el cráneo estaba despedazado. 

Al enterarse la gente del pueblo de las sesiones espiritistas que se realizaban en casa de los Fox, comenzaron a repudiarlos y les exigieron abandonar el pueblo. Fueron objetos de burlas y hostigamiento, por lo que no les quedó más remedio que irse… 

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